En un acto cargado de simbolismo y profundidad ética, la Universidad Autónoma de Santa Ana (UNASA) confirió su máximo galardón académico, el Doctorado Honoris Causa en Ciencias Sociales, al Presbítero Martín Ávalos. La ceremonia no solo celebró la trayectoria del religioso, sino que reafirmó el compromiso de la academia con la formación de conciencias rectas en una sociedad que enfrenta una creciente crisis de valores.
La Universidad como faro de justicia y ética
La ceremonia inició con un potente discurso institucional que definió el propósito del galardón. Se subrayó que, para UNASA, el saber en las Ciencias Sociales solo adquiere valor real cuando se traduce en acciones que fortalecen el tejido social y promueven la equidad.
«La tradición de nuestra casa de estudios es reconocer a quienes, con su pensamiento y ejemplo, contribuyen a formar ciudadanos críticos y comprometidos», se leyó en la introducción. La universidad hizo eco de las palabras del Papa en su reciente visita a África el pasado 17 de abril, advirtiendo sobre la «crisis de valores humanos que legitima lo inaceptable». En este contexto, se definió a la universidad no solo como un centro de datos, sino como una «comunidad de vida» donde la alegría de la verdad se experimenta colectivamente.
Un reconocimiento a la «Sabiduría del Servicio»
A diferencia de los doctorados basados estrictamente en el rigor académico convencional, UNASA destacó que este honor reconoce un impacto social que trasciende las aulas. Se presentó al Padre Ávalos como un referente ético y un testimonio vivo de que el conocimiento tiene sentido solo cuando se pone al servicio del prójimo, citando la máxima de Santa Teresa de Calcuta: «Quien no vive para servir, no sirve para vivir».
Con este acto, el Padre Martín Ávalos se integra oficialmente a la comunidad académica e histórica de la institución, bajo el lema: «Por la luz de la ciencia hacia la cultura integral».
La respuesta del Padre Ávalos: «La fe y la razón deben enriquecerse»
Al recibir la distinción, el Padre Martín Ávalos se mostró profundamente conmovido, describiendo el título como un signo de la «bondad de Dios». En su discurso de aceptación, el nuevo Doctor Honoris Causa desarrolló un decálogo de gratitud y compromiso:
- Gratitud Divina: «Todo don perfecto viene de lo alto», afirmó, señalando que este honor es fruto de la misericordia de Dios, quien lo ha guiado incluso en los momentos de «cruz y duda».
- Historia Compartida: Agradeció a su familia por sembrar la fe, a sus maestros por la búsqueda de la verdad y a las comunidades cristianas con quienes se ha evangelizado mutuamente.
- El Conocimiento que Transforma: Coincidió con la visión universitaria al declarar que «el conocimiento no solo se mide en títulos, sino en la capacidad de iluminar conciencias y construir esperanza».
Un llamado a la juventud: Integridad sobre éxito material
Uno de los puntos más álgidos de su intervención fue el mensaje dirigido a los estudiantes de UNASA. El Padre Ávalos los exhortó a ser «diferentes» y a no dejarse vencer por las carencias económicas, viéndolas más bien como una oportunidad para forjar el carácter.
«¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?», cuestionó, haciendo un llamado a los futuros profesionales para que sean «constructores de paz y testigos de esperanza» en un mundo que parece perder sus referentes espirituales.
Un compromiso renovado
?El evento concluyó con la afirmación del Padre Ávalos de que este doctorado no es un punto de llegada, sino un «impulso para servir más y amar más». Con la entrega de este galardón, UNASA y el Padre Martín Ávalos sellan un vínculo que busca inspirar a las nuevas generaciones a ejercer las Ciencias Sociales con responsabilidad, sensibilidad humana y, sobre todo, con un liderazgo íntegro al servicio de los demás.
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