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El peligro de la información falsa en las redes sociales

0,,18367198_303,00En el último tiempo se ha puesto en boga una tendencia muy peligrosa: compartir información sin comprobar su veracidad.

Nuevo modo de comunicar

Las redes sociales son el medio en el que las noticias se difunden más rápido. La reacción a acontecimientos se produce casi en tiempo real. Por ejemplo, en Twitter, más de la mitad de los “retuits” ocurre en los primeros treinta minutos después del evento.

Los usuarios reaccionan a las noticias en forma refleja y con un comportamiento emocional. En consecuencia, estados de ánimo como la indignación o la duda se propagan muy rápido. El experto en ciencias de la información Bernhard Pörksen se refiere a este fenómeno afirmando que las redes sociales son una “red que actúa de forma nerviosa, que con poca provocación genera mucha reacción”. Así pues, la cultura popular de la red supone un terreno especialmente abonado para la difusión de falsedades.

¿Por qué tanta credibilidad?

Otro aspecto importante es que las redes sociales solo muestran a un fragmento particular de la realidad que el usuario prefiere ver. No se trata de una visión completa. El sociólogo Jan-Hinrik Schmidt habla de “un público personal”. Los usuarios buscan informaciones que confirman sus expectativas, explica Andre Wolf, de Mimikama.

En ningún otro lugar existen menos obstáculos financieros, técnicos y políticos para hacer oír la opinión que en las redes sociales. La falta de jerarquía y control propician que cualquier persona pueda poner a circular un contenido falso. Se puede tomar partido en una discusión, sin expresar o justificar su opinión, por medio del botón de “compartir”.

Hemos visto que Internet es más proclive a la noticia falsa que otros medios por dos razones: por la accesibilidad, que permite que cualquiera pueda crear un contenido falso, y por la viralidad de la propia red.

Fuente:

Nuevo modo de comunicar

Las redes sociales son el medio en el que las noticias se difunden más rápido. La reacción a acontecimientos se produce casi en tiempo real. Por ejemplo, en Twitter, más de la mitad de los “retuits” ocurre en los primeros treinta minutos después del evento.

Los usuarios reaccionan a las noticias en forma refleja y con un comportamiento emocional. En consecuencia, estados de ánimo como la indignación o la duda se propagan muy rápido. El experto en ciencias de la información Bernhard Pörksen se refiere a este fenómeno afirmando que las redes sociales son una “red que actúa de forma nerviosa, que con poca provocación genera mucha reacción”. Así pues, la cultura popular de la red supone un terreno especialmente abonado para la difusión de falsedades.

¿Por qué tanta credibilidad?

Otro aspecto importante es que las redes sociales solo muestran a un fragmento particular de la realidad que el usuario prefiere ver. No se trata de una visión completa. El sociólogo Jan-Hinrik Schmidt habla de “un público personal”. Los usuarios buscan informaciones que confirman sus expectativas, explica Andre Wolf, de Mimikama.

En ningún otro lugar existen menos obstáculos financieros, técnicos y políticos para hacer oír la opinión que en las redes sociales. La falta de jerarquía y control propician que cualquier persona pueda poner a circular un contenido falso. Se puede tomar partido en una discusión, sin expresar o justificar su opinión, por medio del botón de “compartir”.

Hemos visto que Internet es más proclive a la noticia falsa que otros medios por dos razones: por la accesibilidad, que permite que cualquiera pueda crear un contenido falso, y por la viralidad de la propia red.

 

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