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LA ENFERMEDAD DEL REAL MADRID.

(primera parte)

Hace años escribí algunas reflexiones sobre  el juego y los deportes. Después me llegó la crítica de un lector habitual diciéndome que eso no era lo mío y que volviera  a escribir sobre “temas importantes”.

Pero resulta que los deportes son importantes y el fútbol es más que importante. No necesito aportar pruebas. Están a la vista. Hoy día, el fútbol mueve enormes cantidades de dinero, de publicidad, de medios informativos, de conversaciones laborales o familiares y de pasiones de muy diversa intensidad y signo, desde la euforia y el orgullo de los ganadores a la  tristeza o ira de los derrotados.

Hoy no voy a escribir del fútbol en general sino de un caso muy particular. El título ya lo dice. Escribo y diagnostico una importante dolencia en ese club que más campeonatos, copas y trofeos ha ganado en el mundo del fútbol: el Real Madrid.

Son muchos de sus seguidores que, sin ser médicos, se han dado cuenta de la grave enfermedad que padece. Como médico histopatólogo, confirmo y concreto ese diagnóstico: el Madrid padece de cáncer. Su tumor principal es su presidente Florentino Pérez. Y es tumor de difícil extirpación.

Mi acusación tiene importancia, no por ser médico, sino por ser madrileño de nacimiento, socio del Madrid desde los siete años hasta que salí de España en 1957 y madridista de por vida, en los triunfos y en las derrotas.

Antes de describir el mal, quiero recordar, para los que no lo conocieron, algo de su anterior estado de espléndida salud.

 El Real Madrid tiene en su historia un nombre de muy alta calidad humana y deportiva: don Santiago Bernabeu, primero jugador, después  presidente de ese club por treinta y cinco años hasta su muerte (15-9-1943 al 2-6-1978). Bajo su presidencia se construyó, visionariamente, un nuevo, moderno y ampliable estadio que hoy lleva su nombre. Dios no le dio a Bernabeu otro hijo que su club. Lo crió y lo educó con amor, como a un hijo y a su estilo: un club digno, honorable, que además jugaba al fútbol de maravilla y que ganó campeonatos y trofeos hasta ser el primero en ese aspecto. Bajo su mandato se ficha a Di Stéfano, Puskas, Gento, Kopa, etc. y el Madrid gana, entre otras cosas, una tras otra, varias Copas Europeas. Los jugadores fichaban felices y casi todos terminaban allí su vida deportiva.

Antes de algunos partidos importantes, Bernabeu bajaba al vestuario y les soltaba una arenga siempre paternal y estimulante  (“la santiaguina”) que todos escuchaban con respeto y simpatía. Con Bernabeu, el Madrid llegó a ser un equipo con seguidores en todo el mundo. Admirado, respetado y envidiado en todo el ámbito del deporte por sus múltiples triunfos, pero también por el estilo, de honradez y caballerosidad que le imprimió su presidente. A su muerte, el presidente de la UEFA, Artemio Franchi, declaró “no creo que haya nadie que ostente más títulos de honor por su labor en pro del fútbol que é.l

Un hecho significativos. En 1943, en partido de Copa, el Barcelona derrota al Madrid por 3-0 en su campo de Les Corts. El Madrid  acepta, pero se queja de que hubo tres penaltys a su favor que no se pitaron. En el partido de vuelta ( el 13- de junio) el Madrid derrota al Barcelona por ¡11-1! Los ánimos quedan muy exaltados. ¿Qué hace Bernabeu? Viajar a Barcelona para calmar los ánimos y recordar que rivalidad no tiene por qué ser enemistad.

Otro hecho, relatado por Santillana (AS, 20-1-11): “Llegué de un equipo humilde a un equipo grande donde me dijeron que había que ser humilde. Bernabeu me decía que había que ser humilde y con esos valores me hice un hueco en el Madrid y logré jugar 17 años allí. Por el cariño y el respeto de la gente, me doy cuenta de que he sido alguien especial y estoy muy orgulloso y satisfecho”.

Bernabeu  se hacía querer, amaba a su club y trasmitía ese amor a su alrededor. Era corriente que los jugadores que ficharan por  el Madrid, como Santillana, se hicieran madridistas y terminaran en él su vida deportiva. Ahora es distinto. Es triste que Raúl, venido de la cantera del Atlético y  jugador emblemático del Madrid, no terminara allí su larga vida deportiva.

¿Quedan madridistas hoy con ese espíritu de ayer? Sí, ahí está Vicente del Bosque. Buen ejemplo de sencillez, de humildad, de caballerosidad. ¿Qué hace cuando le dan el premio Príncipe de Asturias? Hacer subir al estrado a Luis Aragonés -que había criticado su trabajo como entrenador de la Selección española- y con un abrazo hacerle partícipe del éxito de la Selección española como campeona del mundo.

¿Mantiene hoy el Madrid ese espiritu y esa imagen que le imprimió Bernabeu?

 Luis Fernández Cuervo                 luchofcuervo@gmail.com

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