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LOS AGENTES DE LA DESINFORMACIÓN.

(primera parte)

          “Se me ha pedido que hable sobre lo que considero que es el reto más importante que enfrenta la humanidad, y tengo un respuesta fundamental. El mayor reto que enfrenta la humanidad es distinguir entre la realidad y la fantasía, entre la verdad y la propaganda. Distinguir la verdad ha sido siempre un reto para la humanidad, pero en la era de la información (o como yo creo que es, la era de la desinformación) adquiere una urgencia y una importancia muy especial. Tenemos que decidir todos los días si las amenazas que enfrentamos son reales, si la solución que se nos ofrece será para el bien, si los problemas que nos dicen que existen son problemas reales, o inexistentes.”

Son palabras de Michel Crichton, médico, antropólogo, escritor, director de películas y crítico decidido de todas las manipulaciones exitosas que invaden los medios informativos. Una de ellas el catastrofismo sobre el clima. Otra el ecologismo convertido en secta fanática que pide mano durísima par todo el que no crea sus dogmas seudocientíficos. Otra, una de las primeras, la satanización del DDT.

¿Se acuerda? Retrocedamos en el tiempo: En 1962  el libro “Primavera silenciosa” de Rachel Carson fue best seller y pasó a ser una especie de biblia del ecologismo. Su tesis era que dañaba seriamente la vida de los animales, los hacía infértiles. Fue el primer paso para una gigantesca campaña para prohibir el DDT. Y el DDT se prohibió. Cuando se hizo pública esa prohibición en los Estados Unidos, el jefe de la EPA (Agencia de Protección del Ambiente) dijo: “Es una decisión política. No tiene nada que ver con la Ciencia.” ¿Decisión política, por qué? 

El DDT, como lo aseguró el Dr. Albert Schweizer en su biografía, permitió que la gente ocupara grandes áreas de África –también de Asia y de América del Sur-  para el cultivo de alimentos, zonas antes inhabitables por las enfermedades producidas por insectos y artrópodos. El DDT fue un elemento esencial para que en la década de l940 hubiese un espectacular incremento de cosechas de alimentos a escala mundial, bajando los costos y los precios. Además el uso de este insecticida hizo desaparecer la malaria de grandes zonas del mundo. Saque las consecuencias:  de haber seguido usándolo: a) Se habría evitado la muerte de millones de personas por la malaria. b) Se habría evitado la muerte de millones de personas por hambre. Y ahora piense a quienes no les interesa que crezca la población y en qué zonas de nuestro mundo.

Vamos a otra gran estafa informativa: la explosión demográfica. Paul Ehrlich se hizo famoso con su libro “La bomba de la población”(1968). Ahí profetizaba que el aumento explosivo de la población provocaría guerras mundiales por hambre y que “en los años setenta el mundo sufrirá hambrunas que causarán cientos de millones de muertes”. Julian L. Simon demostró con cifras que estaba equivocado. Ehrlich no le creyó. Apostaron, creo que 100.000 dólares. Ehrlich perdió la apuesta. Los precios de materias primas esenciales y de los alimentos se abarataron y no hubo guerras por hambre. Pero Ehrlich no se arrepiente. Él y John Holdren predijeron que para el 2000 la población de Estado Unidos se reduciría en  22 millones debido a las hambrunas. Estados Unidos hoy es una nación de obesos, rebasó los trescientos millones de habitantes y sigue creciendo. ¡Y Ehrlich y Holdren son asesores científicos de Obama!

En 1989, o antes, la ONU ya estaba vendiendo su tipping point (el punto de no retorno) para salvar al planeta. Hubo un informe en el Senado de EE.UU. El Miami Herald publicó un extracto de ese informe (5-julio-1989)  según el cual Noel Brown, director de la oficina del Programa para el Ambiente (UNEP) nos advertía de que “hay una ventana de diez años para resolver el calentamiento global”. El articulista comentaba que “un funcionario ambiental senior de las Naciones Unidas dice que naciones enteras podrían ser barridas de la faz de la Tierra por el ascenso del nivel de los mares si la tendencia al calentamiento global no  es detenida para el año 2000”.

Diez años después el IPPC, Al Gore y su Premio Nóbel son uno de los mayores fraudes del siglo y sólo siguen hablando del calentamiento global algunos malos periodistas. El único calentamiento global conocido es el de un correo donde aparecen las fotos de los jugadores de la selección francesa de futbol de 1959 –todos ellos blancos- y las de los jugadores de esa selección en el 2009 –todos ellos morenos o negros- con un escrito que dice: Los efectos del cambio climático no pueden ser ignorados por más tiempo. ¡¡¡Nos estamos achicarrándoooo!!! Broma que incluye una seria verdad: el cambio demográfico europeo e indirectamente otra peor: el envejecimiento de la población mundial.

Luis Fernández Cuervo                        luchofcuervo@gmail.com

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