Condenan entre 41 y 38 años de prisión a cuatro terroristas por privar de libertad, violarla e intentar matar a una mujer | Periódico EL Pais
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Condenan entre 41 y 38 años de prisión a cuatro terroristas por privar de libertad, violarla e intentar matar a una mujer

Condenan entre 41 y 38 años de prisión a cuatro terroristas por privar de libertad, violarla e intentar matar a una mujer

Usulután. Por los delitos de Feminicidio Agravado Tentado, Violación Agravada y Privación de Libertad, en perjuicio de una mujer identificada con la clave “Abril”, cuatro integrantes de una estructura terroristas fueron condenados a penas entre los 41 y 38 años de cárcel.

La víctima fue privada de libertad en horas de la noche del 14 de abril de 2018, de un bar y restaurante, ubicado sobre la carretera El Litoral, a la altura del desvío a San Rafael Oriente, del cantón El Paraisal del municipio de Concepción Batres, en el departamento de Usulután.

La Fiscal del caso de la Unidad de Delitos Relativos a la Niñez, Adolescencia y la Mujer de la Oficina de Usulután, detalló que Héctor Antonio Amaya Hernández y Daniel Armando Montoya Palacios, fueron sentenciados a 41 años de prisión, por los delitos de Feminicidio Agravado Tentado, Violación Agravada y Privación de Libertad

Mientras, que Carlos Arturo Márquez Guzmán y Carlos Humberto Argueta Chávez, purgarán una pena de cárcel de 38 años, por haber sido declarados responsables de Feminicidio Agravado Tentado y Violación Agravada.

La sentencia fue impuesta por el Juzgado Especializado para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres de San Miguel, después que la representación Fiscal con diferentes pruebas demostró la existencia de los delitos y la participación de los incriminados.

De acuerdo a la declaración de la víctima “Abril”, cinco terroristas la privaron de libertad y la trasladaron hasta San Miguel, donde la violaron y la amenazaron que la desmembrarían y que su cuerpo sería enterrado en una fosa clandestina.

Al día siguiente en horas de la mañana cambiaron de vehículo y la trasladaron para un área rural de Usulután, donde llegaron otros sujetos, que también la abusaron sexualmente.

Los que se incorporaron al grupo que la privaron de libertad llevaron piochas, corvos y palas, para matarla y enterrarla.

Cuando se disponían a asesinarla la golpearon en el rostro, la desnudaron y le colocaron una camisa y un saco en el rostro. La mujer logró gritar para pedir auxilio.

Tiempo después oyeron que al lugar se aproximaba un vehículo policial, que los obligó a huir inmediatamente, y uno de los condenados quizo obligar a la víctima a correr, pero se resistió y fue abandonada en el lugar, lo que le permitió que fuera rescatada con vida por agentes de la Policía Nacional Civil.

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