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Presidente de la Asamblea Legislativa lamenta decisión del gobierno de El Salvador de romper relaciones diplomáticas con China-Taiwán

La noche del pasado lunes 20 de agosto, el profesor Sánchez Cerén anunció a los salvadoreños su decisión de romper las relaciones con el gobierno de China-Taiwán y establecerlas con la República Popular de China.

Si bien es cierto, la política exterior de nuestro país la maneja el Ejecutivo, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, es preocupante que esta sea una política que nos aleja de países amigos, con regímenes democráticos y nos acerca a las dictaduras y las naciones satélites del Socialismo del Siglo XXI.

Luego de escuchar las expresiones del gobierno taiwanés en la que expresa claramente que nuestro gobierno les exigió financiar el proyecto de desarrollo del Puerto de La Unión y las elecciones presidenciales de 2019, preocupa aún más esta decisión inconsulta, sorpresiva, carente de transparencia, ya que los salvadoreños desconocemos los detalles del porqué se rompe relaciones con un país que por espacio de 80 años ha tenido un largo historial de cooperación.

En este contexto, como Presidente de la Asamblea Legislativa no puedo más que lamentar y condenar la forma en que este gobierno se ha comportado con una nación amiga que ha estado presta a apoyar a El Salvador en los momentos más difíciles de su historia.

La decisión de un gobierno, en el que prima el interés partidario antes que el interés de nuestros compatriotas, tiene como consecuencia inmediata la suspensión de las diferentes operaciones de cooperación y créditos pendientes de desembolso, como el de 50 millones de dólares para cubrir contingencias ante desastres.

No podemos ignorar tampoco el donativo de arroz, que no hace ni dos semanas la Asamblea Legislativa aprobó que parte de este producto se destine a las familias afectadas por la sequía.

Sin embargo, el efecto más grave lo podemos sentir en las relaciones con nuestro principal socio comercial y estratégico: Estados Unidos de Norteamérica.

Ya ha habido múltiples señalamientos por parte del gobierno norteamericano por la alineación y actitud timorata que El Salvador ha tenido cuando se ha tratado de condenar las violaciones a derechos humanos en el seno de la Organización de Estados Americanos contra las dictaduras de Venezuela y Nicaragua.

Hoy, al establecer relaciones con el principal rival comercial y militar de Estados Unidos, pese a las advertencias,  podría poner en riesgo desembolsos pendientes en el marco de los programas FOMILENIO II, Alianza para la Prosperidad, y otros de cooperación directa a temas de seguridad o económicos.

Otro elemento que no debemos desestimar es que tenemos a millones de compatriotas residiendo en Estados Unidos que estaban amparados por el TPS y por quienes se está abogando para que obtengan una residencia permanente, la nueva acción diplomática del gobierno salvadoreño, lejos de abonar a una solución de beneficio para ellos, complica cualquier gestión en el Congreso.

Por las consecuencias graves que puede tener este acercamiento a la República Popular China, exhorto a los partidos políticos, que creemos en la democracia a unirnos e interpelar al Ministro de Relaciones Exteriores para que explique a este pleno legislativo los pormenores de esta decisión.

No puedo concluir sin agradecer a la República de China-Taiwán por los años de fructíferas relaciones diplomáticas, que permitieron que nuestro país avanzara hacia mejores estadios de desarrollo, beneficiando con su cooperación a grandes sectores de la población salvadoreña.

Quedan en los corazones de mis compatriotas una imperecedera gratitud al noble pueblo de Taiwán.

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