Imagen Black River, Jamaica
KINGSTON — El huracán Melissa, convertido en tormenta de Categoría 5, tocó tierra en Jamaica el martes por la tarde y desató una ola de devastación sin precedentes en la nación caribeña. El ojo del huracán arribó cerca de la localidad de New Hope, en el suroeste de la isla, con vientos sostenidos estimados en 185 mph (295 km/h), lo que lo convierte en el impacto más potente registrado en Jamaica desde que comenzaron los registros meteorológicos.
Daños, inundaciones y apagones generalizados
Desde las primeras horas del impacto, múltiples parroquias del sur y del centro de la isla reportaron colapsos estructurales, techos arrancados y árboles derribados.
El sistema de ríos y cuencas está desbordado: las lluvias torrenciales, algunas estimadas hasta en 40 pulgadas (más de 1 m) en zonas montañosas, contribuyeron a deslizamientos y a inundaciones de gran magnitud.
La costa sur sufrió olas y marejadas de hasta 13 pies (? 4 metros) por el efecto conjunto del huracán, preocupando especialmente a hospitales y estructuras cercanas al mar.
Uno de los impactos más críticos fue el corte masivo de electricidad: aproximadamente el 77 % de la población quedó sin suministro, dejando ciudades enteras a oscuras.
En el municipio de St. Elizabeth, algunas comunidades quedaron completamente bajo el agua, y al menos tres familias quedaron atrapadas en sus viviendas por las corrientes.
Además, el hospital de Black River sufrió daños estructurales severos cuando parte de su techo fue arrancado, obligando a trasladar pacientes a zonas más seguras dentro del edificio.
Víctimas y situación humanitaria
Hasta ahora, se han confirmado al menos tres muertes en Jamaica como consecuencia directa o indirecta del huracán.
En los días previos a la llegada del huracán, mientras la población se preparaba, también se documentaron fatalidades relacionadas con los trabajos de aseguramiento de viviendas.
Las autoridades han enfrentado desafíos enormes para coordinar operaciones de rescate y socorro, pues muchas vías quedaron bloqueadas por escombros, inundaciones y deslizamientos.
El Primer Ministro, Andrew Holness, advirtió que no existe infraestructura preparada para resistir un huracán de esta magnitud y enfatizó que el reto principal será “la velocidad de recuperación” frente a una destrucción masiva.
Reacción y previsiones para el futuro
El huracán Melissa no solo representa una tragedia local, sino un recordatorio dramático de los efectos del cambio climático: tormentas que intensifican rápidamente y golpean con una fuerza histórica. Expertos advierten que algunos interiores del país podrían quedar incomunicados durante días.
Se ha solicitado asistencia internacional urgente; organizaciones humanitarias se preparan para enviar suministros como alimentos, agua, medicinas y refugios temporales apenas las condiciones lo permitan.
Melissa continuará su rumbo hacia Cuba y las Bahamas, aunque debilitada, con probabilidades de causar nuevas inundaciones, marejadas y daños en esos territorios.



