Discurso Presidenta Chinchilla – Costa Rica sólido triunfo diplomático

Decisión  de Corte Internacional de Justicia:
 
Costa Rica recibe con suma complacencia fallo histórico que ordena salida de fuerzas armadas de Nicaragua.
 
El Gobierno de Costa Rica recibe con suma complacencia el fallo histórico la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que hoy ordenó la salida del territorio nacional de las fuerzas militares de Nicaragua, en respuesta a la solicitud de indicación de medidas provisionales, presentada el 18 de noviembre de 2010.
 
Costa Rica celebra con entusiasmo la decisión del máximo tribunal de las Naciones Unidas que ha escuchado la voz de una nación desarmada que confió el derecho internacional para defender su derecho a vivir en paz.
 
La decisión de la Corte representa un sólido triunfo diplomático y reafirma la efectividad de la institucionalidad jurídica internacional para permitirle a un Estado repeler la agresión de otro Estado sin necesidad de recurrir a las armas. Es, por lo tanto, un triunfo de la paz, y  un mensaje categórico, de que ninguna acción de prepotencia militar quedará impune.
 
La decisión de la Corte confirma su atinada  decisión de privilegiar la solución pacífica de controversias, y con ello, evitar la amenaza de la pérdida de vidas humanas entre ciudadanos de dos naciones vecinas y hermanas.
 
Costa Rica espera que el Gobierno del Presidente Daniel Ortega cumpla con el mandato por el Alto Tribunal, y sin dilación, proceda al retiro incondicional de las fuerzas militares de Isla Calero-Isla Portillos, como siempre Costa Rica demandó.
 
El Ministerio de Relaciones Exteriores, que continúa recibiendo información desde La Haya, sede de la Corte, actualizará esta información en las próximas horas. 
 

Discurso con ocasión de la Resolución de la CIJ (Desde el Tribunal Supremo de Elecciones)

Muy buenos días:

Deseo en primer término saludar a todas las mujeres de mi país y del mundo,  al conmemorarse hoy, 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer.

Ha querido el destino que en esta misma fecha, Costa Rica también reciba la favorable decisión del Tribunal Internacional de La Haya ante la invasión del territorio nacional por parte de Nicaragua.  Las mujeres llevamos en nuestras entrañas una vocación de paz y somos un factor de entendimiento en la vida social.  En todos los órdenes de nuestra sociedad contribuimos a la solución de conflictos por vías diferentes al uso de la fuerza.  Este profundo sentimiento y la fortaleza que nos da una Nación que ha convertido al derecho, la justicia y la fraternidad en los signos más distintivos de su institucionalidad, fueron los factores que orientaron a mi Gobierno a la hora de escoger los caminos para resolver esta disputa.

Queridas y queridos costarricenses:

Hoy es un día de júbilo. También, de esperanza y reconciliación.

Nuestra patria ha obtenido una contundente y justificada victoria, gracias a nuestras mejores armas de defensa: las armas de la paz, el derecho internacional y el sistema multilateral.

En La Haya, Holanda, la Corte Internacional de Justicia ha dictado una histórica resolución que preserva un principio esencial en la convivencia entre las naciones: las fronteras no se pueden alterar unilateralmente ni por la fuerza.  La resolución emitida por la Corte adopta las medidas más importantes y significativas solicitadas por Costa Rica.  La resolución, además, implica el retiro del personal civil y militar nicaragüense de nuestro territorio, el cese del daño ambiental contra nuestro suelo, y la paralización de cualquier obra en esa pequeña, pero preciosa esquina de la patria que es Isla los Portillo.  Adicionalmente, autoriza que personal civil costarricense ingrese a la zona con el objetivo de preservar el ambiente.  Es decir, Nicaragua tiene que salir, y Costa Rica puede ingresar para proteger el humedal.

Incluso, cuando la Corte autoriza que Nicaragua mantenga el dragado del río San Juan, no del canal en nuestro territorio, lo hace en el marco del respeto a nuestro tratado de límites y sobre la base de que no puede realizar acciones que agraven la situación existente.

Todo lo anterior implica que las medidas a favor de Costa Rica han superado nuestras expectativas.

Por esto, los costarricenses estamos celebrando. Sobran razones para hacerlo. Hoy se confirma que la estrategia de defensa seguida por nuestro gobierno fue la correcta: acudimos en cada momento a las instancias que correspondían.  Pero, más importante aún, hoy se confirma que nuestra apuesta histórica, como pueblo, a favor del derecho y de la justicia, es la correcta.

Desde la independencia, nuestros antepasados tuvieron la sabiduría y la creatividad para construir una paz fundada en la democracia y la  justicia.  Desde entonces, generación tras generación, hemos entendido que la paz es fruto del desarrollo humano y las instituciones sustentadas en el derecho y la libertad.

Desde una de esas preciadas instituciones, el Tribunal Supremo de Elecciones, garante de la pureza de todos nuestros procesos electorales, me dirijo a ustedes con genuino orgullo democrático.

Hoy celebramos no sólo el triunfo de nuestros esfuerzos recientes ante la agresión, sino, también, el triunfo de todas las generaciones que nos antecedieron y que sembraron en el alma nacional los valores de la paz y la justicia.

Estoy convencida de que también hoy deben celebrar nuestros hermanos y hermanas nicaragüenses. Porque la decisión de la Corte es justa, porque refuerza principios valiosos para todos los pueblos civilizados, y porque abre el camino para que, en medio de importantes diferencias políticas sin resolver, podamos normalizar nuestros inquebrantables lazos de unión. Y porque siempre hemos reconocido, y nunca hemos puesto en duda que el río San Juan pertenece a Nicaragua.

