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Protección del medio ambiente cocinando de forma inteligente

Cocinas y hornos eficientes mejoran las condiciones de vida de los habitantes de países en vías de desarrollo y protegen el medio ambiente. El ahorro de emisiones de CO2 permite incluso ganar dinero.

Cuando se trata de cocinar, ya sea en África o en América Latina, son muchas las personas en todo el mundo que padecen el mismo problema: familias apretujadas alrededor de una chimenea ennegrecida por el hollín cuyo humo ha tiznado las paredes de la cocina. Los niños tosen. Las mujeres sufren enfermedades respiratorias. Son ellas, casi siempre, las encargadas de preparar la comida, lo que las condena a respirar un humo que acaba provocándoles bronquitis, asma y cáncer de pulmón. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1,5 millones de personas mueren cada año debido a enfermedades de las vías respiratorias causadas por la combustión de leña. Más víctimas, por ejemplo, de las que fallecen por la malaria.

El círculo vicioso del fuego de leña

Casi la mitad de la población mundial, alrededor de 3.000 millones de personas, cocina con restos de plantas, abono, carbón vegetal y, sobre todo, con madera. Se trata de un círculo vicioso tanto económico como ecológico: para conseguir leña hay que talar bosques, lo que provoca un aumento de la erosión. La lluvia ahueca el suelo fértil para el cultivo y las cosechas disminuyen. Además, sin el bosque el clima de la región cambia y se vuelve más seco. Cocinar a la manera tradicional supone también perder un tiempo valioso para dedicarlo a reunir leña, lo que redunda en una mayor pobreza. Por si fuera poco, los fuegos a base de leña dañan el medio ambiente: generan el 17% del global de emisiones de CO2.

Es por ello que organizaciones de ayuda al desarrollo luchan en todo el mundo para extender el uso de cocinas y hornos eficientes. “Son un factor clave para el desarrollo de las regiones rurales, porque reducen la pobreza y las enfermedades y protegen el medio ambiente”, explica Verena Brinkmann, miembro del Programa de Energía Doméstica (Hera) de la Sociedad Alemana de Cooperación Técnica (GTZ). Con el uso de un hornillo nuevo, una familia puede reducir a la mitad su consumo anual de leña y dejar de emitir 1,5 toneladas de CO2.

Cocinar de forma limpia con “hornos-cohete”

Construir cocinas y hornos eficientes es sencillo, según afirma Svane Bender, de la Federación Alemana de Protección de la Naturaleza, que ultima un proyecto en Etiopía. “Se trata de una ventaja frente a las cocinas solares, cuyas piezas a menudo deben ser importadas”. Existen multitud de modelos en servicio. Y es que su aceptación por parte de la población autóctona depende de factores cambiantes de una región a otra, como el combustible del que se disponga o el tipo de comida a preparar. “Los etíopes comen el llamado ‘injeera’, un pan delgado y redondo para cuya elaboración se desarrolló una cocina especial”, explica Bender. En muchos de los proyectos, los habitantes aprenden a construir cocinas, ya sea de arcilla, metal o ladrillos. La eficiencia la garantizan cámaras de cocción bien aisladas y, a menudo, un cortavientos que mantiene el aire frío lejos de la olla.

Hasta la fecha, en todo el mundo hay cuatro proyectos de cocinas sostenibles registrados para el comercio de emisiones. Otros trece están siendo examinados por entidades independientes por encargo del consejo de supervisión del Mecanismo de Desarrollo Limpio. Sin embargo, según la GTZ, se necesitan muchos más proyectos para que la implantación de las cocinas eficientes sea un éxito. En el año 2000, la Organización de Naciones Unidas (ONU) fijó en sus Objetivos del Milenio reducir a la mitad el número de personas que cocinan de forma tradicional para 2015. Para cumplirlo, harían falta 500.000 nuevas cocinas eficientes diarias. Una marca a todas luces utópica. Pese a todo, las organizaciones de ayuda al desarrollo se muestran esperanzadas. A través del Mecanismo de Desarrollo Limpio, inversores privados podrían disponer de grandes sumas de dinero que facilitaría la implantación masiva de las cocinas eficientes.

“Ahora estamos observando el desarrollo efectivo del incipiente comercio de certificados de emisiones”, explica Verena Brinkmann. “Lo que está claro es que se abre un nuevo potencial de desarrollo para las cocinas eficientes”. Ésa es también la meta de la fundación privada de la ONU que, a finales de marzo, proclamará la “Alianza global para las cocinas limpias”, con la que se pondrán a disposición 50 millones de nuevos aparatos en los próximos cinco años.

Autor: Torsten Schäfer
Redacción: Emili Vinagre

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