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Los tesoros del Museo Nacional de Río de Janeiro que perdimos

Un enorme incendio destruyó el museo más antiguo de Brasil. Entre sus colecciones se encontraban:

Dinosaurio brasileño – El dinosaurio herbívoro conocido como Maxakalisaurus topai vivió en lo que hoy es Brasil durante el Cretácico superior. Este ejemplar de 13 metros de largo fue descubierto cerca de la ciudad de Prata, en Mina Gerais, y por ello es conocido como “Dinoprata”. Fue el primer dinosaurio reconstruido en Brasil en ser exhibido.

Sarcófago de Sha-Amun-En-Su – El sarcófago de la sacerdotisa del templo de Amón, en Tebas, tenía más de 2700 años y fue un regalo de Kedhive Ismail al emperador Pedro II. Tras la proclamación de la república en 1889, el Museo Nacional de Río de Janeiro quedó a cargo del objeto. Desde entonces ha pertenecido a la colección egipcia, con más de 700 piezas, la mayor de América Latina.

Una estatua femenina grecorromana – Esta estatua de mármol era de origen romano, pero posiblemente se trataba de una copia de una estatua griega Koré. Fue hallada en 1853 sin cabeza en una tumba en Veio, Italia. Pertenecía a la colección grecorromana, compuesta por más de 700 piezas y que fue inaugurada por la emperatriz Teresa Cristina María. En esa ocasión, ella pidió donaciones a su hermano, Fernando II de Sicilia.

La prima lejana americana de Lucy, Lucía – Los arqueólogos estiman que se trata del esqueleto de uno de los primeros seres humanos llegados a América del Sur. Con 11.000 años de antigüedad, es además el fósil humano más antiguo encontrado en la región. Fue llamado “Lucía” en homenaje al famoso esqueleto femenino hallado en África, Lucy. Lucía fue hallada en los años setenta del siglo pasado en Minas Gerais por Anette Laming Emperaire.

Una imagen del interior del Museo Nacional de Río de Janeiro.

Una imagen del interior del Museo Nacional de Río de Janeiro.

Uno de los mayores meteoritos del mundo –El meteorito Bendegó es el mayor meteorito hallado en Brasil y uno de los más grandes del mundo. La roca espacial, compuesta por níquel y hierro y descubierta en 1784, era tan pesada que el primer intento de traslado fracasó porque el vehículo de carga colapsó. El objeto se encontraba desde 1888 en el Museo Nacional, luego de que el emperador Pedro II financiara un nuevo intento de traslado, esta vez exitoso.

Estos solamente alguno de los muchos tesoros perdidos por el siniestro.

Fuente: DW

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