Hermanos y hermanas costarricenses:

La decisión de la Corte Internacional de Justicia no implica el fin de nuestro litigio con Nicaragua. Las diferencias de fondo persisten y no han sido resueltas.

El Gobierno nicaragüense insiste en que Isla los Portillo le pertenece. Los costarricenses, con bases incuestionables, sabemos que es y siempre ha sido nuestra. Aquí reside el conflicto jurídico, sobre el que, dentro de varios meses, o quizá años, fallará el más alto tribunal internacional de La Haya.

Lo importante es que, a partir de hoy, podremos esperar el fallo definitivo de la Corte sin fuerzas extranjeras en nuestro territorio y sin el riesgo de mayor daño ambiental. Así, la herida inaceptable abierta por la bayoneta invasora, podrá comenzar a sanar, para bien de los costarricenses, pero también de los nicaragüenses, de los centroamericanos y de todos los seres humanos amantes de la paz. 

¡Alto a la arbitrariedad como norma de relación entre los países! ¡Que cesen los hechos consumados por las armas! ¡Demos vía al derecho, a la discusión razonada y a las soluciones justas! Esta es la esencia de los mensajes emitidos por la Corte de La Haya al acoger las medidas cautelares más importantes que pidió Costa Rica y al ordenar a Nicaragua que suspenda sus actos de fuerza. Son mensajes que trascienden nuestras fronteras y se proyectan al mundo.

Ante esta decisión se imponen el júbilo y la unidad nacional; también, una renovada fe en nuestras instituciones, en la justicia internacional y en nuestro carácter civilista y desarmado. La paciencia y prudencia que hemos demostrado ante la agresión, ha dado sus frutos.

La estrategia de la paz se ha impuesto. Debemos seguir trabajando en ella, para lograr el triunfo en un fallo definitivo.

Mucho antes de conocer la decisión que hoy se tomaría, prometí que cumpliríamos con ella a plenitud y de buena fe. Hoy lo reitero. Esperamos el mismo compromiso del Gobierno de Nicaragua, para que lo dispuesto por la Corte Internacional de Justicia se transforme en hechos tangibles y verificables. El gobierno de Nicaragua está en el deber de cumplir a plenitud y de inmediato.

Con el acompañamiento de testigos confiables, estamos listos para iniciar un proceso de normalización de relaciones con el Gobierno de Nicaragua, una vez que cumplan con las medidas ordenadas por la Corte. Este proceso, en ningún momento, implicará renunciar a nuestro derecho soberano sobre Isla los Portillo.

Sobre la base del cumplimiento mutuo y de buena fe, debemos seguir adelante. Muchos son los desafíos que nos esperan, pero, también, muchas las oportunidades que se perfilan en el horizonte y muchas las esperanzas que nos impulsan.

Hermanas y hermanos costarricenses, hermanas y hermanos nicaragüenses:

No permitamos que voces insensatas pretendan dividirnos o enfrentarnos con fines oportunistas. Nuestra vecindad es eterna; nuestra hermandad también debe serlo.

Costarricenses:

El triunfo nos obliga a entresacar las lecciones de esta amarga experiencia.  La primera es que los territorios fronterizos merecen mayor atención del Estado. A lo largo de la frontera con Nicaragua viven 130 mil personas en  18 distritos, 7 cantones, y 3 regiones administrativas. Padecen grandes vulnerabilidades, a las que nuestro Gobierno ha respondido, pero aún tenemos graves rezagos.

Por esto, bajo el liderazgo del  Ministerio de Planificación Nacional, trabajamos en una agenda de desarrollo para la zona fronteriza con Nicaragua que será presentada al país en el mes de abril.  Ya hemos comenzado, abriendo caminos que nos conecten mejor a las comunidades de la zona, y que nos permitan la comunicación por tierra entre los pueblos rivereños del San Juan. 

La segunda lección aprendida es que una Nación desarmada como la nuestra no debe ser sinónimo de una Nación indefensa.  Nuestras fronteras están expuestas no sólo a invasiones de fuerzas externas, sino, también, a incursiones del  narcotráfico y el crimen organizado. No podemos permitir que estos grupos nos dominen y sometan a un régimen de miedo y extorsión. Si perdemos nuestras fronteras, terminaremos por perder el país. Frente a esta realidad, debemos fortalecer a nuestra policía y dotarla de mejor entrenamiento y equipamiento. Mi Gobierno ha iniciado el proceso de preparación de una adecuada Policía de Fronteras, pero para culminarlo adecuadamente necesitamos que la Asamblea Legislativa nos brinde los recursos que hemos solicitado con insistencia.  La primera unidad de esa policía estará desplegando sus esfuerzos en los próximos días en el marco de una estricta observancia a nuestra doctrina policial inspirada en los principios de paz y civilismo.  

Queridas y queridos costarricenses:

Gracias una vez más por su sensatez, por su paciencia en momentos difíciles, por su apoyo a la estrategia de paz, por su convicción pacifista y democrática. Gracias por confiar en mi Gobierno.

Este agradecimiento lo hago más explícito aún a todos los partidos políticos, a los sectores organizados de la sociedad civil, a los medios de comunicación y, por supuesto, a mi equipo de Gobierno, muy especialmente al equipo de la Cancillería y de nuestro cuerpo diplomático que trabajó al unísono, y con eficacia, para permitir el triunfo que hoy celebramos.

 Por esto, a todos, a todas, les digo en esta fecha memorable: ¡felicidades!

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