Avances y retos en Cancillería de Costa Rica

Cada uno de los profesionales nombrados ha debido cumplir con requisitos regulados
 
Rene castro, ministro mrec 22 06 2011-06-22
La Nación publicó el pasado lunes 20 de junio que 27 funcionarios en el servicio exterior y 13 en el interior de la Cancillería son cargos políticos repartidos entre allegados al PLN, e insinúa que tal “repartición” fue para premiarlos por su actividad partidista.
Esta apreciación es incorrecta. Cada uno de los profesionales nombrados ha debido cumplir con requisitos normados y regulados, no importa cuál sea su filiación política. En todos los caso debieron tomar exámenes y cursos de capacitación. En todos los casos actuamos con irrestricto apego a la legalidad. Y únicamente se han hecho nombramientos por inopia en los 7 concursos en los que o nadie ha participado o han quedado plazas vacantes.
De los funcionarios escogidos, 38 son profesionales universitarios, a los que se les ha nombrado en plazas de apoyo a funcionarios más experimentados, como parte del proceso de aprendizaje. Además, todos ocupan el equivalente a plazas “interinas”, ya que existe un proceso gradual de incorporación de jóvenes diplomáticos que, en el transcurso de unos 6 años, podrán atender el 100% de las posiciones disponibles, siempre y cuando también aumente la disposición de servir en cualquiera de los destinos en que el país los necesite.
En todo este proceso, no se ha hecho ninguna distinción entre quienes provienen del PLN o quienes no manifestaron afiliación política alguna. Este proceso de profesionalización ha sido un esfuerzo continuo de la Cancillería y avanza conforme se gradúan e incorporan suficientes profesionales a la carrera diplomática; no lo podemos atropellar. Los esfuerzos de los ministros que me precedieron para promover que más funcionarios de carrera ocuparan cargos diplomáticos se comprueban con las siguientes cifras:
En la Administración Rodríguez, 250 funcionarios vinieron de fuera porque no había suficiente personal de carrera diplomática.
En la Administración Pacheco, el número bajó a 135 funcionarios.
En la Administración Arias bajó nuevamente a 56.
Y en la presente Administración permanece en ese número y comenzará a decrecer nuevamente conforme tengamos más jóvenes diplomáticos graduados e incorporados.
Desde el pasado lunes, 13 de junio, el Ministerio de Relaciones Exteriores incorporó a ocho profesionales, quienes concluyeron el año de prueba y los requisitos para formar parte de la carrera diplomática. Fue para mí un gusto dar la bienvenida a este nuevo grupo de jóvenes profesionales. En general, el proceso selectivo es largo y riguroso, y se ajusta a una serie de normas. Para los profesionales que recibieron el reconocimiento, el camino comenzó hace 18 meses, cuando aprobaron el concurso de ingreso, que se efectuó en el Instituto del Servicio Exterior Manuel María de Peralta. Además, debieron cumplir con otros requisitos, como contar con título universitario y aprobar un examen de idioma (inglés o francés).
A partir de ahora, estos nuevos diplomáticos podrán optar por una carrera en el sector público que los llevará a varios destinos en el exterior a lo largo de su vida profesional. Los primeros 5 de ellos ya tienen asignaciones en el exterior y los otros tres podrán concursar en la próxima rotación, dentro de unos meses.
Retos pendientes. El día de la incorporación de los jóvenes diplomáticos compartí con ellos unas reflexiones, que ahora consigno en este artículo. Por ejemplo, considero que el estatuto del servicio exterior tiene un sesgo anti-familia pues establece:
Prohibición de que esposos trabajen en la misma sede (artículo 10). Esto podría resultar en que las parejas de funcionarios se deban separar por tener que estar en sedes distintas, o que uno de los dos renuncie temporalmente mientras el otro o la otra alcanza sus logros profesionales.
Funcionarios sin familia o casados ganan igual y reciben el mismo complemento por costo de vida.
Para un funcionario sin familia, el tener que trasladarse y vivir en una sede “x”, no es lo mismo que para un funcionario casado que se debe trasladar con su familia. Estimo que estos son dos factores que impiden a muchos funcionarios de carrera concursar por destinos en países de la región Asia Pacífico e incluso que tengamos dificultades para reclutar diplomáticos para las potencias emergentes de los países que conforman el BRIC.
La motivación. El reto más importante a lograr en el proceso profesionalización que vivimos, es motivar al personal para que todos tengamos la disposición de trabajar en el destino en el que país nos necesite.
La magnitud de este reto la revela el siguiente dato: en la última ronda de reclutamiento, de más de 200 diplomáticos activos, solamente dos (un 1%) estuvieron dispuestos a trasladarse a una región prioritaria para la Cancillería, como lo es Asia-Pacífico, en la cual tenemos vigentes tratados de libre comercio con Singapur y China, está en proceso otro con Corea y recientemente abrimos embajadas en Catar e India.
Además, dentro del proceso de profesionalización que vivimos, la Cancillería iniciará la publicación de documentos que expliquen las razones por las que se prioriza una región o un determinado país, y la estrategia a seguir para el logro de los objetivos.
A pesar de los grandes avances, la profesionalización continúa siendo un reto institucional por temas como el sesgo anti-familia, o la remuneración en dólares cuando en una parte importante del mundo el costo de la vida se sufre en euros u otras monedas.
Finalmente, creo que también nos enfrentamos a un reto personal para los diplomáticos de carrera, donde cada quien deberá contestarse: ¿cómo formo una familia, me desarrollo profesionalmente y al mismo tiempo sirvo donde mi país más me necesita?
 
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Embajada de Costa Rica en El Salvador

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