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Hamburgo será sede de la Fundación UE-América Latina y el Caribe

“Hamburgo es el lugar óptimo para la fundación”, señaló el ministro alemán de Exteriores al enterarse de que la ciudad portuaria fue elegida como sede de la institución que fomentará la cooperación trasatlántica.

Un nombre se conoce desde que fuera concebida, es su lugar de nacimiento lo que ha estado rodeado de misterio… hasta este 25 de enero: a casi nueve meses de su gestación, el ministerio alemán de Exteriores confirmó que la Fundación Unión Europea-América Latina y el Caribe (UE-ALC) tendrá su sede en la ciudad portuaria de Hamburgo. La decisión fue tomada en Bruselas en la mañana de este martes por el Consejo de la Unión Europea y representantes de todos los países de Latinoamérica y el mar de las Antillas.

Se confirma así la información anticipada por la agencia de noticias germana dpa el pasado 13 de enero con base en fuentes diplomáticas comunitarias. “Me contenta haber podido convencer con nuestra candidatura a nuestros socios en la Unión Europea, en América Latina y en el Caribe, y congratulo a Hamburgo por esta victoria”, señaló el ministro federal de Relaciones Exteriores, Guido Westerwelle, aludiendo tácitamente a las otras urbes comunitarias que aspiraban a convertirse en sede de la institución, París y Milán.

La política latinoamericana de Alemania

“Hamburgo, una ciudad hanseática y abierta, con larga tradición y estrecho contacto con Latinoamérica, es el lugar óptimo para la nueva fundación”, agregó Westerwelle, quien describe la creación de la Fundación UE-ALC en territorio germano como un aspecto clave del Plan Alemania-Latinoamérica presentado por su cartera en agosto de 2010 en Berlín. De hecho, Westerwelle insiste en que la decisión de asentar este organismo en Hamburgo se toma a tiempo para darle una dimensión europea a la política latinoamericana de Alemania, justo como lo quería el Gobierno de la canciller, Angela Merkel.

Hasta ahora se ha dicho que la institución coordinará las relaciones entre los veintisiete países comunitarios, América Latina y el Caribe para fomentar la cooperación económica, cultural, política y científica, pero sigue siendo poco lo que se sabe concretamente de ella: no ha transcendido quien la presidirá, qué tan grande o pequeña serán su estructura y su planta de funcionarios, en qué sector de Hamburgo tendrá sus dependencias, cuándo comenzarán sus actividades, ni cuáles serán sus objetivos específicos.

Contando con los aportes de los socios

Su capacidad de maniobra dependerá en gran parte de los recursos disponibles y, de momento, sólo el ministerio alemán de Exteriores ha hecho pública su intención de invertir unos 300.000 euros en la Fundación UE-ALC. “Este proyecto contará con los aportes de sus sesenta socios europeos y latinoamericanos; aportes que no necesariamente deben ser de índole económica”, explica un vocero de esa cartera, haciendo hincapié en que es demasiado temprano para ofrecer mayores detalles al respecto.

“Los países involucrados pueden enviar a sus especialistas a uno u otro lado del Atlántico para que participen en un proyecto determinado y pagar su sueldo y sus viáticos”, sugiere el portavoz del ministerio y añade otro ejemplo: “El Gobierno de la ciudad de Hamburgo ofrecerá apoyo logístico a la fundación poniendo a su disposición espacios para sus oficinas y ayudando a equipar sus instalaciones. Lo que sí puedo decir es que la fundación podrá comenzar a operar este año con el dinero que el ministerio de Exteriores aprobó para ella”.

Francia e Italia cooperarán

.Ni Francia ni Italia salieron mal libradas de la competencia para convertirse en sede de la Fundación UE-ALC; en Bruselas se llegó a un acuerdo con miras a que las instituciones de París y Milán con experiencia en América Latina cooperen estrechamente con la institución que echará raíces en Hamburgo. “La Fundación UE-ALC contará con un presupuesto y distribuirá fondos para promover proyectos específicos. Como su capacidad para emprender proyectos propios es muy limitada, dependerá de su colaboración con instituciones asociadas en Europa y Latinoamérica para llevar adelante su trabajo”, agrega el vocero del ministerio.

Pese a la importancia que se le ha atribuido a la fundación desde que se decidió su creación en mayo de 2010, durante la VI Cumbre Unión Europea-América Latina y Caribe, varios expertos han desaconsejado albergar expectativas demasiado grandes. “La fundación no es un órgano que pueda tomar decisiones políticas de relevancia en nombre de la Unión Europea”, explica Detlef Nolte, director del Instituto de Estudios Latinoamericanos (ILAS), adscrito al Instituto Alemán para Estudios Globales y Regionales (GIGA) de Hamburgo.

Incógnitas por disipar

Demasiadas incógnitas siguen haciendo imposible anticipar la influencia que una institución como ésta tendrá sobre relaciones trasatlánticas que habían sido descuidadas durante lustros. “La discusión en torno a la sede de la institución ha tenido lugar en detrimento de la discusión sobre su contenido”, sostiene Nolte, acotando que la fundación sólo podrá tener un perfil definido cuando se sepa quién la dirigirá y con qué recursos cuenta para echar a andar su engranaje: “Creo que la Unión Europea ha aprobado aportar tres millones de euros durante los primeros tres años; el resto dependerá de lo que los países vinculados al proyecto puedan ofrecer”.

Deutshe Welle

Autor: Evan Romero-Castillo
Editor: Pablo Kummetz

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