EL HOMBRE TORSO | Periódico EL Pais
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EL HOMBRE TORSO

El día de ayer en un programa televisivo transmitieron el documental titulado “El hombre torso”, en una primera impresión me pareció que sería otro “show” de los que nos están acostumbrando a ver sobre personas “anormales” con la intención de ganar audiencia a través del morbo.

Mi sorpresa fue, y me pareció raro, que el programa si era sobre el ejemplo de vida de un joven alemán llamado Christian Arndt que sufre de Tetra-Amelia o como él mismo lo describe “no tengo piernas ni brazos.”

El documental hecho por Christian titulado “El hombre torso” (una descripción algo cruda para mi gusto) describe como a pesar de estar atado a una silla de ruedas que controla con su mentón es completamente libre y está realizando sus sueños, fue como cualquier joven a la escuela, pero no una escuela especial, porque él es normal, luego fue a la universidad, no a una especial, sino a la que van todos, porque él puede rendir académicamente como cualquiera.

Según sus compañeros en el documental, la única diferencia entre ellos y Christian son 10 dedos y la voluntad grande que tiene por cumplir sus sueños, voluntad de la que muchos carecen.

A medida que el documental fue transcurriendo, una vergüenza enorme se fue apoderando de mi, la historia seguía narrando como él plasma sus pensamientos escribiendo en el ordenador con un palito en su boca o bien tomando un lapicero entre sus dientes y así cada detalle de su vida me hizo darme cuenta que Christian no solo es normal, sino que es un ejemplo para todos, que la mayoría tenemos más incapacidades que las que él tiene.

A pesar que tenemos brazos, casi nunca los alzamos al cielo para dar gracias a Dios por todas las bendiciones que nos da, casi nunca los usamos  para entre ellos abrazar a quienes amamos; a pesar que tenemos manos no las usamos para construir un mejor futuro o tomar la mano de quien se ha caído para ayudar a levantarse, tampoco las usamos para guiar a lo niños por el buen camino y ser un ejemplo para ellos a través de nuestras acciones.

Más común es usarlas para tomar lo que no nos pertenece, pretender que no las tenemos cuando alguien necesita nuestra ayuda,  porque es más fácil usarlas para tomar el control remoto de la televisión que tomar la Biblia y encontrarnos con Dios.  Nosotros si podemos usar nuestras manos para muchas cosas buenas y sin embargo Christian que no las tiene ha buscado otros medios para con su voluntad y su voz hacer lo que muchos no hacemos.

También tenemos pies, que muchas veces no usamos para correr a auxiliar al necesitado, que no usamos para retroceder y dejar que personas con alguna discapacidad pasen delante de nosotros si hacemos fila. Nuestros pies solo nos sirven para movernos única y exclusivamente a alcanzar nuestros propósitos. A pesar que podemos correr tampoco hacemos nada por nuestra salud, no hacemos ningún ejercicio y a todo ésto hay que sumarle, que aunque seamos libres de movernos no podemos por la difícil situación de nuestro país. Christian dirigiendo con su mentón su silla de ruedas va más lejos que cualquiera, porque es su voluntad la que lo mueve, es su mente y el poder soñar lo que lo hacen libre.

Me parece que el documental se debería de llamar “La persona que todos deberíamos de ser” y no el hombre torso, su condición física no es fundamento para pensar, que no es como el mísmo lo demuestra, mucho mejor que personas que tienen sus 4 extremidades.

Si le contaramos a Christian nuestra vida qué nos diría? Somos nosotros verdaderos “Hombres o mujeres torso” porque nuestros brazos y piernas no nos sirven para construir un mundo mejor?

Será que los “anormales” somos nosotros porque Dios nos ha dado todo para poder con sacrificio y trabajo alcanzar todos nuestros sueños y sin embargo sólo tenemos excusas para no lograrlos, las alas nos las cortamos nosotros mismos y pecamos recurrentemente por omisión, asociamos normalidad con mediocridad. Vivimos en un chiquero construido por nosotros mismos porque es lo “normal” sin darnos cuenta que cada día podemos ser mejores, podemos dar más y pedir menos.

Hoy quiero ser más como el hombre torso y ser un poco menos “normal”….

R. Eduardo Francia.
Editor Periodico El País.

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