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INSURRECCIÓN E INSTITUCIONALIDAD

Por      

Lic. Fernán Camilo Álvarez Consuegra

Editor de PUBLICACIÓNACCION http://publicacionaccion.blogspot.com

San Salvador, 12 de febrero de 2020.

 Durante su campaña electoral, prometió Bukele, llegar con el pueblo, apoyado con la policía y la Fuerza Armada, a la Asamblea Legislativa y, lo ha cumplido; exigió también que le jurasen fidelidad y lo ha hecho efectivo: también prometió una reforma agraria, económica y estructural y está por verse. Hasta el momento, tiene tres víctimas: la Fuerza Armada, la institucionalidad del país y, la economía.

 La supresión de la Asamblea Legislativa, no se consumó el domingo, gracias al retiro, de último momento, de los apoyos internacionales y, a la posibilidad de que “su golpe, fuese declarado inconstitucional”, luego de presentarse un recurso de inconstitucionalidad, ante un Tribunal de Paz. Aún existe la amenaza, pues del fallido golpe, quiere descargar responsabilidad en el Alto Mando de la Fuerza Armada, mientras busca de la misma, la unidad y cohesión, en derredor de sus jefaturas, no permitiendo otra opción, que apoyarle en su aventura.

 Hoy, sus mayores “troles”, (Giovanni Galeas y Walter Araujo) instan a la población, a ir en contra de la Asamblea Legislativa, Bukele quedaría así, como quien restauró “la tranquilidad en el país”. De esta manera, los efectos negativos de las malas decisiones del Alto Mando, recaerán en la Fuerza Armada y no, sólo en sus mandos.

 Ya se cuestiona en algunos círculos, la necesidad del desaparecimiento de la Fuerza Armada, como medio para evitar otro abuso, como el cometido el domingo 9 de febrero o, que Bukele la use, para mantenerse en el poder. Es un cuestionamiento inicial, sobre la existencia de la Fuerza Armada, luego se llegará al planteamiento sobre la existencia y funcionamiento de la Asamblea Legislativa y del sistema partidario, así como el de la función contralora de la Corte de Cuentas y del Ministerio Público; Todo lo cual, es un riesgo para la institucionalidad del país. Esta apreciación se basa en los procesos políticos dados recientemente, en Suramérica, que por desgracia, los corruptos tratan de imitar.

 El cuestionamiento sobre el mal funcionamiento de las instituciones políticas, lleva a la inestabilidad económica, que invariablemente se hará sentir en las tasas de interés y la competitividad nacional, además de la falta de inversión extranjera. Algunos efectos ya están siendo advertidos desde el exterior, aunque el Ministro de Hacienda diga lo contrario.

 La Asamblea Legislativa ha quedado temerosa, después de que llegaran a la casa de los diputados, policías con orden de “interrogarlos”, siendo muy fina la línea entre “interrogación” y una captura. Por esto se evita hoy, interpelar a ningún funcionario y ordenar la destitución de los directores de la Policía Nacional Civil o, del Órgano de Inteligencia del Estado y mucho menos, sugerir antejuicio, al Ministro y Vice Ministro de defensa.

 Una negociación para lograr estabilidad, significaría ceder en algo, cuando lo cuestionado en sí, es el fiel cumplimiento de la Constitución y la independencia de poderes. Bukele no ha rendido cuentas de los primeros 59,000,000 que se emplearon en seguridad y ahora, pide $ 109,000,000 más. También él y sus funcionarios, no han rendido declaración sobre su patrimonio a probidad y, en México, ya se les menciona, en relación con la corrupción de ese país.

 Tiene que darse ya, el retorno del Estado de Derecho; los partidos políticos han quedado anulados, pues pobres o nulas ha sido sus acciones en defensa de la constitucionalidad, por lo que la Sociedad Civil, lo ha tenido que exigir. La responsabilidad del funcionario es cumplir y hacer cumplir la Ley.

 Sólo el Estado de Derecho, puede asegurar el desarrollo y estabilidad nacional y, debe restituirse, pues se hacen intolerables en el futuro otras manifestaciones de fuerza y hechos de inconstitucionalidad.

 

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