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LOS CLÁSICOS NO SE JUEGAN… SE GANAN- FAS JUGÓ, AGUILA GANÓ

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Inexplicable. El curioso, extraño y paradójico fenómeno volvió a repetirse: FAS pierde jugando en el Quiteño, decepciona a su afición en casa y desaprovecha mantener un paso firme, convincente y sólido para continuar perfilándose como serio aspirante a una segura clasificación y darle a sus simpatizantes, seguidores; a todos los “Fastanecos”, la ilusión, la esperanza de un nuevo título que ya se desea, se anhela, se añora aquí en Santa Ana.

 Y es que el desconcertante comportamiento del equipo azulgrana vuelve a ponerse de manifiesto haciendo que sus adeptos no le hallen lógica, sentido y quizás ni “normalidad” a las raras actuaciones de C.D. FAS cuando es local, dueño de su cede y mandamás en su propia casa, en la que debe hacerse respetar, sentir y temer por los rivales que le visitan, pero de un tiempo para acá a FAS le vienen a ganar rivales de poca monta, cuadros sin mayor jerarquía, tradición ni historial; a veces los antagonistas no muestran siquiera mayor o mejor bagaje o volumen  futbolístico, aunque saben llegar a pararse con resolución y temple, a defenderse con bravura, para que sea suficiente y logren llevarse un resultado favorable; les basta con aprovechar descuidos, pifias y parpadeos de un tigre somnoliento, atenido, acomodado, para irse con una victoria o, al menos, un buen empate, que deja a los santanecos con las manos vacías y con el ánimo por los suelos.

 Todo porque FAS lo permite, lo propicia, con ese fútbol ineficiente, intrascendente, improductivo, inoperante. Y no es que FAS juegue sobrado ni menosprecie al rival en turno; es el producto de un estilo que solo ocasionalmente le da resultado, le funciona y le deja dividendos, más que todo al practicarlo en canchas ajenas; pero que solo ocasional y esporádicamente le rinden satisfacciones, aceptación y aplausos siendo el anfitrión.

 Y esto ya es de larga data y se ha prolongado ya bastante, tanto que si FAS no cambia de modalidad, de mentalidad y de ese sistema irregular en su desempeño como locatario y ante su fiel afición; los imprescindibles fiascos en que FAS cae e incurre frecuentemente aquí en su “cueva” o “madriguera”, terminarán por pasarle factura, primero con su fanaticada, que se va a enfriar, se va a apagar y se va a alejar (como ya ha sucedido otras veces anteriormente) luego, este desencanto e inconformidad se va a reflejar en las taquillas (otro factor que ya se ha observado) y, después, se plasmará también en que, aparte de clasificarse aflictivamente (como ya ha pasado antes) la divisa asociada intentará fallida e infructuosamente coronarse campeona, solo para volver a caer en la frustración, el fracaso, la decepción; arrastrando consigo a sus miles de partidarios, mismos que han estado a la espera, han aguardado, han soñado ya por varios años (Nueve) que su mimado equipo favorito les compense, retribuya y premie con otra estrella en su escudo.

Ya es tiempo FAS, que eso se concrete, se torne en realidad; la gente santaneca lo merece y está a la expectativa, ansiosa, ávida de logros, conquistas, galardones.

Pero dejemos ya de ese jueguito insípido, “el fulbito” absurdo de tener la pelota, dominio del 60, 70, 80 por ciento, sin conseguir goles y encajando una ínfima anotación que sea suficiente y baste para perder. Ese no es el verdadero propósito y objetivo primordial del fútbol… Obras son amores y no buenas razones; en el fútbol el “Gol” es la verdad!

Así es que, por favor! ; ya no más exhibicionismo, adornos, figuritas, guapeza, exceso de tecnicismo, fútbol de vitrina donde nos quiebran el vidrio al primer pelotazo.

 ¿De qué sirve ser un grande si nos ganan los más pequeños? ¿Para qué ser un feroz tigre si nos burlan los ratones…? 17 coronas son muchas, pero ya se marchitaron y huelen a ciprés.

 Por: Víctor Álvarez

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