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La raíz de los salvadoreños.

El idioma original de los cuscatlecos es el Náhuatl. Irónicamente, pocos lo conocen.

La sociedad salvadoreña muchas veces se ha visto sumergida en un problema en particular, el desconocimiento a no asumir su identidad. Esto se debe a la mala percepción que se ha formado en la mente de los habitantes acerca de los verdaderos orígenes.

Existen personas que se sienten ofendidas si se les dice que tienen sangre indígena. Esto es un grave error, porque es la raza o elemento básico de lo que somos los salvadoreños y por ende deberíamos de sentirnos orgullosos. Lamentablemente, muchos se avergüenzan de ello y se debe a que cuando los colonizadores vinieron, hicieron un mestizaje que significó, con el paso de los años, la negación de la cultura original. Esto, además, se tradujo en el cambio de idioma, adoptando de esta manera el Español, con lo que se fue haciendo a un lado el Náhuatl.

El Náhuatl, como muchos creen, no es sólo un idioma, sino también una forma de vida. De los más de seis millones de habitantes de El Salvador, a lo mejor ni el 5 por ciento sabe hablar Náhuatl, ni tampoco conoce ese estilo de vida. No obstante, hay un hombre que se siente orgulloso de sus raíces y quiere transmitir ese sentido de pertenencia a una verdadera cultura propia, mediante la enseñanza.

El investigador cultural y jefe de la gestión integral ciudadana, coordinación de arte y cultura del Ministerio de Educación, Juan José Fajardo, es un apasionado por la cultura Náhuatl. Él ha escrito ya más de 5 libros en los cuales ha tocado temas históricos, así como también libros de enseñanza para educación media. Su primer libro fue publicado en 1992, dedicado a Nahuilingo. Actualmente, están a la espera tres libros, para finales de 2010.

Juan José desea mantener la cultura Náhuatl viva y es por ello que él le apunta a la enseñanza de ese idioma, puesto que asegura que al aprenderlo una persona, ésta lo pasará a los demás miembros de su familia, con lo que se irá expandiendo.

Fajardo también asegura que ¨el idioma Náhuatl aún persiste en el idioma actual a través de los nahuatismos, en los nombres de los lugares como por ejemplo: Ahuachapán, Sonsonate; en nuestros municipios como Metapán, Chalchuapa, Coatepeque; en los nombres de plantas y comidas: chipilín, güisquil, tomate, jocote, atol, pupusa, chirmol, etc¨. Sin duda, el idioma está presente en  palabras comunes.

¨Muchos se preguntarán por qué enseñar o aprender Náhuatl y apreciar la cultura, simple: porque es nuestra parte no reclamada de la identidad colectiva, porque al conocerla enriquece nuestra identidad y da mayor sentido de pertenencia a nuestra tierra¨, concluye Fajardo.

El investigador cultural ofrece la oportunidad de aprender Náhuatl. Esta vez, lo hace en conjunto con el Centro de Artes de Occidente CAO, donde él imparte sus clases. Él asevera que el Náhuatl es incluso más fácil de aprender que el Inglés, por lo menos, unas 4 veces más.

Rescatar un poco de lo nuestro sería lo mejor y no es para nada complicado. Juan José se vale de un poco más de dos meses para enseñar, el nivel básico; y el nivel intermedio avanzado; 2 meses y medio.

Lo mejor de las clases es que se utilizan metodologías variadas, desde la visita a algunos museos hasta la convivencia con un verdadero asentamiento indígena. Recientemente, se tuvo la clausura para una de las promociones, en la que se le otorgó a cada uno los alumnos un diploma.

Juan José Fajardo es un hombre que debería ser imitado por los demás salvadoreños, en cuanto a la conservación de la cultura propia. Aunque la verdad es que pocos lo hacen, la esperanza es que con estas clases de Náhuatl, se vaya reviviendo toda esa cultura y lo ideal sería lograr que nuestro país saliera de ese alfabetismo cultural propio que tanto lo caracteriza

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