Se presentó la Guía para Integrar la Sostenibilidad en las Empresas y talleres dirigidos a productores agropecuarios, empresarios y funcionarios públicos para fomentar la resiliencia al cambio climático

Se presentó la Guía para Integrar la Sostenibilidad en las Empresas y talleres dirigidos a productores agropecuarios, empresarios y funcionarios  públicos para fomentar la resiliencia al cambio climático
  •  Estas actividades, lideradas por The Nature Conservancy (TNC) bajo el proyecto Centroamérica Resiliente (ResCA), se
    efectuaron en la 7° edición de la Semana de la Responsabilidad Social Empresarial y Sostenibilidad de FUNDEMAS
  • El objetivo es transitar, desde el ámbito corporativo y productivo, a modelos sostenibles y sistemas agropecuarios
    sanos que generen beneficios simultáneos en lo económico, social y medioambiental.

San Salvador, El Salvador, 11 de julio del 2019.-

En el marco de la 7° edición de la Semana de la Responsabilidad Social Empresarial y Sostenibilidad, organizada por la Fundación Empresarial para la Acción Social (FUNDEMAS), se publicó la Guía para Integrar la Sostenibilidad en las Empresas,
así como el desarrollo de talleres y conferencias dirigidas a productores agropecuarios, empresarios y funcionarios públicos con el fin de transitar hacia sistemas agropecuarios sanos que hagan frente a los retos del cambio climático.

Estas actividades estuvieron dirigidas por la organización internacional, líder en conservación, The
Nature Conservancy (TNC), bajo el paraguas del proyecto Centroamérica Resiliente (ResCA),
iniciativa financiada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, cuyo objetivo desde el
2016 es contribuir con la seguridad alimentaria y resiliencia frente al cambio climático en
Centroamérica.

Para ello, en los departamentos de Ahuachapán y Morazán en El Salvador, ResCA trabaja de la
mano con productores agropecuarios, alcaldías y el sector empresarial con el objetivo de
incorporar criterios y estrategias de sostenibilidad en las cadenas de valor; así como en la
adopción de políticas en beneficio del medioambiente y alianzas público – privadas que
incrementen una producción en equilibrio con el entorno social y natural.
Estas acciones responden, esencialmente, a los desafíos del cambio climático. Según cifras de la
FAO cerca de 2.2 millones de productores en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua
perdieron sus cosechas por eventos climáticos, principalmente sequía en 2018. Como resultado,
en abril de 2019 dicha institución declaró que, de ese total de afectados, 1.4 millones de personas
requieren ayuda alimentaria con urgencia.
Por su parte, el Banco Mundial calcula que entre 2020 y 2050 el número de centroamericanos que
migrarán por razones asociadas al clima se duplicará, transitando de un promedio de 1.4 a 2.1
millones de personas. Las principales expulsoras de migrantes serán las zonas rurales con mayor
presencia de agricultura de temporal, especialmente las zonas de montaña, ante la caída esperada
en la productividad y rentabilidad de los cultivos.
Este panorama exige un fortalecimiento de prácticas sostenibles en distintos ámbitos, que van
desde el empresarial al productivo.

En este sentido, con el enfoque en modelos de negocios sostenibles, Heloisa Schneider, consultora
de TNC, presentó la Guía para integrar la sostenibilidad en las empresas; documento que sirve de
acompañamiento para que el eje rector de las compañías integre beneficios sociales,
medioambientales y económicos mediante un esquema de seis pasos clave para alcanzar una
responsabilidad sostenible. Ello contempla repensar el propósito de una empresa y el apego a
estándares y principios reconocidos a nivel mundial.
“Ser sostenible, lejos de ser un costo, es un catalizador para la innovación, crea nuevas
oportunidades de mercado y aumenta la competitividad de una empresa”, dijo Heloisa Schneider.
“Hablar de una empresa socialmente responsable y sostenible es hablar de una compañía cuyo
fundamento es la gestión del futuro”, añadió.
Al brindar mayores posibilidades de crecimiento a largo plazo, la responsabilidad social
empresarial toma mayor importancia como un activo de interés para los inversionistas,
consumidores y modelos de negocio. Prueba de ello es que, mientras en el 2011 solamente el 20%
de las empresas a nivel internacional publicaban reportes de responsabilidad social, en el 2017 la
cifra aumentó al 85% de acuerdo con el Governance and Accountability Institute.
Por su parte, atendiendo las necesidades del sector agropecuario, motor de la economía
salvadoreña y uno de los ámbitos más amenazados por el cambio climático, ResCA también realizó
talleres y conferencias con funcionarios públicos, productores agropecuarios y empresarios. El
objetivo fue fomentar prácticas sostenibles que, además de incrementar la calidad y cantidad de la
producción, generen un mayor acceso a los mercados y una mejor calidad de vida para la
población, a la par que se conservan los recursos naturales y se fomenta la inclusión social.
Este sector exige una atención prioritaria, considerando que 50% de las superficies agropecuarias
en el mundo se ubican en suelos degradados y 1/3 de las emisiones de gases de efecto
invernadero a nivel global provienen del ámbito agropecuario latinoamericano. Esta situación se
acentuará por el crecimiento poblacional que para el 2050 generará un aumento del 53% en la
demanda calórica proveniente de cultivos, lo que, sumado a los efectos del cambio climático,
impactará en la seguridad alimentaria.
Horacio Rodríguez Vázquez, Coordinador General de ResCA en TNC, resaltó en su conferencia
magistral que “la resiliencia al cambio climático es una inversión rentable en la prevención de
pérdidas futuras. Si en los próximos 15 años se realizan inversiones de alrededor de 6 mil mdd en
resiliencia climática, el ahorro potencial puede ser de 360 mil mdd por las pérdidas evitadas
asociadas a riesgos climáticos”.
Para atender esta urgencia, ResCA está invirtiendo cerca de 10 millones de dólares en la
promoción de sistemas agropecuarios sanos que reconozcan el valor futuro de los suelos y sumen
acciones en beneficio de la restauración del hábitat, la seguridad hídrica, la resiliencia climática y
mejores instrumentos de política pública en términos productivos y ambientales en Guatemala,
Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua y a nivel regional con el SICA.

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