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Crisis arrastra a Nicaragua a un precipicio económico y social

MANAGUA, 14 sep 2018 (IPS) – A cinco meses del estallido de las multitudinarias protestas en Nicaragua, además de los más de 300 muertos, son consecuencias visibles de la crisis el incremento de la pobreza y de la migración, así como el aislamiento internacional del gobierno y una ola represiva que no cesa.

La economía de este país centroamericano ha sido socavada por los cinco meses de disturbios sociales, cuya espoleta fue el rechazo al decreto de reforma de la Seguridad Social en abril, que pronto derivó en rebelión y exigencias de renuncia del presidente, Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo.

Nicaragua, gobernada por Ortega desde 2007, tiene a 47 por ciento de sus 6,3 millones de habitantes en situación de pobreza, y según el Banco Mundial es el tercer país más pobre del continente americano, por lo que especialistas coinciden que los efectos económicos de la crisis precarizarán más aún a la población más vulnerable.

Los economistas estiman que se han perdido más de 215.000 empleos, de ellos 70.000 en el sector turístico, que en los dos últimos años se convirtió en la principal fuente de divisas del país.

Desde que comenzó la crisis, más de 900 millones de dólares se han fugado del sistema financiero, la oferta turística ha quedado en ruinas con el desplome de 55 por ciento de la actividad en julio frente al año anterior, según el Banco Central de Nicaragua.

Calles vacías, como esta de la ciudad de León, un centro turístico de Nicaragua, evidencian la drástica caída de visitantes en Nicaragua, cinco meses después del estallido de una ola de protestas en el país. Crédito: Eddy López/IPS

Calles vacías, como esta de la ciudad de León, un centro turístico de Nicaragua, evidencian la drástica caída de visitantes en Nicaragua, cinco meses después del estallido de una ola de protestas en el país. Crédito: Eddy López/IPS

Inversiones en turismo, en construcción, en desarrollo agrícola, en actividades bursátiles y otros rubros de la economía, se congelaron desde abril. También alimentaron el frenazo de la economía la suspensión o reducción de los vuelos de aerolíneas internacionales y varias sanciones económicas y políticas en el ámbito internacional.

El impacto económico de la crisis ha sido cuantificado por las diferentes cámaras empresariales en más de 1.200 millones de dólares, en un país con un producto interno bruto (PIB) que bordea los 14.000 millones de dólares.

Después de un crecimiento de 4,9 por ciento en 2017 y una previsión para este año de cuatro por ciento, pero ahora la perspectiva se redujo a uno según el Banco Central y cero por ciento según economistas independientes.

La crisis, a criterio del sociólogo y economista Cirilo Otero, podría incluso incidir en la seguridad alimentaria del país, debido a la destrucción de miles de hectáreas de tierras productivas que fueron tomadas por invasores en demanda de viviendas sociales.

La Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua reportó que más de 4.855 hectáreas de terrenos privados fueron invadidas con esa fórmula por partidarios del gobierno, en lo que califica de venganza por su respaldo a los manifestantes.

Esa agrupación es parte del Consejo Superior de la Empresa Privada, cabeza de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, que desde abril propició varios intentos fallidos de diálogo con el gobierno para buscar una salida a la crisis,  donde también participaron la Iglesia Católica y organizaciones sociales y estudiantiles.

Más de 90 por ciento de las fincas invadidas se destinaban a agricultura, ganadería y mejoramiento genético de alimentos, se asegura, aunque los invasores los califican de lotes baldíos.

“El panorama del país, a corto, mediano y largo plazo, es tenebroso, oscuro, peor que Venezuela, porque allá al menos tienen petróleo; aquí dependemos de la producción agraria y turística, dos rubros severamente golpeados por la crisis que Ortega generó con la represión”, dijo Otero a IPS.

La crisis económica, planteó el economista, se percibe en la caída de toda la actividad económica, académica, cultural, en la fuga de capital y la migración.

Las protestas en Nicaragua han sido sofocadas por agotamiento de los manifestantes y la férrea represión del gobierno de Daniel Ortega, con fuerzas policiales e irregulares, pero aún persisten grupos de estudiantes universitarios que mantienen movilizaciones. Crédito: Eddy López/IPS

Las protestas en Nicaragua han sido sofocadas por agotamiento de los manifestantes y la férrea represión del gobierno de Daniel Ortega, con fuerzas policiales e irregulares, pero aún persisten grupos de estudiantes universitarios que mantienen movilizaciones. Crédito: Eddy López/IPS

Edición: Estrella Gutiérrez

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