INFORME ANUAL DEL INDICE DE DESARROLLO HUMANO DE LA ONU

El informe anual del índice de Desarrollo Humano (IDH) de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre el desarrollo humano en 2010 sitúa a Venezuela entre los países con alto índice de desarrollo humano en América Latina, reseñó la agencia española EFE.

El documento, difundido hoy jueves en la sede principal de la ONU, en Nueva York, Estados Unidos, señala que, precedida por Chile, Argentina, Uruguay y Panamá, entre otros, Venezuela alcanzó el lugar número 75, seguida por Ecuador (77) y Colombia (79).

En la zona media están El Salvador (90), Bolivia (95), Paraguay (96), Honduras (106), Nicaragua (115) y Guatemala (116), y en la baja, Haití (145).

El informe revela algunos progresos y enormes desigualdades dentro y entre países, así como profundas disparidades entre mujeres y hombres en una amplia gama de indicadores de desarrollo.

Con el nombre de “La verdadera riqueza de las Naciones Unidas: Caminos hacia el desarrollo humano”, distribuido en diez lenguas en sus versiones impresa y digital, el informe destaca que hay una prevalencia de la pobreza multidimensional extrema en Asia meridional y África subsahariana.

Para elaborar el IDH, los expertos de la ONU utilizaron nuevas metodologías y más datos, como sustituir el de Producto Interior Bruto (PIB) per cápita por el “ingreso nacional bruto per cápita”, que incluye los ingresos por remesas y la asistencia internacional para el desarrollo, por ejemplo.

Inversión social

El alto índice de desarrollo humano de Venezuela es producto de las políticas implementadas por el Gobierno Bolivariano, que ha priorizado en la inversión en sectores como la salud, alimentación y educación, a través de las misiones sociales.

De hecho, la inversión social se ha incrementado a 60,6% durante la primera década de gestión revolucionaria, destacó recientemente el presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional (AN), diputado Ricardo Sanguino.

El aumento del gasto social ha logrado mejoras sostenibles en la calidad de vida de los venezolanos, cuestión que se evidencia, por ejemplo, en la disminución de los índices de desigualdad  y en la erradicación del analfabetismo.

En la actualidad, Venezuela tiene el indicador de Gini más bajo de la región; es decir, es el país con menos desigualdad y mejor distribución de las riquezas entre todos los estratos sociales. Asimismo, en 2005, el país fue declarado como territorio libre de analfabetismo.

Pese a la crisis, Venezuela mantuvo una política de aumento del salario, además de la inamovilidad laboral, y redujo la edad para la jubilaciones, a diferencia de las medidas de eliminación de los beneficios para los trabajadores que se han implementado recientemente en países europeos.

Consecuencias de la crísis

El informe también recoge los efectos de la crisis financiera de 2008, a la que califica como la “peor” de varias décadas por haber destruido 34 millones de puestos de trabajo y dejado a otros 64 millones de personas viviendo por debajo de la línea de pobreza, con 1,25 dólares al día.

“Todavía existe la amenaza de volver a entrar en recesión después de un breve período de crecimiento y podrían pasar varios años antes de lograr la plena recuperación”, alertó la ONU.

Nuevos índices

Los expertos del organismo han añadido tres nuevos índices que complementan el IDH tradicional, que se refieren a la desigualdad en general, a la desigualdad de género y a la pobreza multidimensional (IPM), que se han analizado en 169 países.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, la administradora del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Helen Clark, y el premio Nobel de Economía Amartya Sen, que junto con el fallecido economista Mahbub ul Haq,ayudó a elaborar el primer informe del IDH en 1990, presentarán el documento en conferencia de prensa posterior.

“Las pruebas son claras y concluyentes en un aspecto fundamental: los países pueden hacer muchísimo para mejorar la calidad de vida de sus habitantes, aun en situaciones adversas”, señala Clark en el documento, en el que también afirma que los avances “nunca son automáticos: exigen voluntad política, liderazgo y el compromiso permanente de la comunidad internacional”.

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