Pachita: La chamana que desafió las leyes de la física y sedujo a la ciencia - Periódico EL Pais

Pachita: La chamana que desafió las leyes de la física y sedujo a la ciencia

Pachita: La chamana que desafió las leyes de la física y sedujo a la ciencia

De las trincheras de Pancho Villa a la «Casa de las Brujas» en CDMX, la historia de Bárbara Guerrero permanece como el enigma más grande del esoterismo mexicano y la neurofisiología moderna.

?POR: REDACCIÓN EL PAÍS Ciudad de México / El Salvador

?En una habitación en penumbra de la emblemática «Casa de las Brujas», en la colonia Roma de la Ciudad de México, una mujer de manos curtidas sostenía un cuchillo de cocina oxidado. No había anestesia, ni quirófano esterilizado, ni monitores de signos vitales. Sin embargo, frente a los ojos de científicos, intelectuales y políticos, Bárbara Guerrero —conocida mundialmente como Pachita— abría cuerpos, extraía tumores y, según testigos, «materializaba» órganos sanos con la misma naturalidad con la que se despacha un billete de lotería.

?Nacida en Parral, Chihuahua, a principios del siglo XX, la vida de Pachita parece extraída de una novela de realismo mágico. Fue soldadera en el ejército de Pancho Villa, vendedora ambulante y cabaretera antes de convertirse en la curandera más famosa de México. Pero su verdadera leyenda no radica en su biografía, sino en lo que ocurría en su consultorio.

?El «Hermanito» y el cuchillo de monte

?Pachita no se atribuía los milagros a sí misma. Afirmaba ser un canal para el espíritu de Cuauhtémoc, el último tlatoani azteca, a quien llamaba cariñosamente «El Hermanito». Bajo un estado de trance profundo, su personalidad cambiaba y comenzaba lo que ella denominaba «cirugías psíquicas».

?El ritual era siempre el mismo: el paciente debía llevar sábanas, alcohol y vendas. Con el cuchillo, Pachita realizaba incisiones que, según los presentes, no causaban dolor ni hemorragias masivas. Tras extraer el tejido dañado, cerraba la herida simplemente pasando sus manos por encima, dejando una piel intacta o apenas una leve marca rosácea.

Imagen IA

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El encuentro con la ciencia: Jacobo Grinberg

?Lo que diferencia a Pachita de otros curanderos es el rigor de quienes la observaron. El doctor Jacobo Grinberg-Zylberbaum, un brillante neurofisiólogo de la UNAM, dedicó años a estudiar sus procedimientos. Grinberg no buscaba desacreditarla; buscaba una explicación física para lo imposible.

?De este estudio nació la Teoría Sintérgica. Grinberg proponía que el cerebro humano interactúa con una matriz informativa del espacio-tiempo (la Lattice). Según el científico, Pachita poseía un nivel de conciencia tan elevado que era capaz de modificar la estructura de la realidad misma, transformando energía en materia para crear hígados, riñones o corazones nuevos.

?»Pachita no operaba el cuerpo, operaba la estructura misma del espacio», llegó a sugerir Grinberg antes de su propia desaparición misteriosa en 1994, un evento que solo añadió más misticismo al legado de la chamana.

?¿Fraude maestro o facultad desconocida?

?Para la medicina académica, las hazañas de Pachita no son más que un sofisticado juego de manos y sugestión colectiva. Los críticos argumentan que el uso de luz tenue y la fe ciega de los pacientes permitían el uso de vísceras de animales ocultas. No obstante, testimonios como los de Alejandro Jodorowsky o el exministro de salud de la época, sostienen que lo que allí ocurría escapaba a cualquier truco de prestidigitación conocido.

?Pachita falleció en 1979, pero su sombra se alarga hasta nuestros días. En un mundo que busca respuestas en la tecnología, su figura nos recuerda que, quizás, las fronteras entre la mente, la fe y la materia son mucho más porosas de lo que la ciencia está dispuesta a admitir.