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El temporal se extiende por Perú con deslizamientos e inundaciones

Las lluvias han sido provocadas por el calentamiento anómalo del agua en la costa del país
La emergencia climática que durante esta semana ha asolado varias regiones del Perú se ha extendido al resto del país. Desde el miércoles, las abundantes lluvias y huaicos —riadas de agua, piedras y barro— también golpean zonas del sur y del centro, incluida Lima. El número de muertos llega a 62, 12 de los cuales han fallecido en los últimos tres días, según fuentes oficiales. El volumen de agua de mar que se evapora por las elevadas temperaturas (con picos de 29 grados centígrados desde enero) es altísimo y al condensarse en la sierra desata los temporales que sobrealimentan las cuencas de agua.
El río Rímac, que desemboca en el Pacífico luego de cruzar Lima y Callao, se desbordó en pleno centro de la capital e inundó monumentos como el Parque de la Muralla o la Alameda Chabuca Granda. También obligó a desalojar de emergencia el Palacio de Gobierno, donde estaba el presidente, Pedro Pablo Kuczynski.
El personal militar intervino los sótanos de la Casa de la Literatura —antigua estación de trenes de Desamparados, contigua al Palacio de Gobierno— y ayudó en el rescate de los libros en peligro. El caudal del Rímac ha puesto en peligro varios puentes y algunas avenidas se han vuelto intransitables por las inundaciones.
El río Huaycoloro, uno de los afluentes del Rímac, también se salió de su cauce, inundando la carretera Ramiro Prialé, vital para conectar Lima con el centro del país. Para no captar aguas con una elevada concentración de lodo, las autoridades decidieron cerrar las bocatomas de la cercana planta de tratamiento La Atarjea, que abastece de agua potable a la ciudad, y anunciaron la suspensión del servicio en 27 distritos de la capital, que se normalizará a medida que los residuos bajen.
Lucha contra el agua
Evangelina Chamorro Díaz, de 32 años, fue atrapada y arrastrada por un huaico a la altura de Punta Hermosa, una playa ubicada en el kilómetro 45 de la carretera Panamericana Sur, cuya quebrada también estuvo activa. Las imágenes de su lucha contra las aguas cargadas de piedras y lodo, de las que logró emerger cubierta de barro y con numerosas contusiones, han conmovido al país. Las lluvias han continuado en el norte, donde se concentra la mayor devastación. En Piura se estima que los afectados directos e indirectos llegan a 200.000. Además, 177 colegios resultaron dañados por las inundaciones, lo que forzó al Ministerio de Educación a postergar el inicio de clases al 3 de abril. En el resto del país comenzaron el lunes, pero están suspendidas hasta el próximo día 20.
En Trujillo, las autoridades afirman estar sufriendo la peor temporada de lluvias de los últimos 50 años. Tras causar estragos en el cementerio de Mampuesto, el colapso de la quebrada de San Ildefonso inundó la Plaza de Armas de la ciudad. Mientras esto ocurre en la costa, en la sierra sur se han reportado nevadas inusuales. La selva también sufre los efectos del llamado fenómeno del Niño costero, aunque no con la misma fuerza que el litoral.
Tantas emergencias simultáneas han sumado apoyos a la propuesta del empresario minero Roque Benavides, presidente de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep), quien planteó que Perú debe renunciar a la organización de los Juegos Panamericanos 2019 para destinar ese presupuesto a las obras de reconstrucción.
El vicepresidente y ministro de Transportes y Comunicaciones, Martín Vizcarra, respondió al empresario: “Desde el punto de vista de gasto e inversión, los Panamericanos son una inversión en infraestructura deportiva. No es un tema de rentabilidad económica. Es rentabilidad social”.

Fuente: El País

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