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El Plan Trifinio y la Crisis del Agua en El Salvador

Sistema de Integración Centroamericana (SICA), 25 de marzo 2011

Caudales en El Trifinio se redujeron 30% en 15 años

Miércoles 22 de marzo 2017, Diario El Mundo.

“La principal fuente de agua del país, el río Lempa, ha reducido su caudal más del    60 %, señaló ayer el viceministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), Ángel Ibarra, a Diario El Mundo”.

Las noticias anteriores revelan una tragedia de grandes proporciones para cualquier país y más para un país como El Salvador, cuya fuente de agua más importante disminuye, alarmantemente, en tan pocos años.

La pregunta que El Salvador como país debe hacerse parece simple: ¿Por qué ha disminuido tanto el agua en el Trifinio y, como consecuencia, en el rio Lempa?  La respuesta podría parecer todavía más simple:  Porque hemos perdido gran parte de nuestra capacidad de guardarla.  Esta respuesta, que es a todas luces es lógica, es también fácil de explicar.  Si tenemos una enorme cisterna en donde guardamos el agua que necesitaremos todo el año, pero un terremoto la agrieta, la cisterna tendrá fugas y no importa que le pongamos enormes cantidades de agua esta se fugará rápidamente, ya que solo podremos guardar lo que quepa en el área de la cisterna que no tiene fugas.

En el documento “Estado de la Región”, capitulo 4, “El Desafío del Agua en Centroamérica”, encontramos la siguiente explicación: “La cuenca del río Lempa revela el problema de la degradación de la cobertura vegetal y del suelo, en áreas de importancia para la captación y regulación del agua, como el factor clave que limita la capacidad del hombre para cosechar las aguas de lluvia en su recorrido hacia el mar. Usando una imagen simplificada, puede decirse que la cobertura vegetal funciona como una toalla extendida sobre una mesa lisa e inclinada, que mientras recibe agua vertida, la absorbe durante varias horas o días. Sin ella, el agua corre rápidamente y llega a inundar el piso. De manera similar se da el recorrido del agua de lluvia desde la cumbre de las montañas hasta el mar. Mientras existe una cobertura vegetal suficiente, el agua se regula y se mantiene más tiempo cuenca arriba en el suelo, infiltrando y alimentando ríos y sistemas subterráneos. El estudio sobre la importancia de la regulación de las aguas superficiales en la cuenca del río Lempa intenta reflejar la complejidad de esta problemática.”

En el ano de 1986, Guatemala, Honduras y El Salvador, con una visión de futuro, iniciaron el proceso para unirse en un ambicioso plan, que se llamó “Plan Trifinio”.

Buscamos los antecedentes del Plan Trifinio y encontramos un documento generado por la OEA, que dice en su primer párrafo: 1.1 ORIGEN DEL PLAN TRIFINIO.

“El Plan Trifinio nació como consecuencia de una preocupación de conservación forestal: la defensa del bosque nuboso que corona el Macizo de Montecristo, en tomo del punto de confluencia de las fronteras de El Salvador, Guatemala y Honduras.” (mapa 5.1)

En el mismo documento se encuentra el mapa del Plan Trifinio y bien definida lo que se llamó “Reserva de la Fraternidad, que, sin distinción de fronteras políticas, señala con claridad la visión original del área que se intentaba proteger y se dividía en: núcleo, (En un documento llamado “Área Protegida Trinacional Montecristo -APTM, Plan de Vigilancia de la “Zona Núcleo” que fue generado en 2011, encontramos que: “: El APTM tiene una extensión de 13,923 hectáreas, de las cuales 4,774 hectáreas corresponden a El Salvador (34%), 4,677 hectáreas a Guatemala (34%) y 4,445 hectáreas pertenecen a Honduras (32%).”   Una zona más amplia se designaba como “Zona de Amortiguamiento” y una tercera como “Zona de usos múltiples”. No he encontrado información del tamaño de estas últimas dos.   Aunque la mayoría de nosotros no lo sabía entonces, estos organismos naturales que se desarrollan en lugares geograficos específicos, conformados por diferentes clases de bosques nativos, que en su conjunto ejecutan importantísimas funciones ecológicas para la región y para el planeta, es lo que hoy conocemos con el nombre de ecosistemas.

