• WhatsApp Image 2017-05-08 at 5.18.35 PM
  • LaMartinizing
  • van
  • whatsapp_image_20170131_at_4.46.59_pm

Para los padres responsables e irresponsables

Fidel López Eguizábal Docente Investigador Universidad Francisco Gavidia flopez@ufg.edu.sv

Fidel López Eguizábal

Alberto Masferrer en El dinero maldito, expresa que los jefes del hogar se gastan en guaro toda la quincena y dejan a sus hogares sin alimento. Eso pasa con los padres actualmente, dejan a las mujeres con el peso del hogar. Preñan a las mujeres y las abandonan, manifiestan ser padres responsables y, en más de algún hogar, han de estar unos niños esperándole.

Los padres responsables, trabajan incansablemente, pero para sacar adelante el hogar. Si es posible, no comen por darle alimento a sus vástagos. Llegan apurados del trabajo para ver a la familia, se sacan de la bolsa del pantalón unas galletas para repartírsela a sus hijos. Ese es un padre al que merece le celebren.

El padre responsable disfruta los fines de semana con su familia, no importa si va con pocos centavos a un paseo o va al parque de la colonia. Disfruta las sonrisas de sus hijos, disfruta ver a su cónyuge feliz. Bendito el hogar que cumple las enseñanzas de Dios.

Padre irresponsable que se jacta de haber inseminado a muchas mujeres, su vida social es inigualable, no mezcla a la familia, se divierte solo. Ingiere vicios y deja huérfano el hogar. Cuando en la Procuraduría le demandan, se enoja porque hay una mujer e hijos que le necesitan. Esa es la calaña de padres de familia en esta sociedad.

Una sociedad en donde los fines de semana o cualquier día, es sinónimo de diversión, en donde el padre de familia, está supuestamente ahogando sus penas en alguna cantina. Mientras en su hogar los hijos lloran. El padre irresponsable, está con sus “amigotes” acabándose el sueldo de un solo sorbo. Ingenuo, estúpido y maldito, ha dejado a su descendencia abandonada.

Al caer la madrugada, llegará a su hogar, verá a una mujer consternada y a unos hijos dormidos en la cama sin alimento en sus estómagos. Iniciará la discusión y ahogará sus penas golpeando a su mujer. Pero, el día siguiente, los hijos madrugarán a dibujar con sus manitas una leyenda “Feliz día del padre”.

El susodicho padre de familia, se levanta de goma y queda perplejo al ver el mensaje. Ese pobre ingenuo, ha sentido un golpe en su corazón.

Comentar