El Secretario General de la ONU, António Guterres, ha marcado una postura firme y crítica frente a este tipo de iniciativas paralelas. Sus declaraciones del 26 de enero de 2026 subrayan que ninguna «coalición ad-hoc» puede sustituir la legalidad internacional del Consejo de Seguridad.
La advertencia de Guterres: «Ninguna coalición ad-hoc tiene autoridad legal»
Durante un debate de alto nivel en el Consejo de Seguridad, Guterres lanzó mensajes directos que los analistas interpretan como una respuesta al surgimiento del Board of Peace:
Autoridad Singular: Guterres enfatizó que el Consejo de Seguridad de la ONU es el único organismo con autoridad mandatada por la Carta de las Naciones Unidas para actuar en nombre de todos los Estados miembros en temas de paz y seguridad.
Crítica a bloques externos: Declaró tajantemente que «ningún otro organismo o coalición ad-hoc puede legalmente obligar a los países a cumplir con decisiones sobre paz» ni autorizar el uso de la fuerza según el derecho internacional.
La «Ley de la Selva»: Advirtió que el orden basado en reglas está siendo reemplazado por la «ley de la selva», donde los líderes eligen qué reglas seguir y cuáles ignorar, creando precedentes peligrosos.
La ONU califica al Board of Peace como «amorfo»
El portavoz de Guterres, Farhan Haq, fue incluso más específico al referirse directamente a la nueva organización:
Falta de definición: Describió al Board of Peace como algo todavía «amorfo» y señaló que la ONU «se ciñe a su propio programa» y a su Carta histórica.
Apoyo condicional: Aclaró que, aunque la ONU puede colaborar en la ayuda humanitaria para Gaza, su respaldo a esta junta es estrictamente limitado a esa labor específica y no reconoce su autoridad como un nuevo ente de paz global.
¿Por qué el choque?
La tensión surge porque el Board of Peace es impulsado por la administración de Donald Trump como una alternativa ante lo que él llama la «falta de apoyo» de Naciones Unidas para resolver guerras actuales. Mientras que el Board se presenta como un ente más ágil, Guterres argumenta que la reforma debe ocurrir dentro de la ONU para no perder la legitimidad internacional.
Hasta el momento, un total de 26 países (más Kosovo) se han unido oficialmente como miembros fundadores al Board of Peace liderado por Donald Trump, según los datos actualizados a finales de enero de 2026.
Aunque Estados Unidos invitó a más de 60 naciones, el grupo se ha consolidado principalmente con aliados estratégicos en América Latina, Oriente Medio y Europa del Este.
Lista de países que se unieron («Miembros Fundadores»)
La organización hizo oficial la lista esta semana a través de sus canales de comunicación:

Puntos clave de la alianza:
Los «pesos pesados» iniciales: Javier Milei (Argentina) y Viktor Orbán (Hungría) fueron de los primeros en firmar la carta fundacional en Davos junto a Trump.
La ausencia de las potencias europeas: Francia, Alemania, Italia, España y el Reino Unido han rechazado unirse, argumentando que la iniciativa debilita a la ONU y no incluye formalmente a la Autoridad Palestina.
En evaluación: Potencias como China, Rusia e India han recibido invitaciones, pero se mantienen al margen analizando los «matices» de la organización antes de decidir.
Esta división ha creado una especie de «bloque alternativo» que busca rapidez en la resolución de conflictos (empezando por Gaza y Ucrania), saltándose la burocracia que Trump critica de Naciones Unidas.
El Nuevo Tablero Global: Entre el Board of Peace y la Postura de la ONU
El Salvador y el surgimiento de una nueva alianza
El Salvador se ha integrado oficialmente como miembro fundador del Board of Peace (Junta de Paz), una naciente organización internacional orientada a la resolución de conflictos globales y la estabilización de regiones críticas. La noticia fue confirmada a través de las redes sociales oficiales del organismo, destacando la bienvenida al país centroamericano en una alianza que ya incluye a naciones como Argentina, Hungría, Israel y Arabia Saudita.
El Board of Peace es una iniciativa ratificada en enero de 2026 por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Se presenta como un organismo de «consolidación de la paz más ágil y eficaz», enfocado inicialmente en la reconstrucción y transición de Gaza, pero con una visión de alcance global. La estructura cuenta con una junta ejecutiva de alto nivel que incluye a figuras como Marco Rubio, Jared Kushner y Tony Blair. Hasta el momento, un total de 26 países (más Kosovo) se han unido oficialmente como miembros fundadores.
La reacción de Naciones Unidas
Por su parte, el Secretario General de la ONU, António Guterres, ha marcado una postura firme y crítica frente a esta iniciativa paralela. El 26 de enero de 2026, subrayó que ninguna «coalición ad-hoc» puede sustituir la legalidad internacional del Consejo de Seguridad. Guterres enfatizó que la ONU es el único organismo con autoridad mandatada por la Carta de las Naciones Unidas para actuar en temas de paz y seguridad, advirtiendo que el orden basado en reglas está siendo reemplazado por la «ley de la selva».
El portavoz de la ONU, Farhan Haq, describió al Board of Peace como un ente «amorfo» y señaló que el respaldo de la ONU a esta junta es estrictamente limitado a labores de ayuda humanitaria específica, sin reconocer su autoridad como un nuevo ente de paz global. Mientras el Board busca rapidez saltándose la burocracia, Guterres argumenta que la legitimidad internacional solo reside en el sistema multilateral tradicional.
Análisis: ¿Qué harán los dos bloques ante una guerra?
Ante un escenario de conflicto armado, la existencia de estos dos bloques (la ONU y el Board of Peace) cambiaría drásticamente la forma en que se gestiona una crisis:
Fragmentación de la respuesta diplomática:
En una guerra, la ONU intentaría aplicar el Derecho Internacional, buscaría resoluciones en el Consejo de Seguridad y desplegaría misiones de paz bajo cascos azules. Sin embargo, el Board of Peace actuaría bajo una lógica de «coalición de voluntarios». Esto significa que el bloque de Trump podría intervenir de forma más rápida y unilateral en el conflicto, utilizando recursos directos de sus miembros fundadores sin esperar el consenso de los 193 países de la ONU.
Choque de legitimidades:
Ante un ataque, el bloque del Board of Peace probablemente priorizaría la eficacia militar y la estabilización política rápida (como han propuesto para Gaza). La ONU, al no reconocer la autoridad legal del Board, podría calificar estas intervenciones como ilegales o violatorias de la soberanía, generando un conflicto diplomático dentro de la propia respuesta a la guerra. Los países tendrían que «elegir bando» no solo en el conflicto bélico, sino en qué organismo reconocer como autoridad.
El papel de los países miembros (como El Salvador):
Naciones que pertenecen a ambos espacios se verán en una encrucijada estratégica. Ante una guerra, países como El Salvador podrían ser requeridos por el Board of Peace para aportar experiencia en seguridad o logística de forma directa. Al mismo tiempo, deberán gestionar la presión de la ONU para no debilitar los mecanismos multilaterales.
En conclusión: Ante una guerra, el mundo ya no vería una respuesta unificada. Veríamos a la ONU luchando por mantener la legalidad y la ayuda humanitaria neutral, mientras que el Board of Peace funcionaría como un «brazo ejecutivo» de potencias y aliados que buscan soluciones de fuerza o acuerdos políticos fuera de los protocolos tradicionales, lo que podría acelerar el fin de un conflicto o, por el contrario, profundizar las divisiones globales.