El ecosistema del bosque nebuloso de Montecristo en 1986, estaba casi intacto y era, no solo  la cisterna más grande de la región, capaz de almacenar en el suelo de sus 13,923 hectáreas de bosques, miles de millones de metros cúbicos de agua que recibía de la lluvia en invierno y captaba de la niebla en el verano; esta agua alimentaba abundantemente los tres ríos mas importantes de la región que son: el rio Lempa en El Salvador, el rio Motagua en Guatemala y el rio Ulua en Honduras. El ecosistema del bosque nebuloso, cuando tenía toda su integridad, también, evitaba la erosión, regulaba el ciclo hídrico, evaporaba y transpiraba (evapotranspiración) enormes cantidades de agua en invierno, lo que contribuía a la formación de nubes que generaban lluvia en otros lugares.  El agua retenida en el lecho del bosque se drenaba lentamente recargando los mantos acuíferos y generando nacimientos que corrían en riachuelos y ríos, llevando vida a otros bosques y comunidades montaña abajo. Los altos índices de evaporación generada en verano en estos riachuelos permitían conservar los altísimos niveles de humedad que son indispensables para la sobrevivencia del bosque nebuloso y del ecosistema mismo.

Montecristo también era, y todavía es, reconocido internacionalmente por su riquísima, exquisita e irreemplazable biodiversidad; en sus bosques encontramos muchas especies de flora y fauna nuevas para la ciencia, y otras que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta, razón que por sí sola justifica la conservación más amplia e inclusiva de la totalidad del ecosistema.

Sin embargo, cuando finalmente se consolidó el documento oficial que le dio vida al “Plan Trifinio”, de las 4774 hectáreas de verdadero núcleo del ecosistema que almacenaba el agua, que le corresponden a El Salvador únicamente 400 hectáreas (8.38%) se designaron como “Zona Núcleo”.  Estas 400 hectáreas de bosque nebuloso, eran parte ya del Parque Nacional de Montecristo y se protegían desde 1976; así las cosas, el gobierno de El Salvador no adquirió ningún compromiso de hacer ningún esfuerzo más del que ya estaba haciendo. Y cuando se habla del Núcleo del Ecosistema en El Salvador, todos los documentos que he encontrado dicen que se encuentra bien protegido.  Las 4374 hectáreas restantes, en manos privadas, que equivalen al 91.62% del núcleo, se designaron como “Zona de Amortiguamiento”.

Esa designación fue un gravísimo golpe al ecosistema, a su biodiversidad y es parte de la causa de la disminución del agua del Trifinio en El Salvador, ya que es físicamente imposible que 400 hectáreas de bosques que tienen una capacidad de almacenamiento limitada por su tamaño físico, generen y guarden el agua que se necesita para ríos como el rio Frio, rio El Limo, rio El Rosario, rio San Miguel Ingenio, cuyas cuencas, con la nueva designación, están fuera de la “zona Núcleo” y dentro de la “Zona de Amortiguamiento”, por lo que eran y son susceptibles y han sido objeto de deforestación y profundos cambios en el uso del suelo.

Al ver el mapa actual de las Zonas Núcleo, parece que, al igual que en El Salvador, las Zonas Núcleo en Guatemala y Honduras también se definieron con una mentalidad política y sin respetar la verdadera naturaleza del ecosistema.

Al inicio del Plan Trifinio, se generaron grandes expectativas entre los propietarios de la tierra de la Región Trifinio. Algunos propietarios esperaban que el gobierno les comprara sus bosques, otros esperaban un reconocimiento monetario o pago por servicios ambientales por su aporte a la conservación de los bosques y a la generación de agua.  Pero el tiempo pasó y nunca hubo ni un programa que les ayudara; cansados de esperar, poco a poco, la mayoría de propietarios en la “Zona de Amortiguamiento” comenzaron, un pedacito por aquí y otro por allá, a bajear el bosque y cambiar el uso del suelo por otros más rentables, al fin y al cabo, una hectárea de milpa puede producir entre 7 a 20 quintales de maíz, lo que equivale a un ingreso de entre $70 a $200, si el maíz esta barato; una hectárea de café puede producir 30 quintales de café, lo que, con suerte, produciría un ingreso de $1,800.  En cambio, una hectárea de bosque, cuando el ecosistema estaba más intacto podía producir un promedio de unos 4,000 metros cúbicos o más de agua al año, pero su valor comercial para el campesino era y todavía es $0.

