La Pastorela de Don Tomás: Un Canto de Navidad en El Tabló - Periódico EL Pais

La Pastorela de Don Tomás: Un Canto de Navidad en El Tabló

Don Carlos Linares

En los viejos diciembres del cantón El Tablón, en Metapán, cuando el aire olía a pino recién cortado y el sol se escondía tras los cerros de San Juan Las Minas, había un hombre que lograba que la Navidad tuviera un brillo especial. Su nombre era don Tomás Arriola Interiano, un hombre sencillo, pero que irradiaba devoción.

Cada año, sin faltar uno solo, don Tomás organizaba las pastorelas, esas representaciones tradicionales donde niños, jóvenes y adultos reviven el camino de los pastores rumbo a Belén. En ellas se cuentan los momentos en que los pastores reciben el anuncio del ángel, enfrentan tentaciones del demonio disfrazado y finalmente logran llegar a adorar al Niño Jesús. Las pastorelas no son solo teatro: son fe, costumbre, música, risas, penitencia y esperanza; una manera en que los pueblos mantienen viva la historia del nacimiento de Cristo.

Para don Tomás no había obstáculo que opacara esa tradición, pero lo más maravilloso ocurría el día de la presentación. Se volvía una fiesta verdadera. La gente del cantón Camones en Santa Ana, caminaba largas distancias solo para ver la pastorela de don Tomás. Llegaban familias enteras de San Juan Las Minas, Tahuilapa, La Bolsa, El Tablón mismo, San Antonio La Junta, El Garrobo, Ceibita y San Antonio, todos reuniéndose como si el camino hacia Belén empezara allí, bajo esas estrellas que parecen más brillantes en diciembre.

Carlos Linares, sobrino de don Tomás, recuerda, “La gente venía de todos los alrededores”, cuenta, “porque mi tío hacía las mejores pastorelas. La alegría se sentía desde que uno oía los primeros villancicos”.

Hoy, el tiempo ha seguido su rumbo, como lo hacen siempre los diciembres. Los restos de don Tomás, quién también fue alcalde de Metapán, descansan en el cementerio de San Juan Las Minas, ese camposanto que también es la última morada de tantos que dieron vida a estos caseríos: San Juan Las Minas, Tahuilapa, La Bolsa, El Tablón, San Antonio La Junta, El Garrobo, Ceibita y San Antonio. Un cementerio que guarda historias, memorias y nombres que aún resuenan en las tertulias de los abuelos, y mientras haya alguien que recuerde sus pastorelas, don Tomás Arriola Interiano seguirá vivo en la Navidad de su pueblo.