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PRODUCTOR ADOPTA TECNOLOGÍAS PARA LA RECUPERACIÓN DE SUELOS

PRODUCTOR ADOPTA TECNOLOGÍAS PARA LA RECUPERACIÓN DE SUELOS
Su manzana de terreno, hace seis años, no tenía ningún valor comercial que envidiar a los terrenos productivos, afirma Lupario Guerra, residente del caserío El Pilón, cantón Candelaria, del municipio Comalapa, departamento de Chalatenango, quien decidió cambiar esa categoría al iniciar con prácticas que volvieran a la vida a esos suelos.

Lupario es un usuario de los servicios de transferencia y asistencia técnica de la agencia de extensión del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal “Enrique Álvarez Córdova” (CENTA) en Chalatenango, dispuesto a hacer producir la tierra para el sustento de su familia.

“Llegué aquí hace seis años y este era un terreno destrozado, lo único que tenía era cascajo, piedras, pelillo, sin ningún montecito, mucho menos árboles; hasta me dijeron que esta tierra no servía, que ni pensara en sembrar”, comenta.

Su disposición a revertir esa situación era firme y se dio a la tarea de abrir los primeros hoyos en ese suelo y empezó a recoger estiércol de ganado para rellenarlos, combinando el estiércol con cal. La primera siembra que hizo fue seis surcos de sandía y seis de pipián, producción de la que no se queja, pues vio el agradecimiento del suelo con las primeras prácticas de restauración que realizó.

La asistencia técnica del CENTA Chalatenango le llega unos años después, y sus conocimientos en relación con la restauración del suelo se siguen fortaleciendo, pues además de continuar con la colecta de estiércol de ganado, inicia su apuesta por la recolección de hojarasca para regarla en el terreno.

El extensionista de la agencia de Chalatenango, Bernardo Aguilar, relata que, “cuando llegué, él tenía esta propiedad con dificultades para producir, suelos con textura arcillosa y arenosa, aunque ya incorporaba hojarasca, y estiércol de ganado, había que seguir restaurándolo”.

Agrega que otra de las recomendaciones que le dio al productor fue la incorporación de árboles en la parcela, a manera de establecer un sistema agroforestal que además de proporcionar alguna sombra le permite obtener leña para uso en la cocina, y rastrojos para el mismo suelo cuando desrama los árboles.

Las bondades en la parcela de Lupario siguen mostrándose, pues en la cosecha de maíz del año pasado, a pesar de la sequía, le fue muy bien, asegurando que en media manzana cosechó cerca de 35 quintales del maíz CENTA H-59, situación que lo motiva a continuar incorporando los rastrojos que le siguen dando vida y nutriendo al suelo, y que le permita sembrar su milpa, el frijolar y luego el maicillo.

Para este productor si no cuidara su parcela, tendría que ir hasta la montaña para sembrar sus granos básicos, con el agravante que tiene que pagar para ello, además de estar lejos de su casa.

Lupario Guerra es un ejemplo de agricultor que sabe el valor de restaurar y cuidar el suelo, así como de la incorporación de árboles en el mismo, pues es de ahí donde obtienen el sustento alimenticio para la familia.

Por: CENTA

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