El Precio del Desarrollo en la Ciudad Blanca: La Silenciosa Depredación de Montecristo - Periódico EL Pais

El Precio del Desarrollo en la Ciudad Blanca: La Silenciosa Depredación de Montecristo

El Precio del Desarrollo en la Ciudad Blanca: La Silenciosa Depredación de Montecristo

Metapán, la emblemática cabecera del distrito de Santa Ana Norte, es reconocida con justa razón en el imaginario nacional como la «Ciudad Blanca» o «Ciudad Calera», un bastión de pujanza comercial, identidad maya-chortí y fervor deportivo gracias al AD Isidro Metapán. Su riqueza no se limita a su imponente patrimonio histórico —donde su renovado parque central, a pesar de sus licencias de falso histórico, aporta dinamismo al entorno— ni a la majestuosidad arqueológica del Lago de Güija o el frescor de balnearios como Apuzunga, Hostal Tilapias Conchagua, La Potranca y otros naturales como el «Hoyo de Gabriel» y sus ríos con aguas que nacen en esas montañas que deben protegerse a toda costa. Pero la verdadera corona ecológica de este municipio, el más grande de la Región del Trifinio, es el Parque Nacional Montecristo. Sin embargo, este pulmón transfronterizo enfrenta hoy una de sus crisis más agudas debido a la presión de la actividad humana.

El bosque nebuloso de Montecristo, el célebre punto geográfico donde convergen las fronteras de El Salvador, Honduras y Guatemala, sufre un avance demográfico y agrícola sin precedentes. Lo que debería ser una reserva natural estrictamente protegida está experimentando una acelerada fragmentación. A la par de la ganadería extensiva y la consecuente deforestación, un nuevo fenómeno genera alarma entre los defensores del medio ambiente: la proliferación de infraestructuras agrícolas conocidas localmente como «casas malla».    Estas estructuras de invernadero, diseñadas para la producción intensiva, demandan un costo ecológico altísimo cuando se instalan en zonas de recarga acuífera. Su implementación no solo exige la pérdida directa de cobertura boscosa para abrir espacio a las instalaciones plásticas y de malla; el impacto más destructivo radica en la alteración del ciclo hídrico. Para sostener la alta demanda de riego que exigen estos cultivos controlados, se están realizando desvíos masivos de las fuentes de agua y nacimientos naturales de la montaña.

Captar el recurso hídrico vital de la reserva para el uso de estos invernaderos privados debilita de forma drástica los caudales que sostienen el frágil ecosistema del bosque nebuloso y compromete el abastecimiento futuro de las comunidades en las zonas bajas de Metapán.

La factura ambiental de esta falta de ordenamiento territorial no tardará en cobrarse. La combinación de deforestación, ganadería y la proliferación desmedida de «casas malla» comerciales augura, a mediano plazo, una crisis de escasez hídrica e inestabilidad de suelos irreversible. Proteger Montecristo es una garantía de supervivencia para toda la Región del Trifinio.