
Por Redacción El País
Durante décadas, la medicina sostuvo una idea firme: la gastritis y las úlceras en el estómago eran provocadas exclusivamente por el estrés, las comidas picantes o el exceso de trabajo. Se creía que el ácido del estómago era tan fuerte que ningún ser vivo podía habitar en él. Sin embargo, en la década de 1980, un joven médico australiano rompería todos los esquemas de la ciencia médica mediante un experimento tan arriesgado como extraordinario.
Esta es la historia del doctor Barry Marshall y de cómo un trago de bacterias cambió la medicina para siempre.
Un descubrimiento ignorado por la ciencia
En 1982, el Dr. Barry Marshall, junto con el patólogo Robin Warren, descubrió la presencia de microorganismos con forma espiral en las paredes estomacales de pacientes con gastritis y úlceras. Bautizaron a esta microbacteria como Helicobacter pylori (H. pylori).
Cuando presentaron sus hallazgos, la comunidad científica los rechazó de inmediato. Para los expertos de la época, la idea de que una bacteria sobreviviera en el jugo gástrico parecía imposible. Marshall sabía que la bacteria producía una sustancia llamada ureasa, la cual neutraliza el ácido a su alrededor y le permite pegarse a la mucosa del estómago, pero necesitaba una prueba irrefutable para convencer al mundo.
El trago de la discordia: un «conejillo de indias» humano
Ante la negativa de los laboratorios para autorizar pruebas en seres humanos, en julio de 1984 el Dr. Marshall tomó una decisión drástica: realizaría el experimento en su propio cuerpo.
El preparado: Extrajo un cultivo concentrado de Helicobacter pylori tomado de la biopsia de un paciente enfermo. Lo mezcló con un caldo nutritivo y se lo bebió por completo.
Los síntomas: A los pocos días, Marshall comenzó a experimentar náuseas, mal aliento, pérdida de apetito y malestar abdominal generalizado.
La comprobación: Sometiéndose a una endoscopia con biopsia, los médicos verificaron que su estómago, antes sano, sufría una gastritis aguda severa y estaba lleno de la bacteria H. pylori.
La cura: Finalmente, se administró un tratamiento con antibióticos y protectores gástricos, logrando erradicar la bacteria y eliminando por completo la inflamación del estómago.
El experimento cumplió los postulados científicos requeridos para vincular causa y efecto. Gracias a su audacia, en el año 2005, Barry Marshall y Robin Warren recibieron el Premio Nobel de Medicina.
Aclaración necesaria: ¿Helicobacter pylori o Escherichia coli?
Suele existir confusión sobre la bacteria responsable de este experimento debido a la similitud de los nombres en la memoria popular. Sin embargo, es vital diferenciar los roles de cada bacteria:
Helicobacter pylori: La bacteria del estómago. Es el único microorganismo adaptado para vivir en la mucosa gástrica. Es la causa bacteriana directa de la gastritis, la mayoría de las úlceras pépticas y aumenta el riesgo de cáncer de estómago si no se trata adecuadamente.
Escherichia coli (E. coli): La bacteria de los intestinos. La E. coli habita principalmente en el intestino delgado y grueso. Cuando una cepa patógena contamina agua o alimentos, provoca infecciones intestinales (gastroenteritis o enterocolitis), manifestándose con diarrea, dolor de vientre y vómitos, pero no causa gastritis estomacal.
El legado médico
Antes de este histórico experimento, los pacientes con úlceras eran sometidos a tratamientos interminables para bajar la acidez o a cirugías complejas para extirpar partes del estómago. Hoy en día, gracias al drástico método del doctor Marshall, la gastritis infecciosa y las úlceras se curan habitualmente en un par de semanas con una combinación prescrita de antibióticos.
El doctor Barry Marshall demostró que la gastritis y las úlceras pépticas causadas por la bacteria Helicobacter pylori no requerían cirugías complejas ni tratamientos de por vida, sino que podían curarse con antibióticos y protectores gástricos.
El tratamiento específico (conocido médicamente como terapia triple) combina dos tipos de medicamentos:
- Antibióticos (generalmente dos diferentes): Su función es eliminar por completo la bacteria del estómago. Los más comunes son la amoxicilina, la claritromicina o el metronidazol.
- Inhibidor de la bomba de protones (IBP): Un medicamento que reduce drásticamente la producción de ácido en el estómago (como el omeprazol, esomeprazol o lansoprazol). Esto reduce la acidez para permitir que la mucosa del estómago cicatrice y que los antibióticos actúen con mayor eficacia.
Este tratamiento dura habitualmente entre 7 y 14 días y logra erradicar la infección y curar la inflamación o úlcera de forma definitiva en la gran mayoría de los casos.



