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Venezuela: protestas son reprimidas nuevamente

En Venezuela, las manifestaciones antigubernamentales fueron reprimidas nuevamente a punta de perdigones y bombas lacrimógenas, una de las cuales causó un incendio en el comando de campaña de Henrique Capriles Radonski.

El sábado (8.4.2017) volvieron a ser reprimidas en Venezuela las manifestaciones convocadas por la oposición antichavista para exigir la remoción de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) acusados de propinar un autogolpe de Estado al despojar al Parlamento de sus facultades mediante las sentencias 155 y 156, emitidas el 28 y 29 de marzo.

Aunque la corte de mayor rango en ese país “revisó” sus fallos y eliminó sus aspectos más controvertidos a petición del presidente Nicolás Maduro –evidenciando la falta de autonomía del Poder Judicial–, la mayor alianza de partidos opositores arguye que la ruptura del hilo constitucional no ha sido subsanada e insiste en llegar a las distintas sedes de la Defensoría del Pueblo para demandar la destitución de los jueces en cuestión.

Hubo marchas y concentraciones en Caracas y al menos una docena de estados. En Táchira, fronterizo con Colombia, los opositores llegaron hasta la sede regional de la Defensoría del Pueblo, que estaba cerrada, y colocaron carteles que rezaban “clausurado por complicidad en golpe de Estado”. En esa entidad, el partido opositor Voluntad Popular (VP), liderada por el preso político Leopoldo López, aseguró que grupos violentos armados por el oficialismo atacaron a los manifestantes con disparos “a mansalva”.

En Carabobo, cientos de manifestantes bloquearon el paso en una de las principales arterias viales de la ciudad y se enfrentaron a la policía regional. En Yaracuy, decenas de opositores se reunieron en plazas y calles para pedir la celebración inmediata de elecciones.

Otros contingentes opositores protestaron en las principales avenidas de Maracaibo, capital de Zulia, también limítrofe con Colombia; en la capital del estado de Lara, Barquisimeto; en el céntrico estado de Aragua; y, con menor poder de convocatoria, en Apure, Sucre, Anzoátegui, Trujillo, Mérida y Falcón.

Las televisoras de señal abierta en el país no le dieron cobertura a los sucesos y los periodistas que sí lo hacían comentaron que las señales de varios medios web audiovisuales habían sido bloqueados.

La organización no gubernamental Foro Penal Venezolano sostiene que 105 manifestantes fueron detenidos entre el 4 y el 7 de abril; decenas más fueron arrestados este 8 de abril, completando un total de 164 en los últimos cinco días en todo el país. Foro Penal Venezolano es una red de juristas que defiende gratuitamente a quienes son detenidos arbitrariamente por razones políticas. Según su abogado, Alfredo Romero, para las 07:00 p.m. hora local de este sábado aún permanecían 71 personas detenidas.

Ánimos caldeados

En principio pacíficas, las marchas de este 8 de abril fueron dispersadas nuevamente a punta de bombas lacrimógenas, chorros de agua y perdigones disparados por la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), tanto en la capital como en otras ciudades del país. Eso caldeó los ánimos de los manifestantes y propició un círculo vicioso de adrenalina y violencia evidenciado en episodios como la agresión de la que fue objeto un equipo de reporteros, denunciada por la televisora estatal.

Testigos presenciales alertaron que los agentes policiales no sólo violaron la Constitución al reprimir manifestaciones con gases lacrimógenos, sino que pusieron en peligro la integridad física de la ciudadanía al lanzar bombas vencidas. Algunas de ellas fueron lanzadas hacia los balcones de edificios residenciales. Otras, fueron disparadas directamente contra personas que protestaban y profesionales de la prensa, algunos de los cuales resultaron lesionados por los artefactos.

Una bomba lacrimógena causó un incendio en la sede del comando de campaña de Henrique Capriles Radonski, gobernador del estado Miranda, cuando el líder opositor se encontraba dentro. “URGENTE!!! Fuimos atacados con BOMBAS”, escribió el dirigente del partido Primero Justicia en su cuenta de Twitter. “Condenamos enérgicamente el atentado”, escribió en esa misma red social el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, acotando que la OEA se solidarizaba “con quienes sufren represión por reclamar derechos”. El espaldarazo de Almagro se suma a los que los presidentes de Argentina y Perú le dieron a Capriles Radonski un día antes.

Las personas día a día buscan alimentos en los basureros. Se ha vuelto aterradora la situación en Venezuela que dice no a la dictadura de Maduro. La vida del líder opositor Capriles está en riesgo. Los Estados Unidos ven la necesidad de intervenir.

Fuente: DW

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