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Cubanos encallan en Costa Rica buscando su sueño estadounidense

SAN JOSÉ, 22 nov 2015 (IPS) – Miles de cubanos en ruta hacia Estados Unidos están varados en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua desde mediados de noviembre, a la espera de que las autoridades de Managua autoricen su tránsito hacia el norte. 

Poco más de 2.500 cubanos esperan en el norte de Costa Rica, la mayoría instalados en albergues provisionales establecidos por las autoridades locales. Tras recibir permisos de tránsito temporales del gobierno costarricense, los cubanos encontraron resistencia en el límite con Nicaragua, que cerró su frontera y les negó el paso.

“Ya estamos desesperados por llegar a los Estados Unidos porque queremos un futuro mejor, para nuestros hijos y para nosotros mismos”, explica la cubana Arley Alonso Ferrarez en un video facilitado por la gubernamental Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias.

Alonso y sus compatriotas encallados en la frontera con Nicaragua buscan ampararse en la Ley de Ajuste Cubano de Estados Unidos y la política conocida como “pies secos, pies mojados”, que otorga residencia automática a los ciudadanos de la isla que lleguen a su territorio.

El éxodo se avivó este año, por el temor de que el deshielo entre La Habana y Washington, iniciado en diciembre de 2014 y que ya se tradujo en el restablecimiento de relaciones diplomáticas, modifique o elimine en breve ese trato especial para los cubanos por parte de Estados Unidos.

El tránsito de cubanos por América Central lleva varios años, pero había pasado desapercibido hasta que a comienzos de noviembre el  gobierno de San José adoptó medidas para combatir el tráfico de personas por el país.

Ello interrumpió el flujo ilegal de migrantes y reveló la verdadera dimensión del movimiento de ciudadanos cubanos desde Ecuador hasta Estados Unidos.

“La crisis actual la detonó el haber desarticulado la banda, que ha hecho visible una situación y de la cual habíamos advertido desde hace mucho tiempo en cuanto al incremento de migrantes cubanos”, aseguró a IPS el canciller costarricense Manuel González.

“Esto no se le deseo a nadie. Ni al peor enemigo. Nos han asaltado, nos obligaron a saltar al mar entre Colombia y Panamá, hasta violaron muchachas y los policías nos robaron”, relató el cubano Ignacio Valdés al diario local La Nación, sobre los peligros del largo recorrido.

Tras la detención de integrantes de la red de tráfico de personas el 10 de noviembre, que transportaba clandestinamente a migrantes por territorio costarricense, los cubanos empezaron a acumularse en la frontera sur del país.

Esto obligó a las autoridades a emitir salvoconductos válidos por siete días, para regular su paso hacia Nicaragua. Sin embargo, Nicaragua cerró su frontera completamente 15 de este mes y bloqueó el paso a los cubanos cuando la reabrió al día siguiente.

La situación de los migrantes espera el resultado de una reunión que se celebrará el martes 24 en El Salvador, donde los países centroamericanos, junto con México, Ecuador y Colombia, buscarán una respuesta regional y conjunta.

La reunión explorará las opciones para crear un “corredor humanitario” que facilite el paso hacia Estados Unidos. Este país no está invitado a la cita y Cuba no ha confirmado su participación, explicó la cancillería costarricense.

En una ruta inusual y mucho menos conocida que la del estrecho de la Florida, los isleños emprenden el viaje por tierra y mar desde Ecuador, país que les facilita una visa de turismo de tres meses y al que llegan por vía aérea.

Entre la frontera norte ecuatoriana y la sureña estadounidense hay 5.000 kilómetros en línea recta, que se alargan mucho más en las rutas trazadas por las mafias de traficantes.

Desde abril del 2014, el gobierno ecuatoriano eliminó el requisito de una carta de invitación para otorgar visa a los ciudadanos cubanos,  dejando abierto su ingreso al país. Ya desde 2010, los cubanos ingresaban a Ecuador con solo contar con invitación.

Una vez en el continente,  los migrantes atraviesan por tierra la frontera entre Ecuador y Colombia, para  seguir después en embarcaciones a lo largo de la costa del océano Pacífico hasta llegar a Panamá, donde otra vez por tierra son trasladados hasta la frontera con Costa Rica.

“Estas personas vienen al amparo de las mafias, de las redes internacionales de tráfico de personas, ponen en riesgo sin duda alguna su vida. Tenemos noticias de mujeres que han sufrido violaciones, han cruzado por selvas y niños han estado en peligro. Son condiciones deplorables”, apuntó el canciller.

Según datos de la Dirección de Migración y Extranjería de Costa Rica, cerca de 13.000 ciudadanos cubanos han transitado por suelo costarricense desde el año pasado.

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