Debo aclarar que esta fuera de la comprensión de un campesino, que solo puede ver su pedazo de tierra, y la necesidad de obtener de ella ingresos para su sobrevivencia, la importancia que ese pedacito de bosque tiene dentro de un ecosistema como el del Bosque Nebuloso de Montecristo, cuando este ni siquiera fue calificado como parte de la “Zona Núcleo”.  Esa visión estratégica de futuro, ese liderazgo en la conservación de recursos tan importantes como lo son la biodiversidad y el agua, debía de haber sido la prioridad indiscutible de los programas del Plan Trifinio.

En el año 2004, nació Fundación Enrique Figueroa Lemus, de la que soy miembro, nuestro trabajo filantrópico se enfoca en educación y medio ambiente en la ciudad de Metapán, dentro de la Región Trifinio.  A través de nuestro trabajo medioambiental hemos adquirido remanentes de bosque nebuloso en la que erróneamente se calificó como “Zona de Amortiguamiento” en la parte alta de Montecristo; también adquirimos las áreas deforestadas que pudimos y consideramos prioritarias, e iniciamos un programa de regeneración natural de bosque (sin ninguna reforestación, solo permitiendo que la naturaleza hiciera su trabajo), experiencia que es todo un éxito y de la cual hemos aprendido muchísimo.

En el año 2011, traté de buscar fondos con organizaciones internacionales para este programa, pero para mi sorpresa, la respuesta que recibí con más frecuencia fue, que no tenían fondos para El Salvador porque no había nada que proteger. Otras organizaciones nacionales me informaron que esa zona ya estaba protegida por el Plan Trifinio.  Entonces acudí al Plan Trifinio a preguntarles si tenían fondos para rescate de bosque nebuloso, me dijeron que no.  Pregunte si alguna vez habían tenido algún programa de ayuda a las personas que como nosotros tratábamos de proteger la biodiversidad y generación de agua, me dijeron que no.  Finalmente, me acerque a GIZ, y su programa Bosques y Agua, dirigido por Laszlo Pancel.  El mismo señor Pancel fue a ver nuestro esfuerzo y, aunque no tenían programas de ese tipo, crearon uno que por  XXXXXX ayudó a la Fundación y a todos los otros propietarios de bosques en el área, con la reparación de cercos y algunas otras mejoras.

Para nosotros, como Fundación que trabaja en el tema desde hace más de una década, conoce muy bien el área, la riqueza de biodiversidad y capacidad de captación de agua que tiene, es difícil entender que se haya dejado fuera de la calificación de “Zona Núcleo” y desprotegido el 90% del mismo; también es difícil comprender como se puede calificar de “Zona de Usos Múltiples” lo que naturalmente es la “Zona de Amortiguamiento” del ecosistema; es aún más difícil entender que en los muchos años de la vida del Plan Trifinio, que había nacido con la finalidad de proteger el bosque nuboso que coronaba el macizo de Montecristo, el concepto inicial de la zonificación de la parte alta de Montecristo nunca se hubiera reevaluado, especialmente con tanta nueva información de la importancia de la biodiversidad, del impacto del calentamiento global en ecosistemas de bosques nubosos y la drástica reducción de los caudales del Trifinio.

He visto en el sitio web del Plan Trifinio programas que ayudan económicamente e impulsan la ganadería, la siembra de café,  hortalizas, agricultura de ladera y otros, pero nunca he visto una evaluación ni profunda ni somera de la biodiversidad ni de la pérdida de misma, de la extinción de especies, del impacto que tiene en la captación y almacenamiento del agua la siembra masiva de café en la cuenca del rio Lempa en Honduras y Guatemala, tampoco he encontrado un mapeo y aforo de los nacimientos que han desaparecido desde 1986, como resultado directo de programas que han incentivado el cambio de la cobertura boscosa por otros cultivos o ganado.

