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EL FMLN A LA LUZ DE LA JUSTICIA TRANSICIONAL

Por

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓN ACCIÓN  http://publicacionaccion.blogspot.com

San Salvador, 30 de octubre de  2016.

Después de los Acuerdos de Paz, 1992, el FMLN no ha cambiado su estructura de mando, ni los fines y objetivos del conflicto armado: contrariamente, ha acumulado mayor poder, permitiendo un esquema de corrupción e impunidad, manteniendo el control del Ejecutivo, del Legislativo y otros órganos menores, estructuras paralelas de poder armado, en coordinación con el narcotráfico y el crimen internacional organizado. Se ha aplicado, solamente a los débiles, la Justicia Transicional, persiguiendo a antiguos enemigos militares como una aplicación extemporánea y totalmente ineficaz, de los principios de transición hacia la democracia.

El Gobierno salvadoreño reconoció  como estructura político militar al FMLN, después de que, como tal, tuviese el reconocimiento internacional y, se subscribiesen los Acuerdos de Paz; las personas firmantes de dicho documento, son las mismas que hoy están en el poder y que, en el pasado, fueron reconocidos como dirigentes de la insurgencia armada del FMLN (a excepción de unos pocos del ERP). Esto prueba la continuidad de  pensamiento y mandos del FMLN, en el tiempo.

El profesor y Dr. Kai Ambos (alemán) de la Universidad de Göttingen y Pierre Hazan (periodista investigador y analista francés), ambos teóricos de la Justicia Transicional, insisten en sus obras, en que la Justicia Transicional, debe desarrollarse en diferentes etapas y siendo la de largo plazo,  la que viene después de los veinte años, no siendo posible que ésta sea alcanzada, si continúa en el poder la fuerza dominante, o no se transforma. En nuestro caso,  la estructura política que dirigía al Estado durante el conflicto, ha perdido el poder y se ha transformado;  el FMLN en cambio,  ha consolidado su poder: disponer de dos estructuras paralelas y antagónicas de fuerzas armadas: el poder coercitivo del Estado,  por medio del control institucional de la Fuerza Armada y la Policía Nacional Civil,  y las estructuras pandilleriles, contratadas a manera de mercenarios, con fondos públicos propios o, derivados de los préstamos internacionales,  como lo han revelado la investigación de la Fiscalía General de la República y las fuentes periodísticas independientes (El Faro). Gracias al financiamiento extranjero de fuerzas antidemocráticas, ha consolidado su poder político electoral.

Esta estructura paralela sostiene las actividades de narcotráfico de José Luis Merino, como apoyo a la estructura de la insurgencia colombiana y, del FML. Se impide su procesamiento al igual que al de Mauricio Funes,  por una red internacional de impunidad y corrupción, relacionada con la estructura geopolítica del ALBA, de la que el FMLN forma parte.

Bajo los principios de la Justicia Transicional,  pudiera cuestionarse la legalidad y legitimidad del poder del FMLN, pues su legalización, se derivó de acuerdos directos con el Órgano Ejecutivo y el FMLN armado,  pese a que, el Fiscal General de la República, en representación del Estado, recomendó negativamente, su inclusión como partido político, si no cumplía los requisitos de ley

Los asesores de la Sala de lo Constitucional, han enfocado la Justicia Transicional contra la antigua Fuerza Armada, en visión primitiva y desfasada, en relación con el tiempo transcurrido. Esta visión ha enfocado la persecución, en el más débil, creando una industria de persecución, que ha generado millones de dólares para los querellantes: se transfieren, por medio de Cancillería salvadoreña, utilizando incluso, los fondos destinados a seguridad.

La resistencia a colaborar en el combate internacional a la delincuencia, se debe a que socavaría el poder interno del FMLN, no el institucional, sino su poder real, dentro de El Salvador;  a la luz de la Justicia Transicional, debería cuestionarse la existencia y poder del FMLN, para la evolución política de El Salvador, hacia un Estado democrático.

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