Imagen: Comunicado de Industrias La Constancia
Tras décadas de formar parte de su portafolio de producción, La Constancia anunció oficialmente el cese de la fabricación de las marcas Regia Extra y Suprema. El movimiento marca la culminación definitiva de un proceso de transición que inició hace ocho años tras la fusión global de las gigantes cerveceras AB InBev y SABMiller.
Los detalles del cierre de contrato
A través de un comunicado emitido este 28 de enero de 2026, la compañía informó que el contrato de prestación de servicios de manufactura finalizó legalmente el 27 de enero. Bajo este acuerdo, La Constancia producía localmente ambas marcas para su actual dueño, Cervecería Salvadoreña S.A. de C.V.
«A partir de este día, la manufactura de los productos amparados por dichas marcas es responsabilidad exclusiva de Cervecería Salvadoreña», dicta el documento oficial.
Cronología de una transición
Para entender este cambio, es necesario retroceder al año 2018. En aquel momento, como condición de la Superintendencia de Competencia de El Salvador para aprobar la fusión de AB InBev, se ordenó la venta de Regia y Suprema para evitar un monopolio en el mercado nacional.
2018: Cervecería Salvadoreña adquiere los derechos de las marcas.
2018-2026: Se mantiene un contrato de manufactura donde La Constancia prestaba sus plantas y procesos para seguir elaborando el producto.
27 de enero 2026: Finaliza el vínculo de producción, cerrando el capítulo histórico de estas marcas en las plantas de «La Constancia».
¿Qué significa para el consumidor?
El traspaso total de la producción a Cervecería Salvadoreña abre interrogantes y expectativas en redes sociales sobre posibles cambios en la distribución o incluso en el perfil de sabor de las bebidas. Regia, conocida popularmente como «La Chulona», y Suprema, posicionada como la marca premium del país, ahora enfrentan el reto de mantener su legado bajo una operación totalmente independiente.
Por ahora, Cervecería Salvadoreña asume el control total de la cadena, desde la selección de insumos hasta el embotellado final, buscando preservar la identidad de dos productos que han acompañado las mesas salvadoreñas por generaciones.
¿Quién es Cervecería Salvadoreña?
Cervecería Salvadoreña S.A. de C.V. es una empresa de capital mixto (salvadoreño y guatemalteco) que irrumpió en el mercado en agosto de 2017. Su creación fue la respuesta estratégica a las condiciones impuestas por la Superintendencia de Competencia para permitir la fusión de las multinacionales AB InBev y SABMiller.
El nuevo hogar de las marcas
Liderada actualmente por figuras como Estuardo Antonio Matheu Wadleigh (Presidente), la compañía adquirió en 2018 los derechos de Regia Extra y Suprema. Durante los últimos años, operaron bajo un modelo de «transición», donde eran dueños de las marcas pero dependían de las plantas de La Constancia para el embotellado.
Para lograr la independencia total que se anuncia este enero de 2026, la empresa ejecutó una inversión masiva:
Inversión: Más de $60 millones de dólares.
Infraestructura: Construcción de una planta de producción de «clase mundial» ubicada en Ciudad Arce, La Libertad.
Impacto: Se estima la generación de 500 empleos directos y más de 2,000 indirectos.
Sostenibilidad: La planta fue diseñada con tecnología moderna para el tratamiento de aguas y eficiencia energética, buscando posicionar a El Salvador como un hub cervecero en Centroamérica
El reto de la autonomía
Cervecería Salvadoreña no solo hereda las recetas; asume el control total de la logística, la distribución y, sobre todo, la calidad. Al ser marcas con más de 60 años de arraigo (Regia desde 1959 y Suprema desde 1967), el principal desafío de la empresa será demostrar que pueden mantener el sabor que el consumidor salvadoreño considera parte de su identidad nacional, ahora fuera de las históricas instalaciones de La Constancia.
Lo que esto significa para la industria:
Este movimiento rompe oficialmente con el esquema de producción única que dominó el país por más de un siglo. Por primera vez en la era moderna, el mercado cervecero salvadoreño tiene dos grandes productores industriales locales compitiendo directamente, lo que suele traducirse en mayor innovación y ofertas para el consumidor.



