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Director General de la FAO pide un “impulso final” para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio

“Somos la primera generación que puede eliminar el hambre en el mundo”, señala José Graziano da Silva en su más reciente editorial.

 

Santiago de Chile, 22 de mayo de 2013 – El Director General de la FAO llamó a los países a dar un “impulso final” para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, como un paso necesario para lograr la erradicación total del hambre en el mundo.

 

José Graziano da Silva destacó los enormes progresos alcanzados por Cuba, Guyana, Nicaragua, Perú, San Vicente y las Granadinas y Venezuela -países que han reducido a la mitad el número de sus habitantes que sufren hambre- pero hizo un llamado a la comunidad mundial a fijarse una nueva meta: hambre cero en todo el planeta.

 

A continuación el texto completo de la editorial.

 

La única respuesta posible al hambre: convertirla en prioridad

Por José Graziano da Silva, Director General de la FAO

 

En el año 2000, los países miembros de las Naciones Unidas se comprometieron a crear ‘un mundo más pacífico, próspero y justo’ y a ‘liberar a los hombres, mujeres y niños de las condiciones lamentables e inhumanas de la extrema pobreza’. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio establecieron metas claras y fueron fundamentales a la hora de aunar esfuerzos e impulsar el desarrollo en numerosos países.

 

No es casualidad que el primero de estos objetivos tenga como meta reducir a la mitad la proporción de personas que pasan hambre y viven en pobreza extrema en el mundo para 2015. Derrotar el hambre y la pobreza extrema es requisito indispensable para alcanzar los demás objetivos.  

 

La buena noticia es que se han hecho progresos. A fecha de hoy, al menos 35 países ya han alcanzado esta meta. Entre ellos, 17 países han alcanzado incluso un objetivo aún más ambicioso de reducir a la mitad el número total de personas subnutridas, fijado en la Cumbre Mundial de la Alimentación organizada por la FAO en 1996, incluyendo a Cuba, Guyana, Nicaragua, Perú, San Vicente y las Granadinas, y Venezuela.

 

No obstante, no debemos olvidarnos de que incluso alcanzando la meta de reducir a la mitad las personas que padecen hambre, la otra mitad continuaría sufriendo. ¿Qué decir a esta mitad?

Aun hoy existen cerca de 870 millones de personas que pasan hambre, 49 millones de ellas en América Latina y el Caribe. Nuestro objetivo debe de ser garantizar la seguridad alimentaria para todos, en línea con la Iniciativa América Latina y el Caribe Sin Hambre 2025.

 

Para alcanzar este objetivo necesitamos de un enfoque integral, vinculando los ámbitos productivos y social, y que responda a las causas del hambre hoy. A diferencia de cuando la FAO fue creada en 1945, la inseguridad alimentaria no es hoy un tema de producción – existen alimentos suficientes en el mundo – sino de acceso: en la mayoría de los casos, la gente simplemente no tiene ingresos para comprar los alimentos que necesita o los recursos para producir lo que necesitan consumir.

 

Paradójicamente, el 70% de las personas en situación de hambre y pobreza extrema vive en zonas rurales, y muchos de ellos son agricultores de subsistencia. Si logramos que estos campesinos incrementen su productividad, podremos conseguir que alimenten no solo a sus familias, sino a sus aldeas y a sus comunidades locales.

 

Y como varios países de América Latina y el Caribe están comprobando, cuando logremos vincular la agricultura familiar con programas de proteción social como la alimentación escolar o transferencias condicionadas, podremos tener resultados aún más positivos al mejorar la dieta de los niños y dinamizar las economías locales,

 

Estamos a menos de mil días del plazo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Es el momento para un impulso final, que nos empujará también en dirección al objetivo más ambicioso y necesario: erradicar el hambre.

 

LOGO FAOEsta debe ser una decisión tomada por toda la sociedad, a la vez que garantizar la seguridad alimentaria es un deber del Estado. El derecho a la alimentación es un derecho humano fundamental, y no un acto de asistencialismo.

 

Cada vez más países ven la lucha contra el hambre desde esa perspectiva de derechos humanos, lo que facilitará nuestro camino. Quedó claro en el proceso de consultas organizado por los gobiernos de Colombia y España -con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA)- para ayudar a definir los Objetivos de Desarrollo Sostenible que entrarán en vigor en 2015.

 

Somos la primera generación que puede eliminar el hambre en el mundo. Mostremos que también queremos hacerlo.

 

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