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LIC. ALFONSO AGUIRRE: HABLANDO SOBRE LA EDUCACION SEXUAL

La educación sexual en nuestra sociedad sigue siendo una de las grandes temáticas que, a pesar de su importancia, no han tenido una inserción plena en el modelo educativo del país, y por motivos espurios se sigue manteniendo como un tema tabú. En el siglo XXI, mantener institucionalmente a las temáticas sexuales como un tabú es un sinsentido, ya que las y los jóvenes de ahora se apoyan mucho en la Internet, en donde desde la comodidad de su hogar o por unos centavos en un ciber café,  encuentran una vasta información, a veces poco ordenada y sistematizada, en donde se buscan respuestas a las grandes preguntas que van surgiendo a medida que van creciendo.

Entonces, como es que conociendo esta realidad, nuestras instituciones no utilizan estos valiosos recursos, secundándolos con buenos materiales y libros de texto que contengan información científica y orientación en valores que los centros educativos podrían utilizar para lograr una formación de mejor calidad humana de sus alumnas y alumnos, así como para ayudar a que los padres y madres de familia pudiesen tratar acertadamente estos temas con sus hijos e hijas; este tipo de acercamiento podría ser lo que haga la diferencia.

Hemos visto como a través del Ministerio de Educación se han hecho dos grandes intentos de enfocar la educación sexual, hasta la fecha sin éxito; en parte esto es debido a que la perspectiva desde la cual nos hemos aproximado a la situación no ha sido la mejor, porque si queremos decirles a las y los niños que tener sexo es como la polinización, tal y como hicieron nuestros padres y  madres, a estas alturas, quedaremos mas perdidos que antes de hacer la pregunta.

La educación sexual debe ser integral, debemos hablar a las y los jóvenes con la verdad y utilizando un vocabulario científico.  Por ejemplo, tener sexo (coito) quiere decir introducir el pene del hombre en la vagina de la mujer etc. etc. etc.; si para algunas personas utilizar estas palabras es vergonzoso y aún lo consideran un pecado, entonces las y los jóvenes tienen razón de buscar por otros medios la información; desafortunadamente la distorsión de la información en este terreno sigue llevando a nuestra juventud a afrontar una paternidad  y/o maternidad prematura, a contagiarse de una infección de transmisión sexual incluido el VIH/SIDA, el aborto y la violencia de género y sexual entre otros.

La educación sexual es un proceso, tiene que llegar poco a poco y oportunamente en la vida de las y los jóvenes con la intención de que conozcan el desarrollo y las características de su cuerpo, el deseo sexual que se despierta con las hormonas sexuales en la pubertad y qué deben saber para manejarlas y darles una salida adecuada a su edad y a su condición familiar y social. Existe una tendencia a que las y los jóvenes inicien su vida sexual activa cada vez más jóvenes, lo que implica más y mayores retos en su formación y toma de decisiones, sabiendo que los condones se venden en cualquier supermercado o gasolinera como que fueran cajitas de dulces.

En muchos países más industrializados, la educación sexual comienza en casa y es apoyada en la escuela desde los primeros grados escolares por personal capacitado en el área lógicamente como debe ser. Niños y niñas crecen conociendo y respetando su cuerpo sin darle ese exceso de importancia que prevalece en nuestro medio, a la llegada de la pubertad, tomando cada etapa como viene.  Si esta forma de encarar la situación es la mejor, no lo sé; pero si sé que la educación sexual nos ayuda a diferenciar si lo que queremos de un acto sexual es placer o tener un bebé. Un bebé debe ser producto de una decisión planeada, basada en la evaluación de las posibilidades económicas y de inversión de tiempo para atenderlo de la mejor manera, así como deseado afectivamente.  Debemos considerar que en nuestro país no hemos logrado hacer la diferencia entre relación sexual reproductiva y placentera, ya que en un 99% de los casos, el embarazo llega por casualidad y con sorpresa lo que lleva a buscar como solución el aborto.

En Puebla, México trabaja el Sexólogo Alfonso Aguirre Sandoval, compatriota que participa en distintas organizaciones internacionales en programas de investigación, atención a la educación y la salud sexual y divulgación en materia de sexualidad. Es fundador y coordinador de la Especialidad, a nivel de posgrado, de la Carrera de Terapia Psicosexual que se imparte en la Universidad Autónoma de Puebla.  El ha escrito varios libros de consulta para los estudiantes del bachillerato y las carreras de Medicina y Psicología tales como el de Educación Sexual, Pareja y Sexualidad, Amores, desamores y otras historias entre otros que han sido publicados por la Editorial Universitaria.

A partir de su experiencia en el campo de la educación de la sexualidad nos dice que considera que es un campo complejo que debe ser abordado por profesionales especializados en el área, al igual que cualquier otro campo del conocimiento humano. Considera que aún existen prejuicios y tabúes en todas las sociedades que limitan el acceso a la información y la orientación sexual de niñas, niños, jóvenes y personas adultas lo que provoca que los problemas derivados del desarrollo psicosexual y del ejercicio adulto de la sexualidad se mantengan, convirtiéndose en problemas de salud pública.

Reconoce que en Guatemala y Costa Rica principalmente, existe una naciente preocupación por darle la importancia que merece a la educación sexual de parte de profesionales que han planteado ya propuestas en este terreno y cree que El Salvador hará lo propio más temprano que tarde en aras de ofrecer una formación integral a la población desde una perspectiva científica y humanista que contribuya a disminuir las estadísticas de infecciones sexuales, VIH/SIDA, abortos y maltrato infantil.

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