Por: Redacción Internacional / elpais.com.sv
En un discurso de casi dos horas que ha sacudido los cimientos de la diplomacia global, el presidente Donald Trump pronunció este 24 de febrero de 2026 su mensaje sobre el Estado de la Unión.
Lejos de buscar la conciliación, el mandatario estadounidense utilizó el podio del Capitolio para declarar la guerra comercial a sus adversarios, lanzar advertencias a sus aliados y, sobre todo, reafirmar una visión de control total sobre el hemisferio occidental que impacta directamente en las decisiones estratégicas de El Salvador.
1. El desafío al FMI y el camino propio de El Salvador
Mientras en Washington Trump presumía de un «Trump Boom» económico con el Dow Jones superando los 50,000 puntos, en San Salvador el Gobierno de Nayib Bukele lanzaba el «Bitcoin Diploma 2.0». Este movimiento educativo no es casual: es un acto de resistencia.
El Salvador sigue adelante con su agenda de criptoactivos a pesar de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha condicionado un préstamo de $1,400 millones a que el país limite el estatus del Bitcoin. Trump, quien en el pasado ha elogiado la «valentía» de Bukele, hoy envió un mensaje mixto: por un lado, celebra a los líderes que rompen el status quo, pero por otro, su nueva política de aranceles globales amenaza con asfixiar las economías que no se alineen al 100% con sus intereses.
2. La «Línea Roja» con China: El fin de la ambigüedad
El punto de mayor fricción para El Salvador es la relación con Pekín. Trump fue tajante: «No permitiremos que potencias extranjeras compren influencia en nuestro patio trasero mediante infraestructura».
Esta declaración pone bajo la lupa proyectos salvadoreños financiados por China, como la Biblioteca Nacional, el nuevo Estadio y el muelle de La Libertad. Para la Casa Blanca, estas inversiones no son «regalos», sino «caballos de Troya». La advertencia es clara: la sintonía política entre Bukele y Trump podría romperse si El Salvador continúa permitiendo que China sea su principal socio en obras de infraestructura estratégica.
3. El Canal de Panamá: El fantasma del control centenario
Uno de los momentos más polémicos del discurso fue la mención de Trump al Canal de Panamá. El mandatario reiteró su intención de «recuperar» la influencia sobre la vía interoceánica, alegando que está en «manos equivocadas» (en referencia a los operadores portuarios chinos).
«Se los dimos por nada y ahora lo llenan de barcos de nuestros enemigos. No permitiremos que un activo vital sea manejado por China», afirmó Trump.
Esta postura ignora que Estados Unidos ya usufructuó el Canal por 100 años, tiempo en el cual la inversión fue recuperada con creces. Para los analistas regionales, el uso de la «amenaza china» es solo una excusa para imponer un nuevo control sobre los pasos estratégicos de Centroamérica. Esta narrativa genera alarmas en El Salvador, pues sugiere que cualquier activo —puertos o aeropuertos— bajo influencia extranjera podría ser objeto de sanciones o presiones de Washington.
4. El mazo de los aranceles: 15% que golpeará la región
Tras ser desafiado por la Corte Suprema, Trump anunció que utilizará la Sección 122 de la Ley de Comercio para imponer un arancel global del 15% que entrará en vigor casi de inmediato.
- Impacto en El Salvador: Aunque existe el tratado CAFTA-DR, Trump ha demostrado que está dispuesto a pasar por encima de los acuerdos comerciales si considera que no benefician a «América Primero». El sector textil y el café salvadoreño podrían enfrentar barreras inéditas si no se logra una exención específica, algo que Trump condicionará, sin duda, a la ruptura de lazos con China y a una colaboración total en temas migratorios.
Análisis de cierre: Entre dos fuegos
El Salvador se encuentra en una encrucijada histórica. La «libertad financiera» que busca con el Bitcoin choca con la necesidad de acceder al crédito del FMI. La «independencia de infraestructura» que busca con China choca con la doctrina de seguridad de Trump.
El discurso de hoy deja claro que en 2026 ya no hay espacio para la neutralidad. El Salvador deberá decidir si su «diplomacia Bitcoin» es suficiente para sostener su economía si la principal potencia del mundo decide cerrar las puertas de su mercado o exigir el fin de los proyectos chinos como moneda de cambio por el reconocimiento político.
Relación con El Salvador
Aunque el discurso se centra en EE. UU., Trump ha elogiado recientemente el modelo de seguridad de Nayib Bukele. Existe una sintonía política importante, especialmente después de que ambos celebraran juntos cuando el Bitcoin superó los $100,000 hace unos meses, lo que refuerza la postura de Bukele de ignorar las advertencias del FMI que mencionábamos antes sin embargo hay un punto importante y es
«Soberanía vs. Geopolítica».
Por un lado, el éxito de Bukele ignorando al FMI con el Bitcoin. ?Por otro, el riesgo de que esa «independencia» se vea amenazada si Trump decide que la cercanía con China es inaceptable.


