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Construcción de residencial sobre sitio arqueológico en Sonsonate no ha sido suspendida

Camiones y tractores han trabajado a marcha forzada durante ocho meses para terminar una residencial de 603 casas llamada Acrópoli que colinda, a un costado, con la carretera que va de Sonsonate a San Salvador; y por el otro con estructuras prehispánicas de uno de los más importantes sitios arqueológicos del país.

Dentro de un artículo detallado periódico El Faro, especifica que la construcción no autorizada en un área del sitio arqueológico de Tacuscalco es tan grande y se encuentra tan avanzada que los arqueólogos de Secultura consideran que los daños son ya irreparables.

La Secretaria de Cultura ya ha ordenado la suspensión de la obra; por tratarse de un sitio arqueológico en Tacuscalco, Sonsonate; donde la empresa constructora, Inversiones Fénix, trabajan para Salazar Romero.

40 estructuras que de acuerdo a los estudios de la Dirección de Arqueología componen el sitio y dan testimonio de un gran centro cívico, religioso que abarca varias manzanas son visibles pese a la construcción que impide ver la naturaleza y belleza que se encuentran en el lugar.

En el mes de marzo, la Fiscalía General de la República, presentó un requerimiento contra los señores Rodolfo Joaquín Recinos de León, propietario de Inversiones Fénix y Carlos Eduardo Nosthas Castillo, jefe del proyecto de construcción, por construcción no autorizada y daños agravados, desobediencia a particulares e infracción contra las medidas de registro, control y circulación. En máximo de 10 años de prisión, una multa de entre 300 y 4,500 dólares.

“Estamos también solicitando en el requerimiento la suspensión de la obra”, dijo ese día el fiscal. Cuando se le preguntó por qué tardaron tanto en solicitar esas acciones, dado que supieron del caso siete meses antes, cuando aún no había avanzado la construcción, el fiscal simplemente dijo que “las investigaciones toman tiempo”, menciona el artículo de El Faro.

Aunque el requerimiento fue presentado horas antes de que el Juzgado de Paz de Nahulingo, entrara en su periodo vacacional por Semana Santa, la construcción continuó su proceso.

Por lo que la representante legal de Inversiones Fénix, asegura que se sigue constuyendo en esa zona, ya que el área arqueológica ha sido respetada y que las órdenes de suspensión de obra son ilegales y por tanto se niega a parar la obra.

El permiso ambiental también es inválido, según la ministra de Medio Ambiente, Lina Pohl. El MARN otorgó un permiso ambiental el 31 de mayo de 2007 a Chiripío S.A. de C.V. El permiso se concedió tras un estudio de impacto ambiental que no contemplaba una urbanización, sino una lotificación. Esto significa que el permiso autorizaba a la constructora a parcelar, hacer calles internas y conexiones de agua o energía, pero no a construir las viviendas, algo que recaería en cada propietario de lote.

La primera piedra en el proyecto Acrópoli se puso en julio de 2017, pero fue un mes después que la Secretaría de Cultura empezó a recibir denuncias de pobladores, sobre la afectación a los sitios arqueológicos Tacuscalco y Nahulingo.

Sin embargo el proceso judicial transcurre su curso y los habitantes del sector se organizan para realizar manifestaciones exigiendo que se suspenda la obra de construcción, mientras que las autoridades involucradas en el caso dicen que la suspensión de la obra recae únicamente en Secultura.

Fuente: El FARO

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