El plan de Rusia para reanudar las conversaciones nucleares con Irán | Periódico EL Pais
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El plan de Rusia para reanudar las conversaciones nucleares con Irán

y el previsto lanzamiento de Bushehr: preguntas y respuestas con el experto en no proliferación Mark Fitzpatrick

Realite-EU

  • Los esfuerzos para encontrar una solución aceptable y gradual han fracasado; Rusia, que en realidad tiene poca influencia sobre Irán, ha hecho una propuesta que puede parecerle un mal acuerdo para Occidente.
  • Económicamente, Bushehr es un elefante blanco que no justifica los esfuerzos de Irán para enriquecer uranio.
  • La planta de Fordow sólo puede albergar 3.000 centrifugadoras, muchas menos de las que se necesitan para la producción de combustible a escala industrial, pero suficiente para fines armamentísticos.
  • Irán tiene pocos argumentos para producir uranio enriquecido al 20%; si triplica su producción como lo ha sostenido, podría estar cerca de fabricar armas nucleares al enriquecer más el uranio.

El director del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolai Patrushev, llegó el lunes a Teherán para discutir el plan de Moscú de reavivar las conversaciones entre Irán y el grupo de los seis. Las conversaciones se centran en el controvertido programa nuclear de la República Islámica. Al mismo tiempo, funcionarios iraníes declararon que la planta nuclear de Bushehr, construida por Rusia, podría ser conectada a la red nacional a fines de agosto tras las demoras.

Mark Fitzpatrick, director del Programa de No Proliferación y Desarme del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) en Londres, habló con Réalité-EU sobre los últimos desarrollos.

Rusia trata de reanudar las conversaciones nucleares entre Irán y las potencias mundiales, con un enfoque «paso a paso». ¿Qué significa esto? ¿Cómo evalúa las probabilidades de que este plan sea un exito?

Un enfoque «paso a paso» es una diplomacia elemental. Las concesiones graduales que cada lado hace a cambio de beneficios equivalentes, en teoría, generan confianza para superar los puntos de estancamiento. No obstante, no es fácil estructurar compromisos equivalentes. Todos los esfuerzos realizados en los diez últimos años para encontrar una solución aceptable y gradual han fracasado  en el mismo punto: Irán insiste en contar con un programa de enriquecimiento que le dará capacidad bélica, y la contraparte quiere detenerlo. En este caso, Rusia ha propuesto algo que a Occidente puede parecerle un mal acuerdo: las sanciones serán levantadas progresivamente a cambio de las respuestas de Irán a las preguntas de la AIEA. Mientras tanto, Irán podría continar produciendo uranio enriquecido, para el cual no tiene actualmente ningún propósito civil.

Algunos analistas dicen que la capacidad de Rusia de proporcionar ayuda técnica para el programa nuclear de Irán le da una influencia sin parangón, mientras que otros sostienen que la influencia de Moscú es muy limitada. Cuando se trata de poner freno a las ambiciones nucleares de Irán. ¿Cómo ve todo esto?

En realidad, Rusia tiene poca influencia sobre Irán: Rusia no se encuenta entre los cinco asociados comerciales más importantes de Irán, los dos países no son aliados y tienen poca afinidad cultural o histórica. La tecnología nuclear es lo único que Rusia vende y que Irán puede conseguir en cualquier otra parte, pero durante 16 años, desde que Rusia asumiera la construcción de Bushehr (incluidos los largos años de demora para finalizar los trabajos), no puedo pensar en un solo caso en el que Rusia haya sido capaz de explotar ese monopolio a fin de lograr influencia. 

¿Cuál es el rol de Bushehr en el programa nuclear de Irán? ¿Qué nos dice su lanzamiento sobre el avance del programa?

La planta nuclear de Bushehr es la pieza central de la parte pacífica del programa nuclear iraní de propósito doble. Cuando Bushehr sea plenamente operacional, la producción de mil megavatios de electricidad representará alrededor de un 2% de la producción total de electricidad de Irán. Económicamente hablando, es un elefante blanco, pero, para Irán, lo más importante es el símbolo: se convertirá en el 31º país del mundo en producir energía nuclear, y el primero en el Medio Oriente. Los iraníes se sentirán orgullosos por el logro, aunque Bushehr fue construida por alemanes, rusos y ucranianos y será operada por rusos durante varios años. Asimismo, los iraníes respirarán aliviados cuando, 35 años después del inicio del proyecto, Bushehr esté lista y en funcionamiento.

El lanzamiento no dice mucho sobre el resto del programa nuclear de Irán. Esto demuestra que sí hay un fin pacífico en el programa nuclear pero ningún país lo niega. Algo más al respecto: Bushehr no justifica los aspectos preocupantes del uso dual del programa nuclear de Irán, en particular los esfuerzos para enriquecer uranio. Irán no necesita enriquecer uranio para Bushehr porque Rusia prometió suministrarle combustible enriquecido durante toda la vida útil del reactor, y algunas iniciativas internacionales asegurarán el suministro de combustible.

¿Bushehr es una planta totalmente pacífica, como se sostiene?

