Imagen IA
A partir de este 1 de enero de 2026, entró en vigor en Estados Unidos un impuesto federal del 1 % sobre ciertas remesas enviadas desde ese país al extranjero, incluido El Salvador.
Esta disposición forma parte de una ley fiscal de gran alcance conocida como The One Big Beautiful Bill Act, aprobada por el Congreso y firmada por el presidente Donald Trump en 2025.
El impuesto del 1 % a las remesas desde EE. UU. ya está en vigencia desde este 1 de enero de 2026 y grava específicamente los envíos en efectivo.
Aunque no se espera una crisis de remesas en El Salvador, sí podría haber cambios en las formas de envío y un impacto indirecto en el consumo familiar, especialmente para quienes dependen de transferencias en efectivo.
Hasta ahora, no ha habido declaraciones públicas detalladas del vicepresidente de El Salvador sobre este impuesto específico al entrar en vigor, al menos no recogidas por los medios más consultados. Si surgen declaraciones oficiales, puedo ayudarte a resumirlas.
Análisis: ¿Cómo impactará realmente el impuesto del 1 % a las remesas en El Salvador?
La entrada en vigencia del impuesto del 1 % a ciertas remesas enviadas desde Estados Unidos, a partir del 1 de enero de 2026, introduce una nueva variable en una economía altamente dependiente de estos flujos. Aunque la medida no grava todas las remesas, su efecto no debe subestimarse,especialmente en los hogares más vulnerables.
El peso de las remesas en la economía salvadoreña
Las remesas representan más del 24 % del PIB de El Salvador y son el principal sostén de cientos de miles de familias. No solo cubren consumo básico, sino que también sostienen buena parte del comercio local y del empleo informal.
Impacto real: más psicológico que macroeconómico
Desde una perspectiva macroeconómica, el impuesto no provocará una caída abrupta del volumen
total de remesas. Sin embargo, el impacto psicológico y operativo sí es relevante, ya que introduce
costos adicionales y genera incertidumbre en los migrantes.
Escenarios posibles para 2026
Escenario 1: Adaptación rápida mediante canales digitales, con impacto mínimo.
Escenario 2: Impacto focalizado en hogares vulnerables que usan efectivo.
Escenario 3: Uso de canales informales, con riesgos colaterales.
El silencio del Gobierno
Hasta ahora no se registra una postura pública clara del vicepresidente ni del Ejecutivo sobre la entrada en vigencia del impuesto, lo que deja preguntas abiertas sobre medidas de mitigación.
Conclusión
El impuesto no es una catástrofe económica, pero sí una señal de alerta. El reto para El Salvador será la adaptación de los hogares y el acompañamiento institucional para proteger a los más vulnerables.



