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LUCHO CUERVO: SOBRE LA ETICA INFORMATIVA

LA  DESINFORMACIÓN,  O  MENTIR CON  VERDADES (segunda parte)            

Si me hubiera molestado en coleccionar todos los eufemismos, mentiras, medias verdades, trucos y triquiñuelas que he detectado a lo largo de mis años de periodista, especialmente en los textos de las agencias internacionales y de algunos diarios prestigiosos como el New York Times, el Clarín de Buenos Aires, El País de Madrid, etc., podría editar ahora un voluminoso libro de más de 500 páginas.

Sí, no hay que ser ingenuos: cierto que hay mucha información internacional veraz, pero sólo en las cosas donde no existen  intereses políticos, económicos o ideológicos fuertes. En general, toda la opinión pública mundial está bastante masificada y manipulada, está orientada a convencer de una serie de dogmas del  que se ha llamado, con sentido irónico y crítico: “el pensamiento político correcto” y que podrían resumirse así en su versión norteamericana o europea:

1.- Sobre Dios y religiones. Dios no existe o al menos es dudoso que exista. Todas las religiones son opuestas al libre pensamiento, a la democracia y a la tolerancia. Son por tanto conflictivas, enemigas de la paz.

2.- Sobre filosofía y pensamiento.- No hay verdades absolutas. Todo es relativo. Toda verdad es subjetiva, es sólo opinión. Hay que imponer el laicismo fuerte.

3.- Sobre ética o moral (a veces se las distingue como cosas diferentes).- No existen reglas éticas universales. La libertad tiene derechos pero no tiene deberes. Nadie ni nada puede poner trabas a la libertad individual. Es progresista ir imponiendo el derecho legal al aborto, al “matrimonio” homosexual y a considerar la homosexualidad como una conducta sexual tan normal como la heterosexual. Hay que negar el derecho a la objeción de conciencia por motivos religiosos o morales. No hay un tipo de familia ni de matrimonios correctos. Cualquier tipo de ellos es válido. Hay que ir implantando la eutanasia.

4.- Sobre progreso social.- Tecnificar más la vida. Mayor poder consumidor. Tener mas cosas. Mayor comodidad, mayores placeres. Menos hijos.

5.- Sobre política.- Sólo la democracia es lo correcto. Toda democracia es buena; toda dictadura es mala. El criterio más válido –incluyendo el criterio moral- es el mayoritario. Hay que tender a un gobierno mundial único, construido sobre los dogmas aquí presentes. Todo lo que se oponga a ello es retrógrado. En general, son más válidos los gobiernos de izquierda moderada que los conservadores. Están muy bien los social-demócratas o socialistas de tipo europeo-nórdico. Imponer el laicismo social; que lo religioso no influya en la vida pública, que se reduzca al interior de las conciencias y de los templos.

6.- Sobre economía.- Economía de mercado, hoy día en discusión el papel del Estado sobre ese tipo de economía liberal.

7.- Sobre ciencia.- No se admiten como tales ni la teología, ni la filosofía. Según, y con reparos, se admiten la psicología, la sociología, la historia y cualquier otra ciencia humanística pero de tono positivista o materialista. Lo importante son la matemática, la física y las ciencias experimentales. Sus conclusiones tienen valor casi absoluto, casi religioso. Irónicamente podría interpretarse así: “No hay mas verdad que el evolucionismo y Darwin es su profeta”.           

Existe otro pensamiento político obligatorio, opuesto al anterior, que es el “socialismo del siglo XXI”, revolucionario, antiliberal, “antiimperialista”. Es semejante al anterior en muchos de sus dogmas, pero con algunas variantes importantes: Marx y Lenin sustituyen al no-dios y el marxismo pasa a ser marxismo-populismo, religión, única e indiscutible.

El relativismo se sustituye por el voluntarismo (insistir en las consignas y mentiras hasta el aburrimiento o el aplastamiento de los enemigos). Otras sustituciones: la democracia liberal,  por la democracia popular; la economía de mercado por la economía estatizada; la libertad individualista por la domesticada; la paz social por la lucha de clases. El profeta de este populismo marxistoide es Hugo Chávez y sus sátrapas o delegados-nacionales son Evo Morales, Daniel Ortega, Rafael Correa y Mel Zelaya, para sus respectivos países. Y como delegados plenipotenciarios: ante la OEA, el marxista-camaleón José Miguel Insulza y ante la ONU, Miguel D’Escoto, sacerdote renegado pasado al marxismo-sandinismo.           

Si el lector tiene en cuenta estos parámetros es posible que entonces descifre el verdadero significado de muchas de las palabras e informaciones que aparecen como neutrales u objetivas. Pero aún le faltará detectar los hechos importantes que se silencian. De estos últimos, de los que no salen en las informaciones corrientes, el “silencio” o “vacío” mas grande corresponde a todo lo referido al presidente Obama y a los signos ideológicos de las personas que va nombrando en puestos importantes de su gobierno. 

Luis Fernández Cuervo                            luchofcuervo@gmail.com              

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