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Dr. Armando Bukele: …Vivimos en un mundo tremendamente complicado y eso, cualquiera puede sentirlo: se ve, se oye, se piensa, se palpa, se siente…

by Aclarando Conceptos on Friday, August 12, 2011

…Vivimos en un mundo tremendamente complicado y eso, cualquiera puede sentirlo: se ve, se oye, se piensa, se palpa, se siente…

Al decir esto pensamos inmediatamente en el mundo exterior que nos rodea. Pero nos olvidamos, que por más complicado que se encuentre nuestro entorno, todavía es mucho más complicado, nuestro mundo interior: la mente humana. Por eso bien lo dicen las enseñanzas esotéricas: El mayor desierto para hacerlo florecer está dentro de nosotros mismos. Cada cabeza es un mundo, dice elocuentemente el sabio refranero popular; y de esa forma, la diversidad de pensar es tan extensa, como el número de habitantes que tiene nuestro planeta. Y lo peor es que no sabemos administrar nuestras diferencias. Dios nos quiso hacer diferentes, pero nos dio también la capacidad de dialogar y razonar; nos hizo también seres sociales; así que tenemos que vivir en convivencia. El problema se complica, porque todo el mundo cree poseer la verdad y no sólo la verdad, sino que la única verdad…los demás están equivocados. Y lo que no comprendemos, o consideramos que está incorrecto, es sólo porque no coincide con nuestros prejuicios, lo criticamos y hasta lo combatimos, sin conocer realmente al contrario.  Muchas veces no sabemos y no sabemos que no sabemos. A veces, nuestra propia limitación mental nos hace ser todavía más intolerantes: Antonio Machado ya lo decía: …Es propio de personas de cabezas  “medianas”, embestir contra todo aquello que nos les cabe en la cabeza. Fuera de ello, somos tremendamente críticos, cuando tratamos de ver defectos en los demás y no sólo no vemos los nuestros, sino que aparentamos no tenerlos. Nuestra sociedad, es tan solo de apariencias. Nicolás Maquiavelo lo decía: Pocos ven lo que somos; pero todos ven lo que aparentamos. Horacio lo dijo con otras palabras: Somos engañados por la apariencia de la verdad. Las apariencias engañan, nos puntualiza, el sabio refranero popular. Mark Twain lo manifestaba más vívidamente: Las personas – sobre todo en las sociedades occidentales – son como la Luna. Siempre tienen un lado oscuro, que no enseñan a nadie. Esto es natural y permisivo en el ser humano y tan sólo se vuelve inaceptable, cuando las personas ven con facilidad la paja en el ojo ajeno, sin ver la viga en el propio, como dicen las Santas Escrituras. Y muchas veces provienen de aquellos que se llaman “amigos” más bien que de los declarados enemigos

Alfred de Musset lo decía: Lo más ofensivo que pueda lanzarte a tu cara tú peor enemigo; no se compara con lo que tus “amigos” hablan de ti, a tus espaldas. Hay conceptos tremendamente conflictivos y al mismo tiempo, aceptados por cada grupo como verdades supremas: como perfectos paradigmas: El racismo es uno de ellos, el mito de las razas superiores y razas inferiores. Unos nacieron para dominar y otros, para ser dominados. Basan su hipótesis en el desarrollo actual de los pueblos, olvidándose que todos han tenido su inicio, desarrollo, apogeo y decadencia. Si analizamos un punto tangencial de su historia, el planteamiento puede tener algo de lógica, pero ésta se desvirtúa inmediatamente, al analizar el ciclo natural de la historia humana.

Los pueblos africanos tuvieron grandes civilizaciones, cuando Europa estaba sumida en la barbarie. Los pueblos originarios de América, son depositarios de una amplia cultura, la cual fue pisoteada, parcialmente destruida y parte de ella, oculta. Los árabes fueron 2 veces maestros de Europa: En la Edad Antigua, pueblos semitas originarios de Árabia, culturizaron inicialmente a Grecia, cuna de la civilización europea, y en la Edad Media, pueblos árabes propiamente dichos, culturizaron nuevamente a Europa, sentando las bases de lo que luego se llamó: El Renacimiento Europeo. El clasismo, es otro concepto estrecho: establece un sistema de valores, no por lo que se  es, si no por lo que se tiene. Esto se complica, aún más, cuando se diferencia a las personas por sus orígenes “reales” muchas veces, supuestos y siempre, sin mérito alguno. Debe puntualizarse que los “privilegios hereditarios”; que nuestro país desconoce; en otras latitudes, se aceptan sin discusión: Reyes, príncipes, princesas y cuanto título de nobleza decreciente se dispone. No dudamos que hay nobles de gran valor; pero hay también en ellos, idiotas, cuasi perfectos. Y lo mismo podemos decir de los ciudadanos “comunes” como les llaman por allá, o de los “ordinarios” como nos llaman acá.

La intolerancia religiosa, es un factor tremendamente común, existente sobre todo en las personas más obcecadas y necias de todas las religiones. Por lo común, tremendamente ignorantes, se  dejan esquilmar por algunos “dirigentes” aprovechados, que hacen no sólo su “agosto” con ellos (si no todo el año); a cambio de promesas imposibles de comprobar o de realidades virtuales. Desde una perspectiva tolerante debemos aceptar de que están en su derecho, ya que embaucadas o no, lo hacen voluntariamente y ellos son dueños de su patrimonio y libres de pensar como quieran; excepto cuando critican a los demás; o se consideran sólo ellos salvos y mandan irremediablemente a los demás, al infierno, a quemarse para toda la eternidad. Debemos orar por ellos; porque creyendo estar en la razón, no oirán consejos. No saben y no saben que no saben.

