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MOMENTO DE INFLEXIÓN

Foto: CNN

El triunfo de Andrés Manuel López Obrador fue sólo fue posible, por el desencanto qué sufren los partidos tradicionales, a causa de la generalizada corrupción, relacionada con  el narcotráfico y la violencia y,  sólo siendo “light”, en una propuesta populista, podrá el futuro gobierno de izquierda, mantener la estabilidad; más  si se empeñase en sus expectativas revolucionarias de izquierda, tendríamos en Latinoamérica una nueva dictadura   que agravaría la  emigración.

El señalar la gestión de ARENA, como corrupta y fuente de los males salvadoreños, ha generado una aversión a la corrupción, que ha afectado al mismo FMLN,  como gestor de esta estrategia, debido a  la corrupción de su cúpula y funcionarios. La pretensión de descargar la responsabilidad de Elías Antonio Saca, en  quinientos de sus ex funcionarios, sólo ha sido una maniobra legal en su beneficio, que tiene repercusiones políticas, enviando dos mensajes a la población: un gobierno corrupto y la impunidad de los funcionarios públicos.

Por otra parte, al descubrirse la corrupción de Mauricio Funes y sus funcionarios, el FMLN, envía otro mensaje igual: la corrupción generalizada de la izquierda y la protección que se logra desde el Gobierno: los casos del General Benítez y del General Munguía Payes y los recientes casos de José Luis Merino y del Vice Ministro de Educación Francisco Humberto Castaneda Monterrosa, quienes han retorcido el sentido del fuero constitucional, para evadir su responsabilidad.

Tales hechos fortalecen el rechazo hacia los partidos tradicionales, en beneficio de la nueva opción que ofrece Nayib Bukele, pero  él, también está envuelto en la corrupción, señalado ya  desde la Corte Suprema de Justicia, luego de un proceso civil.

No obstante ese señalamiento de corrupción, ha propuesto dominar por la fuerza a la Asamblea legislativa y evitar las elecciones 2019, si él, no corre en ellas. También ha ido contra el Tribunal Supremo Electoral, para manipular el sistema.  Esas propuestas presentan un rompimiento de la legalidad, pero se escuchan como si fuesen actos que se desean y sin causar repudio y efectos del sistema. En la última concentración de Bukele, haciendo un llamamiento a la “democracia”, hubo repartición de panfletos revolucionarios que incitan a la revolución y a la subversión, como que si  se la democracia se sostuviese por medio de la violencia.

Hechos que marcan un punto de inflexión en la política salvadoreña: es necesario que los políticos actúen contra la corrupción, con  estrategia de denuncia y ataque a la corrupción que  aclare a la población,  quienes son los corruptos; que sea  sin un fin electoral, sino de conocimiento  de la verdad, y no como la persecución que se ha dado contra la Fuerza Armada y con el manto de protección  que se ha extendido, en favor de los crímenes de Guerra del FMLN.

Otro factor que influirá en estas elecciones es la imagen de Monseñor Romero, proclamada desde las parroquias más humildes. Si no se da un cambio, el camino será favorable a Nayib Bukele, quien es un corrupto como todos los que intervinieron en el Gobierno de Funes y  que buscan protección en su cargo.

Bukele es una peligrosa burbuja  que  puede consolidarse, si no se prueba su relación con la corrupción de Funes y del FMLN. También es el momento para la renovación y consolidación de ARENA, dentro de un concepto liberal, y fundado en los sectores.

Por :   Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

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