El Salvador, liderado por Nayib Bukele, El Gobierno de El Salvador, bajo la dirección del presidente Nayib Bukele, inició el despliegue de un nuevo contingente militar y de fuerzas especiales en Haití con el objetivo de reforzar las operaciones internacionales para contrarrestar el dominio de las bandas criminales armadas y restaurar el orden en la nación caribeña. La llegada de los efectivos salvadoreños se suma a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), la misión internacional respaldada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que sucedió a la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS).
La participación salvadoreña, acordada formalmente en el marco de la OEA e impulsada por el Ejecutivo con respaldo legislativo, pone a disposición de las autoridades multinacionales y de la Policía Nacional de Haití la experiencia técnica y operativa desarrollada por El Salvador en la erradicación de estructuras pandilleriles. El despliegue cobró renovada urgencia operativa tras registrarse emboscadas y ataques violentos por parte de coaliciones criminales locales en las inmediaciones de Croix-des-Bouquets, lo que motivó el envío inmediato de unidades de élite destinadas a ejecutar tareas tácticas de combate, localización y rescate de personal en territorio haitiano.
¿Cómo se financia la participación de El Salvador en la misión?
Un aspecto fundamental del despliegue internacional es el esquema de soporte financiero y logístico que sostiene las operaciones sobre el terreno:
Financiamiento multilateral y fondo fiduciario de la ONU: El despliegue de la misión multinacional se sostiene principalmente a través de un Fondo Fiduciario coordinado por las Naciones Unidas y contribuciones financieras directas de la comunidad internacional destinadas a cubrir los costos operativos, dieta de tropas, equipos de protección y suministros.
Apoyo logístico y financiero de Estados Unidos: El gobierno de Estados Unidos se posiciona como el principal financiador y proveedor de soporte logístico, aportando cientos de millones de dólares en asistencia directa a la misión multinacional. A través del Mando Sur (SOUTHCOM), EE. UU. garantiza el transporte aéreo estratégico (incluyendo aeronaves C-130), movilidad blindada, combustibles y soporte de telecomunicaciones.
Presupuesto nacional de El Salvador: El Estado salvadoreño asume los salarios base y el equipamiento orgánico de su personal militar y técnico (incluyendo personal de aviación y rescate), los cuales son reembolsados o complementados mediante las asignaciones y viáticos internacionales previstos en los acuerdos multilaterales aprobados por la Asamblea Legislativa salvadoreña.
El origen del armamento: el tráfico ilegal que alimenta a las pandillas haitianas
Un elemento clave en la crisis de seguridad es el constante suministro de armas de alto calibre y municiones que utilizan las estructuras criminales en Haití. Diversos informes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y paneles de expertos de la ONU revelan que Haití no posee capacidad de fabricación de armamento; sin embargo, las pandillas acceden a un vasto arsenal compuesto por fusiles de asalto (como AR-15 y Galil), ametralladoras y munición pesada.
Las investigaciones oficiales señalan que la principal fuente de estas armas proviene del tráfico ilícito desde Estados Unidos, mayoritariamente desde el estado de Florida. El modus operandi abarca la compra de armamento a través de «compradores testaferros» en comercios autorizados con regulaciones laxas, para posteriormente ser ocultado en contenedores de carga marítima, equipaje personal o envíos consolidados que ingresan por los puertos haitianos aprovechando la debilidad en los controles aduaneros locales. Asimismo, los reportes internacionales señalan rutas secundarias de contrabando y tráfico fronterizo desde la República Dominicana.
Un esfuerzo multinacional articulado.
El operativo respaldado por el presidente Bukele forma parte de una coalición internacional donde convergen la asistencia logística de Estados Unidos y tropas de países como Kenia, Guatemala, Chad, Jamaica, Las Bahamas, Belice, Bangladés, Sri Lanka y Mongolia, unidos en el objetivo común de pacificar Haití y desarticular a los grupos criminales.