Como Fundación, regeneración natural de bosque .  En nuestra área protegida tienen cabida todas las especies de flora que la naturaleza siembra y toda la fauna nativa que lo llama su hábitat, su hogar. Los resultados han sido impresionantes.

Por otro lado, nos ha entristecido ver que otras áreas de núcleo del nebuloso, de enorme valor biológico y captación de agua desaparecen ante nuestros ojos y en lugar de bosque, hoy hay milpas, erosión, cultivos de hortalizas que demandan enormes cantidades de agua que ahora ya no llegan a los ríos y utilizan enormes cantidades de pesticidas y fungicidas que la contaminan.  Estos cultivos crean focos calor también disminuyen la humedad relativa que el bosque nebuloso necesita para su sobrevivencia.

Cuando en 2017, vimos la noticia de que los caudales de Lempa nuevamente habían sufrido una disminución del 60%, nos hizo darnos cuenta, de que El Salvador no podrá sobrevivir como país, si su reservorio de agua más importante en Honduras y El Salvador, se sigue impactando con profundos cambios de uso de la tierra que tiene cobertura vegetal boscosa a cultivos, aunque sean de café y que para justificarlo se le llame “bosque cafetero”.

En el año 2010, la organización alemana GIZ, patrocino un estudio que se llama: Estado de la Región, documento que en la página 25 dice: Las zonas de montañas poseen suelos pocos profundos y afloramientos rocosos. Son de gran importancia para la red hídrica, ya que constituyen las partes altas de las principales cuencas. Los puntos más elevados son el Cerro Montecristo (2,418 msnm); El Pital (2,730 msnm) y la Montaña de Guisayote (2,310 msnm).

El mismo documento en el último párrafo de la página 26, pone la perdida de bosque en una perspectiva clara y precisa  al señalar que 100,775 hectáreas de bosque se han perdido de 1986 a 2010 en la Región Trifino.

“Los resultados muestran que, en 1986, los bosques (latifoliado, coníferas y mixtos)6 conformaban aproximadamente 331,558 hectáreas y representaban el 45% de la cobertura total de la Región Trifinio. Para el año 2001, este porcentaje se redujo a 40%. En el año 2010, se encontraron todavía 230,783 hectáreas con cobertura de bosque, que representa 31% del territorio. La tasa anual de deforestación entre los años 1986 y 2001 fue de 0.8%. En el periodo de los años 2001 al 2010 esta cifra se elevó al 2.3%. La pérdida total de bosques en los 24 años que comprende el análisis multitemporal fue de 100,775 ha, que representa una reducción de 30 % de la cobertura de bosques en la Región Trifinio.

Destacan algunas clases de cobertura, que tuvieron un aumento mayor al 100% sobre su extensión de cobertura original entre los años 1986 y 2010. Estos son: Cultivos permanentes arbóreos y arbustivos (1,009%), Café (465%), Minería (262%), Pastos cultivados (155%) y Centros poblados (146%). Las clases que experimentaron las mayores pérdidas sobre su extensión de cobertura original son: Bosque conífera (-45%) y Bosque latifoliado (-27%).”

Con todos los recursos disponibles por los tres gobiernos al impulso de la agricultura y ganadería en la región Trifinio y cero programas a la protección de bosques, biodiversidad o agua en los últimos 8 anos, no sería de extrañar que en una nueva evaluación encontremos que se han perdido otras decenas de miles de hectáreas de bosque su biodiversidad y su capacidad de almacenar agua; eso explicaría perfectamente la drástica disminución de la generación de agua en el Trifinio y la reducción del caudal del rio Lempa.

Tristemente, otros importantísimos reservorios de agua para El Salvador ubicados en Metapán y comprendidos dentro del Plan Trifinio también están en grave condición de deterioro.  La Lagunita de Metapán ha casi completamente azolvada debido a la deforestación en las cuencas de los ríos que la alimentan; además, está completamente cubierta por la planta invasora Jacinto de agua.

