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Entre renovación y tradición

Las últimas semanas acaparó los medios de comunicación la noticia que los diputados de ARENA Juan Valiente y Johnny Wright Sol no buscarían la reelección en la Asamblea Legislativa debido a que el COENA no les respetó la propuesta que hicieron de sus respectivos suplentes para las diputaciones.

Los diputados tuvieron una gira medios de comunicación en la que despotricaron y criticaron enérgicamente a su partido, hablando sobre el infierno que han vivido siendo ellos muy “progresistas” y “renovadores” de la política salvadoreña. Llama la atención el discurso utilizado por ambos en el que explicaban porque de su descontento. Mencionan una especie de “conservadurismo religioso”, refiriéndose a personas de “ultraderecha” que son los dueños del poder decisivo en ARENA, personas que no permiten el recambio político generacional en el partido.

No defiendo a ARENA ni a ningún partido político, son instituciones conformadas por hombres y nunca serán perfectas, sin embargo si existen algunos  de ellos que buscan cumplir los estatutos que los rigen desde su nacimiento político. Es evidente también que varios miembros del partido de derecha no querían un mayor avance político y de poder de este par de diputados dentro del partido.

Estoy muy de acuerdo con la renovación política dentro de las instituciones que conforman el andamiaje electoral de la cual salen electos nuestros gobernantes, no es posible que figuras políticas de antaño que han dejado por los suelos su honorabilidad sigan como funcionarios; no es justo que no se le brinde oportunidad a nuevas generaciones que puedan aportarle un beneficio real a nuestra nación. Pero con lo que no estoy de acuerdo es cuando nuevas figuras políticas buscan aprovecharse de la coyuntura política del momento en el que la mayoría de la población ya no cree en los partidos políticos, ese oportunismo le puede llegar a hacer un daño considerable a nuestra sociedad.

Es aquí donde pueden aparecer políticos con una verborrea desprestigiando los principios, valores morales o la fe que profesan algunas personas al referirse despectivamente a ellas como si de ahí viniera el problema; como si la “moral tradicional ”como le llaman algunos, es impedimento para un progreso falso que ha arruinado la vida de muchas personas.

Es evidente que la estabilidad económica, jurídica y política en el país son imprescindibles, pero no es válido decir que discusiones en las que algunas ONG que buscan legalizar el aborto y paulatinamente implementar la ideología de género para destruir a la familia no son prioridades políticas en el presente; esto si es alarmante.

Si un Estado no es capaz y en el peor de los casos no desea crear políticas públicas para proteger la vida más inerme, si en lugar de proteger a la familia busca legalizar caprichos como las uniones homosexuales estamos perdidos. A los diputados Juan Valiente y Johnny Wright Sol se les acusa de no ser claros en estos temas, sería interesante que siendo ellos tan insumisos nos aclararan su pensar sobre ello.

No perdamos la brújula, recordemos que las personas desvinculadas de las tradiciones son carne de la ingeniería social, los principios y valores no son negociables políticamente, equivocado está un columnista alemán al afirmar que el aborto lo decidirán las mayorías.  La conciencia de arraigo a las tradiciones son como un hogar que nos alberga, las tradiciones le dan sentido temporal a las cosas y nos permiten no caer en engaños e incoherencias, como lo dice el escritor Juan Manuel de Prada: “los hombres con tradición desean el cambio para acercarse a aquello que no cambia. ”

 

Luis Enrique Contreras Reyes

lcontreras.simplesite.com

 

 

 

 

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