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Soy Rebelde, Defiendo a la Familia

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“Llegará el día que será preciso desenvainar una espada por afirmar que el pasto es verde.”  GK Chesterton

En pleno siglo XXI cuando la palabra irreverente es una moda a seguir, cuando por doquier escuchamos rompe las reglas, debemos ser progresistas, dejar a un lado lo tradicional, no seamos ortodoxos… una infinidad de nuevas propuestas se hacen presente, nos muestran un abanico de opciones a elegir; echemos un vistazo a esa tan sonada oferta.

En primera plana observo un niño vestido de mujer, luego personas del mismo sexo tomadas de la mano, posteriormente una fila de mujeres esperando su turno porque esos nueve meses serán eternos y decidieron poner fin a ese castigo que sufren por ser mujeres, eliminar y no dejar vestigios de eso llamado embarazo.

Tristes rostros observo en el ambiente, personas gritando consignas de rebeldía, con un talante soberbio en abundancia, queriendo imponer y obligar a más personas a que acepten sus concepciones de la vida. En estas marchan se observan actos bochornosos, burlas a los cristianos, pantomimas parodiando su creencias y su fe.

Leo los periódicos y veo políticas de género que buscan una igualdad en el lenguaje usando absurdamente “los” y “las” para hablar y escribir; le también diversas políticas que buscan implantar un feminismo radical desvirtuándose por completo la esencia femenina y buscando a toda costa parecer físicamente hombres.

Haciendo una retrospectiva de antaño, recordando épocas de mi niñez, era tan agradable y reconfortante sentir ese abrazo materno y que aun en el presente apacigua cualquier torrente vivencial. Es especial recordar esos consejos de mi padre, sus correcciones con justa razón porque realmente quería que su hijo enrumbara su vida. Es grato también recordar esos momentos con mi hermano menor, esos pleitos sin sentido que solamente la niñez nos regala…

Esta breve descripción me llena de sentimientos encontrados y ante lo que actualmente me proponen como un nuevo modelo de familia, como una opción diferente a lo que pude vivir en el pasado; realmente no me entusiasma en lo absoluto, discrepo totalmente, es inconcebible en mi orbita racional considerar que a una madre le llamemos despectiva y humillantemente “mujer embarazada”, no admito que me impongan que el sexo es una construcción social, es algo completamente descabellado. Tengo y me siento obligado a defender que no se asesine a un ser indefenso en el vientre materno, usando una dialéctica que busca confundir a las personas y lograr adeptos a su criminal causa.

Tampoco estoy de acuerdo con que erróneamente nos hagan pensar que por ser uno de los pocos países en prohibir el aborto estamos atrasados, que somos anticuados por no permitir uniones homosexuales, que somos tradicionalistas por admitir únicamente a un padre y madre como cabezas del hogar.  Por todo esto me declaro en rebeldía, me considero irreverente y muy encantado de ser uno más de esos salvadoreños que aun utilizamos el sentido común, ser un salvadoreño más que disfruta muchísimo ese amor de familia que sufre exacerbados ataques en el presente.

Soy rebelde y defiendo a la familia, soy rebelde y el matrimonio entre hombre y mujer es realmente algo increíble, tener ese don de heredarle a nuevos seres humanos este mundo y enseñarles a cuidarlo, conquistarlo y como vivir en el; es algo verdaderamente espectacular.

Soy tan rebelde que me atrevo a escribir estas líneas y compartirles mis argumentos y a invitarlos que reflexionen un poco, mediten muy seriamente todo ese bombardeo que estamos teniendo actualmente en medios de comunicación de aceptar estas curiosas propuestas de nueva familia y nuevos derechos. Usemos el sentido común, veamos ambas partes y la lógica racional nos llevara a la verdad.

 

Luis Enrique Contreras Reyes

lcontreras.simplesite.com

 

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