UE: nueva “policía” del mercado financiero

Parlamento Europeo en Estrasburgo.

La UE refuerza la supervisión financiera para evitar crisis como la provocada por el endeudamiento de Grecia. Tras la aprobación de la Eurocámara, ahora sólo falta el sí de los Gobiernos nacionales.

 

Además de las autoridades nacionales, tres nuevos órganos y un consejo comunitario supervisarán y emitirán recomendaciones o avisos tempranos sobre posibles  desequilibrios financieros en la Unión Europea (UE). La medida es parte de una nueva legislación aprobada formalmente por el Parlamento Europeo, este miércoles (22.09.2010) en Estrasburgo. 

 La creación de las cuatro entidades, que asumirán sus funciones el 1º de enero de 2011, ya había sido aprobada por los ministros de Economía y Finanzas de los 27 socios comunitarios, reunidos a principios de mes en uno de sus llamados consejos ECOFIN. Así que ahora sólo falta es el visto bueno definitivo de los jefes de Estado y Gobierno europeos.

Ojo sobre bancos, aseguradoras y bolsa

Las tres divisiones –para el control de bancos, de aseguradoras y de mercados bursátiles– laborarán en coordinación con el Consejo Europeo de Supervisión de Riesgos Sistémicos (CESRS), vinculado a su vez con el Banco Central Europeo (BCE). El CESRS y el BCE tienen su sede en Fráncfort, pero el esquema tripartito de divisiones de control de ramos específicos del mercado financiero garantiza la descentralización de la función supervisora. En Londres se ubicará una Autoridad Bancaria Europea; en Fráncfort, una Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación y en París, una Autoridad Europea de Valores y Mercados.

 Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, dirigirá también, en Fráncfort, el Consejo Europeo de Supervisión de Riesgos Sistémicos (CERS).

 El CESRS debe monitorear el desarrollo general de la economía de la UE y advertir a los Estados miembros sobre situaciones “insostenibles” de inflación de activos y crisis de competitividad, entre otras. En los primeros cinco años, el consejo será conducido por el actual presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, pero en el futuro se aspira a que el cargo sea asumido por el presidente de uno de los bancos centrales de los 27 socios (con prioridad para países que no pertenecen a la zona euro, como el Reino Unido).

Cada una de las restantes autoridades supervisoras debe actuar como “árbitro” en el desarrollo de los mercados europeos en las esferas de negocios que le han sido asignadas. No deben interferir en ellas, pero sí avisar sobre evoluciones peligrosas como la que condujo a la pasada “burbuja inmobiliaria” en varios países europeos. Sus juicios no serán vinculantes, tal como solicitara el Reino Unido, pero deben servir de guía a entidades financieras nacionales y decisores políticos europeos.

 Recomendaciones (no) vinculantes

 “En el sector bancario, la prevención siempre es menos costosa que la reparación”, explicó Michel Barnier, comisario de Mercado Interior de la UE.  Pero las negociaciones para llegar a este acuerdo no fueron fáciles. Los Gobiernos nacionales, especialmente los de Alemania y Gran Bretaña, se opusieron inicialmente a otorgar demasiadas atribuciones a los nuevos órganos europeos de vigilancia financiera. La primera instancia de control permanece en manos de las autoridades nacionales (en Alemania, la Autoridad Federal de Supervisión Financiera). Pero, en casos excepcionales, las nuevas autoridades podrán emitir recomendaciones vinculantes para bancos y empresas nacionales, así como para autoridades reguladoras que incumplan con los estándares europeos de control financiero o no logren ponerse de acuerdo sobre estrategias para enfrentar crisis transfronterizas.

 Alemania: Autoridad Federal de Supervisión Financiera, adscrita al Ministerio de Finanzas.Si surge una crisis como el colapso inminente de un gran banco transfronterizo, por ejemplo, las nuevas autoridades tendrán el poder de coordinar medidas de rescate entre los Gobiernos involucrados. En casos extremos, podrían incluso imponer tal rescate, aunque este mecanismo estaría limitado por determinadas instancias de apelación. Estas nuevas agencias europeas no tienen autoridad para supervisar directamente a bancos y otros actores financieros, pero sí a las controvertidas “agencias de rating”.

“Ésta es la primera verdadera lección que hemos aprendido de la crisis financiera”, aseguró el ministro belga de Finanzas, Didier Reynders, cuyo país preside este semestre el Consejo de la Unión Europea. Pero éste es “sólo el primer paso” en el camino hacia un efectivo control financiero, dijo la diputada liberal francesa Sylvie Goulard. La voluntad de reforma y el respeto a las nuevas instancias de control deben imponerse en cada uno de los Estados miembros, con vistas a lograr también “la regulación aún pendiente de los mercados de derivados y las ventas al descubierto”, recordó el diputado socialdemócrata alemán Udo Bullmann.

En manos de los Estados miembros

Los socios comunitarios mantienen, sin embargo, una gran influencia sobre las nuevas estruturas. Son los ministros de Finanzas, por ejemplo, quienes deciden cuándo la región se halla realmente en medio de una crisis que justifique la intervención de las instancias supervisoras comunitarias. Los Estados miembros pueden asimismo revocar decisiones europeas, si éstas afectan gravemente a las arcas estatales. Además, las nuevas autoridades se basan en las ya existentes instancias reguladoras nacionales, cuyos directivos pasan a ser también decisores a escala europea.

Para Deusche Welle:  Rosa Muñoz Lima (dpa, Reuters, AFP)

Editor: Pablo Kummetz

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