INSTRUCCIÓN Y MORALIDAD NOTORIAS | Periódico EL Pais
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INSTRUCCIÓN Y MORALIDAD NOTORIAS

INSTRUCCIÓN Y MORALIDAD NOTORIAS

Por Mario Duarte.

     Con suma posibilidad de todos los temas tratados en los últimos meses en mis artículos, éste sea el más difícil de abordar. Considero que es así debido a la falta de resoluciones de la Sala de lo Constitucional de lo que tiene que entenderse por INSTRUCCIÓN y MORALIDAD NOTORIAS como requisitos para optar a cargos de primera y segunda elección.  Resoluciones en las cuales se tendría que fijar de manera objetiva y reiterada los elementos estructurales de ambos presupuestos constitucionales.

     A mí juicio considero que tales requisitos no fueron normados para una DEMOCRACIA CLÁSICA, es decir, una democracia tradicional basada en la cantidad y no en la calidad de sus miembros y decisiones. Por el contrario, dichos requisitos son creaciones de la DEMOCRACIA MODERNA o DELIBERATIVA, lo que algunos llaman una DEMOCRACIA DEL MÉRITO o MERITOCRACIA basada en los logros, idoneidad y conocimiento de los ciudadanos para optar a las primeras magistraturas de dirigencia en el Estado. Por lo tanto, al mezclar dichas instituciones en distintos sistemas democráticos, se produce una aparente insalvable paradoja.

     Amén de lo antes escrito, existen más problemas de fondo sobre dichos requisitos. Por ejemplo, la discriminación en la cual podría incurrirse si se exigieran los mismos al tenor literal de las NORMAS CONSTITUCIONALES como debería de ser sin lugar a dudas.  Para el caso podríamos hacernos la siguiente pregunta, ¿podría un homosexual ser Presidente de la República, podría ser un drogadicto Presidente de la República, podría ser un zoofílico presidente de la República, podría ser un avaro Presidente de la República, podría ser un  hipócrita Presidente de la República, podría ser un analfabeta Presidente de la República, podría ser un estudiante de sexto grado de una escuela nocturna Presidente de la República, podría ser un albañil Diputado de la Asamblea Legislativa, podría ser un barrendero Diputado Presidente de la Asamblea Legislativa, y un infinito etcétera? La respuesta podría ser sencilla, claro que NO; y, a la vez muy arriesgada y tendríamos que preguntarnos lo siguiente: ¿es inmoral la homosexualidad, es inmoral ser drogadicto, es inmoral fornicar animales, es inmoral ser un miserable prestamista, es inmoral ser hipócrita, es suficiente ser analfabeta para estar instruido, es suficiente estar cursando sexto grado en una escuela nocturna para adultos para estar instruido, basta con ser albañil o barrendero para ser considerado instruido, etcétera?  Lastimosamente creo que no se puede dar una respuesta categórica y válida en todos los casos, no obstante, considero que sí podemos establecer ciertas líneas objetivas para determinar cuándo estamos ante un ciudadano que cumple con tener la instrucción y la moralidad notorias en cuestión.

    Para fijar qué se puede entender por INSTRUCCIÓN NOTORIA, se tiene que verificar si el ciudadano aspirante posee los CONOCIMIENTOS Y LA EXPERIENCIA DEBIDA para desempeñar de manera satisfactoria el cargo que pretende obtener.  Para el caso, si desea ser PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA debe tener experiencia en dirección de instituciones públicas y conocimiento aceptable en varias áreas del saber como la Economía, el Derecho, las Ciencias Políticas, Finanzas Públicas, Sociología y una fuerte base de Cultura General. De la misma manera para fijar qué se puede entender por MORALIDAD NOTORIA, se tiene que valorar a la luz del comportamiento público, social y laboral, aunado a las costumbres objetivas más caras para la nación, si el ciudadano aspirante es una persona MORAL para desempeñar de manera impecable el cargo que pretende obtener.

     En conclusión, no se debe exigir que se sea un SEMI DIOS, pero tampoco que se permita la ignorancia y mediocridad para ocupar un cargo público tan importante como los indicados y una manera efectiva para ilustrarnos sobre el tema sería leer las antiguas líneas de Platón escritas en La Republica…