Otro comportamiento despectivo es el machismo, donde se degrada a la mujer en una condición de inferioridad, injusta e intolerable. A pesar de ese machismo generalizado, en nuestro país, el 78% de los hogares están constituidos por un claro matriarcado. Es la mujer – madre; la mujer-esposa; la mujer-hija; la mujer-hermana; la mujer-sola; ya que muchas veces el padre no aparece o bien éste es irresponsable, o responsable a medias.

El racismo (sentirse superior por el color de la piel; generalmente, entre más rubio y más blanco, mejor) y el clasismo (el que más tiene, más vale) y la nobleza (el mito de la “sangre real” y los “plebeyos”), es algo que se mantiene vigente, en las mentes de los dominantes y –cosa extraña por cierto- también en muchas mentes de los sometidos. Estos, en vez de unirse, se estratifican aún más, clasificándose en superiores e inferiores, entre ellos mismos.

Para nosotros, hay 2 verdades derivadas de esa posición humana histórica y presente:

1-     ¡Que compleja es la mente humana!

2-     ¡Que el racismo, el clasismo y la “nobleza”, entendida ésta, como sangre real, son tremendas idioteces.

Por ellos se justificaron las guerras de conquista; el pillaje y el robo de las riquezas de los pueblos; las invasiones para proteger la “democracia” o los “derechos humanos”; los juicios sumarios; los asesinatos en masa; el genocidio; o los “derechos humanos”, la estratificación de las sociedades; la discriminación y “el apartheid”; la destrucción de civilizaciones, las persecuciones; la esclavitud; el sometimiento de pueblos enteros”, la conquista para “educar” a los nativos, etc.

La Sociedad está formada por seres humanos y como cada cabeza es un mundo; tenemos una sociedad realmente fragmentada, aunque unida en apariencia. Esto se logra a través de compromisos sociales y costumbres arraigadas, que casi todo el Mundo incumple. Y que la sociedad tolera, con tal que se hagan a escondidas.

¡Ojos que no ven, corazón que no siente! Se dice por allí y esto se ha vuelto un “perfecto” paradigma…

Sin embargo, los problemas se posponen únicamente, ya que no hay nada oculto, que no salga a la luz en su momento, y que no sea del dominio público.

La Sociedad también tiene sus cláusulas de salvaguarda, buscando en los otros, generalmente los diferentes al grupo dominante, sus chivos expiatorios. Incluso muchas veces, a las víctimas se las convierte en los victimarios; o bien, continúan siéndolo, pero se encuentra un justificativo: Nacieron para servir, para sufrir, o para ser esclavos (y ahora que la esclavitud ha sido nominalmente suprimida; para ser dominados y sometidos, que en la práctica sigue siendo lo mismo, o a veces, incluso peor.).

Todos los seres humanos tenemos una máscara que corrige nuestras imperfecciones.  Al quitárnosla  generalmente reconocemos al individuo, tal cual es, aunque con algún defecto adicional. Hay otros, sin embargo, que sin máscara, son totalmente diferentes; y ante un rostro bondadoso con ella, podremos ver, al quitársela, una bestia oculta.

También colectivamente, los grupos de poder disponen de una máscara que los dignifica y suaviza y para ser más creíbles, buscan culpables, dentro de los pueblos sometidos.

Este fue el proceso común de “los conquistadores”, que se autodenominaron “civilizadores”. Los vimos en América, en Asia, en Oceanía. En  el caso de los judíos, fue totalmente diferente. Expulsados por los romanos, se esparcieron por toda Europa, en los que se llamó su “Diáspora”. Ni conquistadores ni conquistados, formaron comunidades pacíficas y exitosas, descollando en las ciencias, las artes, el comercio y las finanzas. Manteniendo su identidad  y sus costumbres fueron fácilmente identificables. Siendo al mismo tiempo exitosos, fueron también envidiados y luego,  injustamente perseguidos. Y a veces, masacrados o expulsados:

Ejemplo: Inglaterra 1290; Francia: 1240, 1306; España: 1391, 1492, 1720. Alemania 1096, 1243, 1519; persecuciones constantes (Pogroms) (Linchamiento multitudinario, acompañado de la destrucción o el robo de sus bienes) en Rusia y Polonia; matanzas (conjuntamente con musulmanes) en la Inquisición y en las Cruzadas; hasta llegar con el abominable Holocausto de Hitler y sus secuaces, en los tristemente célebres Campamentos de exterminio de la Alemania Nazi, Cristiana y Europea.

Para justificar las persecuciones, tortura, expropiaciones y matanzas, los judíos por su raza y religión diferentes, eran señalados con cuanto defecto humano existiese y se les atribuía injustamente la causa de todos los males..

Con la derrota de Hitler; en 1944 los judíos dejaron de ser perseguidos. Y se buscó un nuevo chivo expiatorio: El Islam y por derivada, la nación árabe.

El problema es así confrontativo y también de desinformación.

…Este programa de Aclarando Conceptos, está abierto a la verdad  y al razonamiento e incluso a la duda o desaprobación de algunos. Nos agrada la búsqueda y el esclarecimiento de la verdad y pensar con nuestra cabeza, sin estar usando la cabeza de otros: Como ya lo decía antes William Drumond: El que no quiere razonar es un fanático; el que no sabe razonar es un necio; el que no se atreve a razonar, es un esclavo. Por otro lado rechazamos el fanatismo y el anti-fanatismo. Como dijo Winston Churchill: un fanático es alguien que no puede cambiar de mentalidad y no quiere cambiar de tema.

Nos interesa la búsqueda de la verdad, como lo dijo Jesús de Nazareth en el Evangelio de San Juan: La verdad, os hará libres.

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