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Latinoamérica, ¿esperanza de países europeos atribulados?

América Latina es parte de la solución en la crisis financiera internacional, como se ve en la XXI Cumbre Iberoamericana en Paraguay, en donde las antiguas potencias coloniales, España y Portugal, llegan a pedir ayuda.

  “Las expectativas para esta cumbre son muy grandes. América Latina está pasando por un muy buen momento y esperamos que esta cita sirva para fotalecer vínculos”, dijo el jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, uno de los primeros en llegar a la capital paraguaya, Asunción, para tomar parte en el encuentro que reúne a los mandatarios de 19 países latinoamericanos, más España y Portugal.

La apertura de la XXI Cumbre Iberoamericana estuvo marcada por una preocupación por la crisis que golpea especialmente a España y Portugal.  “Por primera vez Latinoamérica no es parte del problema sino de la solución”, dijo el titular de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), Enrique Iglesias. “Esta cumbre coincide con uno de los momentos más confusos y turbulentos de la economía mundial en los últimos 70 años”,  dijo el economista. Iglesias hizo un llamado a la solidaridad con España y Portugal, de quien América Latina recibió inversiones importantes y crecientes. “Ahora se está dando un proceso a la inversa, que creará un positivo balance entre las dos partes”, dijo.

No hay salidas aisladas

“Esta crisis nos demuestra que no hay salidas aisladas por más poderosos que sean los países”, dijo el anfitrión, el presidente Fernando Lugo, en su discurso inaugural. El papel del Estado en la actual coyuntura financiera es el eje del encuentro. Pese a la crisis financiera América Latina prevé alcanzar un crecimiento promedio de seis por ciento, pero la prosperidad no llega a todos. Uno de cada tres de sus habitantes, en total unos 180 millones, vive atrapado en la pobreza. La región es considerada como una de las más inequitativas del mundo en lo que respecta a la distribución de la riqueza.

El secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), José Angel Gurría, exhortó por ello a los gobiernos a hacer más esfuerzos para que el crecimiento económico se transforme en un desarrollo social sostenido. Gurría advirtió sobre una insuficiente recaudación tributaria que impide que los Estados tengan la capacidad suficiente para crear sociedades más justas e incluyentes.

Portugal, ¿otro paquete de rescate?

En los países afectados por la crisis de endeudamiento europea la situación es otra. Después de Grecia e Irlanda, Portugal fue el tercer país de la eurozona en verse obligado a acogerse a un paquete de rescate. Sus socios europeos y el Fondo Monetario Internacional otorgaron al país luso una inyección financiera de 78.000 millones de euros. El primer ministro de Portugal, Pedro Passos Coelho, afirmó en la XXI Cumbre Iberoamericana que la crisis mundial obliga a los países afectados a replantarse su manejo político y económico para mantenerse competitivos.

“Los choques que han sacudido a la economía mundial son reflejo de los ajustes y reequilibrios a escala mundial que nos obliga a reformar y renovar (el Estado) para volver a ser competitivos”, manifestó Passos Coelho en la sesión plenaria de la Cumbre. 

Antes de su llegada a Asunción, el primer ministro, acompañado del presidente portugués, Aníbal Cavaco Silva, visitó Sao Paulo y Brasilia. Ambos se reunieron con la presidenta brasileña Dilma Roussef. Fue una visita de carácter no oficial y aunque no se divulgó la naturaleza de las conversaciones, medios especulaban sobre el interés luso en que las empresas brasileñas participen en el proceso de privatizaciones de Portugal. 

Europa llega a pedir ayuda

El Viejo Continente está buscando ayuda de economías emergentes con alta liquidez como China y Brasil, para que incrementen el fondo de rescate de la eurozona a través de un instrumento llamado “vehículo de inversión con propósito especial” (SPIV, por sus siglas en inglés). Brasil, la séptima mayor economía del mundo, después de Gran Bretaña y por delante de Italia, según el FMI, presentó un plan para comprar deuda europea junto con miembros del grupo BRICS, que incluye a Rusia, India, China y Sudáfrica, pero retiró la propuesta ante la tibia acogida por parte de sus socios emergentes.

Fuentes del Gobierno brasileño dijeron que Brasil está dispuesto a ayudar a Europa a través de un acuerdo con el FMI, descartando por ahora invertir en un vehículo de propósitos especiales, porque los detalles del plan no están muy claros.  La mayor economía de Latinoamérica cree que la ruta bilateral, en la que el FMI entregaría los fondos brasileños a un país atribulado, sería la forma más rápida de ayudar a los países de la zona euro que luchan por recuperar la confianza de los mercados.

España no ha necesitado aún de ayudas. Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, el país alcanzó un máximo histórico en su nivel de desempleo, equivalente al 21,52 por ciento de su población económicamente activa, el más alto de la Unión Europea. Adicionalmente la sociedad española ha tenido que someterse a una estricta purga de austeridad introducida por el jefe de gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. No obstante los mercados financieros se muestran desconfiados y piden altas tasas de interés a cambio de capital fresco. La banca española se encuentra ante el desafío de reunir  26.000 millones de euros para elevar su tasa de capital propio.

Autora: Eva Usi

Fuente:  Deutsche Welle

Editor: Enrique López

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