El reto de cuidar el corazón: Un llamado urgente a la prevención cardiovascular - Periódico EL Pais

El reto de cuidar el corazón: Un llamado urgente a la prevención cardiovascular

El reto de cuidar el corazón: Un llamado urgente a la prevención cardiovascular

Entrevista con el Dr. Moisés Macal

Por Norma Aguirre

La salud cardiovascular de la población está en una situación crítica debido a la combinación de una mala alimentación, el sedentarismo y enfermedades crónicas mal controladas, según lo advierte el reconocido médico internista, ecocardiografista y cardiólogo, el Dr. Moisés Macal. Con una trayectoria de muchísimos años de experiencia y confianza, el Dr. Macal asume la presidencia de la junta directiva (período 2026-2030) del Centro Médico de Santa Ana, S.A. de C.V., un hospital privado que se mantiene como el gran referente de salud en la ciudad gracias a su prestigioso staff médico y su constante inversión en tecnología de vanguardia.

Para responder a la alta demanda y mejorar la experiencia de sus pacientes, la institución ha expandido recientemente su infraestructura con la construcción de un enorme parqueo que facilita la llegada directa a las consultas médicas.

A nivel clínico, la realidad de las consultas cardiovasculares en la región es compleja. La hipertensión arterial encabeza de forma absoluta los motivos de consulta, seguida muy de cerca por las arritmias y la cardiopatía isquémica, caracterizada por la obstrucción de las arterias debido al colesterol. Asimismo, el Dr. Macal destaca la persistencia de la miocardiopatía chagásica en la zona. Aunque el mal de Chagas se contraía históricamente en viviendas rurales precarias de bajareque y adobe en los sectores fronterizos de Metapán y Santa Ana, la deforestación actual ha obligado a la chinche a migrar. Hoy en día, habitar en una residencia moderna no descarta el riesgo si la estructura se encuentra rodeada de zonas boscosas o árboles que sirvan de refugio para el insecto. A este escenario se suman los efectos del panorama sanitario reciente.

En la consulta cardiológica actual se están evidenciando numerosos problemas secundarios al COVID-19, una enfermedad que provocaba disfunción endotelial y trombosis, agravando significativamente los cuadros cardiovasculares y relacionándose de forma estrecha con la hipertensión pulmonar. Asimismo, el Dr. Macal señala que existen estudios e indicios clínicos que vinculan tanto a las secuelas del virus como a las vacunas con diversas complicaciones, observándose una relación directa en el desarrollo de hipertensión arterial endémica, infartos, arritmias y trastornos de conducción del corazón como bloqueos, además de una vinculación directa con la diabetes. Sin embargo, el enemigo más inmediato para el corazón entra por la boca. La dieta actual de la población, basada de forma desproporcionada en carbohidratos refinados y harinas, es el principal detonante del sobrepeso y el colesterol alto. Platillos tan tradicionales y populares como las pupusas —consumidas diariamente como una cena completa—, los tamales, el pan dulce y las bebidas carbonatadas están pasando una factura muy alta. Esta preocupante alimentación y la falta de ejercicio físico constituyen la fórmula perfecta para un infarto, una tendencia que ya se observa desde la juventud con niveles alarmantes de sobrepeso. A esto se suman factores ambientales modernos como el estrés constante y la tensión que genera el denso tráfico vehicular no sólo en la ciudad sino en el país, los cuales elevan directamente la presión arterial. Frente a este panorama, el consejo de salud del especialista es contundente: se debe priorizar una dieta rica en proteínas de alta calidad y grasas saludables, relegando los carbohidratos al último lugar.

El Dr. Macal fomenta el consumo diario de huevo (hasta seis unidades al día por su excelente aporte proteico), lácteos y carnes magras como el pollo, la res, el pescado, el conejo o la oveja. Para la preparación de alimentos, se recomienda sustituir por completo los aceites vegetales, por la manteca de cerdo, aceite de oliva normal o de aguacate, utilizando el aceite de oliva extra virgen de forma cruda sobre ensaladas y otros. Este régimen nutricional debe complementarse de manera obligatoria con rutinas de ejercicio físico, como caminar entre 30 y 40 minutos al menos tres veces por semana.

Finalmente, el control médico oportuno es la herramienta más eficaz para prevenir desenlaces fatales. El médico general o internista suele ser el primer filtro idóneo para detectar la presión alta, pero ante cualquier sospecha o alteración en un electrocardiograma, la derivación inmediata al cardiólogo es indispensable. Esta evaluación especializada es de carácter crítico y obligatorio para los pacientes diabéticos, quienes deben acudir al cardiólogo al menos una vez al año, incluso si no presentan ningún síntoma de alerta. La diabetes no es simplemente una condición de azúcar alta en la sangre; es una enfermedad silenciosa que destruye progresivamente las arterias del corazón, los riñones, los ojos y el cerebro. Dado que la gran mayoría de los pacientes diabéticos fallecen a causa de un infarto agudo de miocardio, la intervención cardiológica a tiempo representa la diferencia entre la vida y la muerte.