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El año en resumen: Las América

 

Artículo por el Secretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Arturo A. Valenzuela.

El año pasado altos funcionarios estadounidenses, de múltiples agencias viajaron continuamente, a Canadá, México, América Central, el Caribe y América del Sur. Esto refleja el ritmo y el alcance de nuestra labor para trabajar a favor del progreso de los intereses de Estados Unidos y desarrollar las alianzas con miras al futuro a las que el presidente Obama se comprometió al inicio de su administración. Haré uso de este blog regularmente durante el año para analizar aspectos específicos de esta labor, pero quiero ofrecer algunos comentarios generales al considerar los próximos 12 meses.

Nuestras políticas en las Américas reflejan importantes cambios conceptuales en la forma en que  nos relacionamos con nuestros países vecinos, y cómo lo hacen entre ellos. Vale la pena destacar este punto, puesto que muchos análisis políticos aún reflejan viejos supuestos y métricas que desde hace tiempo han sido superados por nuevas realidades.

Una de las tendencias más significativas en las Américas en la actualidad es la continua consolidación, en la mayoría de los países, de sociedades sólidas democráticas y de mercado. Estas sociedades están logrando satisfacer cada vez con más éxito las diversas necesidades de sus pueblos, mejorar sus oportunidades y desarrollar los beneficios de su talento e industria. Otra tendencia importante, evidente a medida que los países de las Américas se integran cada vez más a nivel mundial, es su capacidad creciente de ayudar a enfrentar algunos de los desafíos mundiales más apremiantes que todos encaramos.

Juntas, estas tendencias son profundamente importantes. Dan nueva forma a nuestro enfoque en la región hacia una acción conjunta más concertada para enfrontar los grandes desafíos transnacionales que perfilarán nuestro futuro común.

Los ejemplos abundan. Cinco países del Hemisferio Occidental –Argentina, Brasil, Canadá, México además de Estados Unidos– forman parte del G20, que busca desarrollar un sistema financiero internacional más seguro y equitativo. La exitosa organización por parte de México del COP-16 destacó su creciente función mundial de liderazgo con respecto al cambio climático. Existe una creciente cooperación sin precedentes entre los países de las Américas para contener la violencia transnacional causada por la delincuencia que pone en peligro la seguridad de nuestros ciudadanos. El éxito de Colombia en muchos frentes ofrece una rica experiencia para compartir con otros. Simultáneamente ha luchado contra una narco insurgencia, ha fortalecido instituciones de gobierno democrático y de derechos, ha enfrentado las causas fundamentales de un conflicto de larga duración, y ha desarrollado vínculos con naciones vecinas – todo en una manera que fortalece su propia seguridad y, a la vez, la seguridad regional. Líderes hemisféricos tales como Brasil son protagonistas principales en seguridad alimentaria mundial y otros asuntos, y cooperamos cada vez más con países de la región en prioridades de desarrollo en terceros países en América Latina y fuera de la región. El extenso conjunto de acuerdos comerciales con Chile literalmente abarca el mundo y destaca la oportunidad humana que puede surgir de la integración económica. Tal como hace varias décadas nuestras relaciones con socios europeos tradicionales cambiaron hacia afuera en enfoque; está claro que ha comenzado  un proceso similar en nuestras relaciones en las Américas.

En las Américas los nuevos modelos de cooperación transforman las relaciones entre los países. Luego del catastrófico terremoto ocurrido en Haití, la enorme y conmovedora respuesta de la región puso de relieve la voluntad y capacidad para las causas comunes ante situaciones de gran urgencia. Asimismo, los esfuerzos de la Organización de  Estados Americanos (OEA) para promover elecciones justas y fidedignas en Haití denotan el compromiso de los miembros por ayudar a crear instituciones democráticas eficaces como piedra angular de la estabilidad y el desarrollo. En 2011, año en que se celebra el décimo aniversario de la Carta Democrática de la OEA, se anticipa que los miembros adoptarán una Carta Social que resalte el vínculo entre la democracia y las oportunidades sociales en las Américas.

A medida que los países del Hemisferio Occidental se vinculan con otras regiones del mundo en nuevas redes de comercio y cooperación, los beneficios de la integración regional son cada vez más evidentes. Como lo ha hecho Europa desde hace más de 60 años, nuestra diplomacia apoya firmemente una integración regional y subregional abierta, con visión de futuro e incluyente. Esto puede fomentar profundamente la competitividad y las oportunidades de manera que impulsen los intereses de todos.

Una política diplomática y de desarrollo eficaz, en un nuevo entorno, exige nuevas herramientas. Las iniciativas de colaboración como la Alianza de Energía y Clima para las Américas y Caminos hacia la Prosperidad, en las que los distintos gobiernos socios dirigen decenas de proyectos, revelan nuevos enfoques para abordar problemas críticos como el medio ambiente, la seguridad energética y las oportunidades sociales. Estas iniciativas están preparadas para consolidar relaciones dinámicas que distribuyan servicios y soluciones tangibles a los pueblos de las Américas.

Para tener éxito, nuestra política debe adaptar su enfoque a las experiencias y retos diversos de los distintos países. Entre éstos figuran las crisis localizadas y las necesidades de desarrollo, así como la persistente desigualdad y exclusión. Entendemos que no todos los países quieren llevar a cabo las reformas y los progresos de la misma manera, lo cual es un detalle fundamental de nuestras actividades de extensión en Ecuador. Queremos establecer relaciones productivas y respetuosas con todos, aun cuando tengamos desacuerdos, sin renunciar a nuestros valores fundamentales. Por ese motivo, seguimos buscando una base equitativa para establecer relaciones respetuosas y de mutuo beneficio con Bolivia. Desafortunadamente, en la actualidad hay algunos casos que se aíslan de las tendencias generales positivas en las Américas. Nos preocupa mucho cuando los gobiernos o los gobernantes toman medidas para restringir el espacio o la práctica democráticos, o la libertad económica. De la misma forma, nos preocupa la interrupción del orden constitucional democrático o los esfuerzos, ya sea por parte de gobiernos o actores no estatales, dirigidos a socavar la integridad de las instituciones. Acciones como esas contradicen profundamente la trayectoria de la región,  los valores de sus pueblos y  nuestro objetivo compartido de tener sociedades exitosas, seguras y prósperas.

No obstante, el año 2011 comienza con buenos auspicios para la mayor parte de las Américas que la secretaria Clinton reconoce como “una de las [regiones] más dinámicas y diversas del mundo”. El crecimiento y la recuperación son robustos, la sociedad civil es dinámica, los gobiernos democráticos hacen frente a desafíos claves y las voces polémicas son cada vez más aisladas. Los datos de las encuestas revelan que la opinión del público latinoamericano acerca de Estados Unidos se ha vuelto muy positiva en los dos últimos años. De hecho, la secretaria Clinton comenzó el 2011 en América del Sur y acaba de regresar de Brasil, donde asistió a la ceremonia de toma de posesión, el 1 de enero, de la primera mujer presidenta [de ese país]. Ese es un comienzo muy prometedor para lo que espero que sea un año particularmente productivo de compromiso estadounidense con los países vecinos, y espero mantenerles informados de los acontecimientos.

Fuente:  Embajada Americana en El Salvador

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