En teoría, si opera a fuego lento, el reactor de Bushehr también podría ser usado a fin de producir plutonio para unas 30 armas nucleares al año. Pero ninguna planta nuclear ha sido usada para estos fines, y si Bushehr fuera mal usada de esa manera, el monitoreo de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) lo delataría rápidamente. El plutonio apto para producir armas podría también ser tomado del combustible consumido en la operación normal del reactor. Pero Rusia ha acordado recoger el combustible consumido una vez que se haya enfriado lo suficiente como para ser transportado, y en todo caso, Irán no cuenta hoy en día con la tecnología de reprocesamiento necesaria para separar el plutonio de otros productos desechables. Desde la perspectiva de la proliferación, hay muchas otras plantas nucleares en Irán que son mucho más preocupantes que Bushehr. 

Teherán anunció en junio que triplicará su producción de uranio de alto grado y que trasladará el trabajo a un sitio subterráneo. ¿Qué sabemos sobre ese sitio?

La AIEA nunca ha brindado buenas respuestas sobre la fecha en que la planta de Fordow empezó a operar, ni cuál era su propósito original. La planta sólo puede albergar 3.000 centrifugadoras, muchas menos que las que se necesitan para la producción de combustible a escala industrial, pero suficientes para fines armamentísticos. Irán dijo que usaría parte de esas instalaciones para la producción de uranio enriquecido al 20%. Según la última visita informada de la AIEA el 21 de mayo pasado, no se han instalado centrifugadoras. El próximo informe de la AIEA, previsto para fines de agosto, nos dirá cuán lejos ha ido Irán con sus planes para Fordow.

¿Qué hay de preocupante en la planta de Fordow?

El anuncio de Irán de que trasladará su producción de uranio enriquecido al 20% a la planta de Fordow, cerca de Qom, muestra por qué el descubrimiento de la planta en septiembre de 2009 aumentó la preocupación global. Irán tiene pocos argumentos para producir uranio enriquecido al 20%, porque a partir de este insumo no puede producir combustible cuyo uso sea seguro, y porque el 20% está muy cerca de ser apto para usos bélicos. Aunque Irán encuentre una forma segura de producir el combustible, ya tiene suficiente uranio enriquecido al 20% para varios años. Si triplica su producción hacia fines del año, como lo ha sostenido, podría estar cerca de producir armas con enriquecimiento posterior. El enriquecimiento posterior que llegue al nivel bélico toma sólo 12 semanas, si las centrifugadoras están configuradas adecuadamente y si no hay pérdidas.

La planta de Fordow fue construida dentro de una montaña, lo que la vuelve impenetrable a un ataque militar convencional. Las entradas, los respiraderos, las líneas de electricidad similares serán vulnerables, pero las centrifugadoras en el interior de la planta y la reserva de uranio enriquecido al 20% estarán bien protegidas.

 ¿Cuáles son las otras instalaciones claves en Irán, sospechadas de participar en el programa de armas nucleares?

El programa nuclear de Irán se dispersa por decenas de plantas. De los sitios conocidos, hay cuatro que son particularmente problemáticos en lo que respecta a la proliferación:

1. Natanz, en donde Irán realiza la mayor parte de su enriquecimiento de uranio, principalmente en una planta subterránea de dimensiones industriales, pero también en una planta piloto sobre la superficie.

2. Fordow, adonde –como ya se ha señalado–Irán intenta trasladar su operación de enriquecimiento al 20%.

3. Ispahán, en donde el concentrado de uranio (conocido como «yellowcake») es convertido a estado gaseoso (si bien ha sido desactivada por dos años) y en donde se planean otras formas de conversión de uranio.

4. Arak, en donde Irán construye un reactor de investigación moderado de agua pesada que tiene un fin civil ostensible, pero que también será ideal para producir plutonio apto para uso bélico. Arak es también el sitio de una planta de producción de agua pesada para uso del reactor, que no será operacional en 2012, como estaba programado por la incapacidad de Irán para producir o procurar todos los componentes necesarios.

¿Están instalaciones se encuentran bajo inspección internacional? ¿Existe alguna posibilidad de que existan otros sitios nucleares secretos?

La mayor parte de los sitios antes citados, y algunas otras plantas de investigación más pequeñas, se encuentran bajo una inspección mínima de la AIEA, si bien no cumplen plenamente con las normas de seguridad de la AIEA ni con las mejores prácticas. El problema es que en Irán, que no ha otorgado los derechos de acceso acordados por la mayor parte de los otros países, la AIEA no puede inspeccionar lo que no ha sido declarado. La historia de Irán –y ciertamente su política declarada– deja en claro que Teherán no tiene intenciones de declarar ninguna instalación nueva en construcción.

Afortunadamente, Irán no tiene una buena seguridad operacional. Las fallas en la seguridad operacional han permitido reiteradamente que las agencias de inteligencia de Occidente descubran instalaciones nucleares clandestinas en Irán. Lamentablemente, no hay garantías de que las nuevas instalaciones sean descubiertas antes de que se conviertan en operacionales.
 


Mark Fitzpatrick

 

Mark Fitzpatrick es el director del Programa de No Proliferación y Desarme del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) en Londres. Antes de integrarse al IISS, Fitzpatrick trabajó para el Departamento de Estado de los EE.UU., en donde se centró en temas relacionados con la no proliferación. En su último cargo se desempeñó como subsecretario adjunto de no proliferación (interino), responsable de las políticas destinadas a abordar los problemas de proliferación planteados por Irán, Corea del Norte, Libia, Irak, el Sur del Asia y otras regiones de interés. Es autor de La crisis nuclear iraní: evitar las consecuencias del peor de los casos.

Contacto:

44 (0)20 7379-7676

Fitzpatrick@iiss.org

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