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METAPAN: EL MISTERIO DE LAS CATACUMBAS

Fuente: Taller de Estudio de la Arquitectura. Octubre 1957.

 Recopilado por Otto A. Linares S.

       Diferentes especulaciones, leyendas o teorías sobre la finalidad de las catacumbas o bóvedas subterráneas, al interior de la iglesia colonial de San Pedro Apóstol, en nuestra querida Metapán, se han tejido con el paso de los años, algunas de estas historias llegan a ser hasta exageradas.

      Algunas de estas leyendas señalan que las catacumbas son parte de un tunel que comunica a esta iglesia con la de El Calvario y el convento o casa parroquial.  Sin embargo, las teorías más constantes sobre estas bóvedas o catacumbas son las siguientes:

1º- Que dichas bóvedas eras lugares para celebrar orgías.

2º- Que eran lugares para encerrar y torturar prisioneros.

3º- Que eran depósitos o almacenes de víveres.

4º- Que eran oratorios privados.

5º- Que dichos locales son simplemente producto de las excavaciones para construir los cimientos del templo.

6º- Que esos locales son cámaras aislantes para proteger la Nave de la iglesia de la humedad del sub-suelo.

7º- Que esas bóvedas o locales, fueron cámaras sepulcrales.

      Con respecto a la primera posibilidad, ésta resulta bien descabellada, porque esas bóvedas son totalmente inhóspitas y tal aseveración es más bien producto de cierto afán anticlerical, por lo que dicha opinión se convierte en tendenciosa y sectárea.

      La segunda opción, es también producto de un afán anticlerical de desprestigio, aunque por las características de esos locales, bien podrían servir para tal objeto, si no fuera por el hecho de estar situados bajo la Nave, eso lo hace totalmente indiscretos y un verdugo no hubiese aconsejado dicha ubicación para su trabajo, ya que todas las personas hubieran escuchado los gritos de los torturados.

      Con respecto a la tercera afirmación, basta solamente comparar el diseño de los almacenes y depósitos para víveres de los Conventos de la Recolección o de las Capuchinas en Antigua Guatemala, para darse cuenta que estos locales no eran adecuados para dicha finalidad, pues no tenían ninguna ventilación por medio de túneles o claraboyas que den al aire libre, por lo que en lugar de ser frescos, su clima es demasiado húmedo y caluroso, y por lo tanto inadecuado para la conservación de víveres, vinos e incluso cualquier clase de objetos de valor.

      La cuarta opinión que afirma que eran oratorios privados, hubiese podido ser válida, si se considerara que eran lugares de auto sacrificio; pero la inexistencia de altares o vestigios de los mismos, contradicen esta posibilidad.

      La quinta posibilidad se descarta también.  Ya que las excavaciones se habían hecho para profundizar los cimientos más de lo acostumbrado, sería por una razón muy particular, tal como la existencia de un mal terreno, y el terreno aquí es sumamente estable.

      La sexta posibilidad también se descarto, aunque sin proponérselo los arquitectos de Metapán aislaron la Nave de la humedad del sub-suelo; pero no considero que haya sido la intención, porque tanto bajo el tramo correspondiente al Antiguo Presbiterio, como bajo la Sacristía y el Bautisterio no hay cámaras subterráneas y deberían haber habido por igual.

      Finalmente la opinión de que dichas bóvedas son cámaras sepulcrales, siempre fue la más probable, y que las únicas dudas surgían de la inexistencia de lápidas o nichos en las paredes y en el suelo; pero sun gran similitud con las Cámaras Sepulcrales de las otras iglesias coloniales, apuntaba hacia esta última posibilidad; hay que mencionar también que estas bóvedas al abrirse en el siglo pasado, se encontraron llenas de cadáveres aterrados, pero esto último parece que se debió a que se ocuparon como fosas comunes, durante una epidemia de Cólera Morbus que acaeció a mediados del Siglo XIX y por eso se aterraron y sellaron.

      Para resolver estas dudas se recurrió a investigar los archivos del Arzobispado de Guatemala, end donde existen documentos de los tiempos de la Diócesis de Guatemala en la Epoca Colonial, ahí encontré la solución final a esta incógnita, al leer detenidamente las fotocopias de dichos documentos, uno de los cuales data de 1746 y contiene los Autos, de la Visita Jurídica y Canónica; que hiciera el 4 de Noviembre de 1746, el Arzobispo Fray Pedro de Figueroa, al Curato de San Pedro Metapas, cuando era Párroco el Lic. Don Francisco Xavier López de Estrada; en dicho documento se encuentra registrados entre otras cosas, los mandamientos e instrucciones que el Arzobispo Pardo de Figueroa impartió al Cura López de Estrada, para que se cumpliera en lo sucesivo, y uno de ellos es el siguiente:”I por que en la distribución y cobranza de los dros (derechos) que llaman de fábrica establecidos por legítima (o devotísima?) costumbre en este Arzobispado se guarda la proporción correspondiente a la mayor, o menor honra que se pide sepultar los Cadáveres de los fieles.

Ordena nuestra S.I. y Ama (Señoría Ilustrísima y Amadísima) que por los cuerpos que se sepultaran en el primer arco de la Iglesia se paguen los derechos, de seis reales, por los que se sepultaran en el segundo arco, doce reales, por los que se sepultaran en el tercer, seis pesos teniendo presente dicho cura el que a los vien echares de la Iglesia y que se hubieran portado, como verdaderos hijos de ella, siendo pobres, se les muten estos derechos para que se reconosca en la Iglesia y sus Ministros la devida gratitud”.

      Como se ve no queda duda respecto a la finalidad o luso para lo cual dichos nichos locales fueron diseñados, los que hoy podemos llamarlos “Cámaras Sepulcrales”,”Catacumbas” o simplemente Cámaras”.

      Finalmente la mención del Arzobispado Pardo de Figueroa, de derechos de enterramiento en cada una de las cuatro Cámaras resuelve la duda acerca de que ya no hay otras teorías que revisar.

      Con respecto a la diferencia de precios para cada una de las cámaras, es posible que fueran más caras a medida que se acercaban al Altar Mayor, por lo que la Cámara Mayor era también la mas cara (y la Cruz que existe en esta Cámara es otra confirmación del carácter fúnebre de estas catacumbas, ya que coincide con la costumbre de colocar una cruz en los sepulcros, costumbre que procede de la creencia popular, de que allí apoyará sus manos el difunto, para salir de la sepultura el día del Juicio Final).

      Esto es en esencia el origen de los locales subterráneos de la Iglesia de Metapán, que fueron diseñados como sepulcros de personas notables o simplemente fieles difuntos, que aunque pobres, habían colaborado en la construcción de la Iglesia o habían sido bienhechores de su misma religión.

      Hoy sería bueno que estas catacumbas se abrieran al público, para que conozcan más acerca de nuestras costumbres y riquezas culturales.

Tomado de la Revista Cultural Metapán Nº 14 Año 6 Junio 2006

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