El lago de Guija, que es el reservorio de agua más importante para El Salvador, por ser el primero en una serie de embalses que generan energía eléctrica, no corre mejor suerte, ya que también ha perdido gran parte de su capacidad de almacenamiento de agua debido a la deforestación en sus cuencas, y, más grave aún, en los últimos 5 años, debido a una serie de intervenciones humanas en el rio Ostua.

Una de estas intervenciones humanas se ha dado en las extracciones industriales de arena de la que ha sido objeto el lecho del rio por parte de Guatemala en su tramo binacional, lo que ha causado gran azolvamiento a Guija.  Otras intervenciones se han dado por medio de canales que han efectivamente cambiado el curso del rio Ostúa y que ha erosionado cientos de miles de metros cúbicos de tierra que ahora descansan en el fondo de Guija.  La construcción de grandes muros de piedra, con la intención de cambiar el curso del rio Ostua también ha causado la erosión de grandes cantidades de tierra que disminuyen la capacidad de almacenaje que tiene Guija.

Hemos denunciado las intervenciones humanas al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN); al Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador; a la Comisión Internacional de Límites y Aguas, (CILA); al expresidente Sánchez Cerén; al Ministerio de Defensa por ser un tema de soberanía nacional; a la Comisión Ejecutiva de Lempa, por impactar la erosión la capacidad de almacenamiento del lago de Guija, pero no hemos tenido respuesta.  Lo que ninguna de las autoridades anteriores a este gobierno no parece haber comprendido aun, es que el azolvamiento del lago de Guija en tan grandes proporciones en tan corto tiempo nos afecta a todos, es un tema de país y debería tratarse con Guatemala al mas alto nivel, a la mayor brevedad posible.

Como se puede comprender, estamos profundamente preocupados, y cada salvadoreño político o no, también debería estarlo, la situación hídrica de El Salvador en este momento, es sumamente grave.  Las perspectivas de corregir las causas de la falta de agua en la cuenca del rio Lempa en corto tiempo no existen; como país, es momento de prepararnos para lo peor y, como gobierno, es momento de tomar acciones audaces e incentivar económicamente la protección del bosque natural, ya que, ni el café, ni los aguacates, ni la ganadería, ni las hortalizas en las cuencas de nuestros rios producirán el agua que ya escaseamos. Es momento de olvidarnos de la asignación política que se hizo de la Zona Nucleo del ecosistema en 1988, verlo en su totalidad y reconocer que el impacto de la actividad humana dentro del corazón del mismo tiene consecuencias gravísimas para la biodiversidad y para nuestra agua.

El Plan Trifinio fue una idea maravillosa que todavía puede contribuir a la sostenibilidad del agua en la region, pero tiene reorientarse a programas de conservación de bosque, de biodiversidad para rescatar lo poco que nos queda y ayudarle a que nuevamente florezca.

2017 reduccion del 60 % de caudal del rio Lempa

https://elmundo.sv/marn-caudal-de-lempa-se-redujo-mas-del-60/

ESTADO DE LA REGION TRIFINIO

Ver mapa en pagina 36  café en área de recarga.

Pag. 17. Zonas de alta infiltración o áreas de recarga hídrica: Tienen que protegerse para asegurar el abastecimiento de agua tanto en cantidad como en calidad. Aquí se recomienda mantener o restablecer el bosque y restringir cualquier actividad agrícola e industrial.

Pag. 25.  2.3.2. Covertura y Uso de la Tierra Region Trifinio (Zona Núcleo y Zona de Amortiguamiento)

http://192.168.1.1:8181/http://sintet.net/images/bliblioteca_digital/Cobertura%20y%20Uso%20de%20la%20Tierra%20de%20la%20Regio%CC%81n%20del%20Trifinio%20-%201986%20%202001%20Y%202010%20-%20Informe%20final%20CATHALAC.pdf

Informe elaborado por Sivia Figueroa

Fundación Enrique Figueroa Lemus

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